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CBT: Valió la pena

El CBT recoge los frutos de la valiente apuesta por dar el salto a LEB Plata
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Ferran Torres quiso homenajear el apoyo de la afición en el último partido en casa sustituyendo su nombre por el \'Serrallo\'. Foto: Pere Ferré

Ferran Torres quiso homenajear el apoyo de la afición en el último partido en casa sustituyendo su nombre por el \'Serrallo\'. Foto: Pere Ferré

En verano del 2014, las oficinas del CBTarragona eran un mar de dudas. La ambición de Berni Álvarez por llevar al sénior a la LEB Plata chocaba con las dificultades económicas que suponía dar el salto al semiprofesionalismo. El técnico y su equipo fueron convenciendo uno a uno a directivos, patrocinadores, empresarios, y a todo el que pusiera un mínimo ‘pero’ al proyecto. Derrumbaron todos los inconvenientes y consiguieron el objetivo.

Faltaba lo más difícil, responder a todo ese esfuerzo en la cancha. Ahí, Berni Álvarez y el resto del cuerpo técnico también eran los más creyentes. Confianza ciega en una plantilla marca de la casa, de Km0, con ocho jugadores formados en la cantera y reforzados por talento extranjero desconocido. De nuevo han dejado en evidencia a todos los que dudaron de la empresa. El CBT no solo ha logrado competir al máximo nivel con los mejores, sino que ha concluido una temporada de ensueño, consiguiendo la permanencia dos jornadas antes del final y apurando para entrar en play-off.

La campaña arrancó con la Lliga Catalana LEB, superando a Prat y Lleida, conjuntos de la LEB Oro. Pintaba bien. Los problemas, sin embargo, no tardaron en llegar. Primero fue el calendario. Arranque duro y lejos del Serrallo, que no vio un partido de LEB Plata hasta pasado un mes de competición.

Luego fue el turno de las lesiones. En todo el año, Berni Álvarez apenas ha podido contar con toda su plantilla en unos ocho entrenamientos, si han llegado.

Reacción fulminante

El fichaje de Dominique Ferguson, uno de los tres extranjeros que debían aportar calidad, salió rana. Dio más problemas que soluciones, hasta que el entrenador se hartó y cortaron al jugador. Fue el peor momento del curso. El CBT atravesó un bache de ocho derrotas consecutivas. Días en los que el desánimo amenazaba con lastrar al equipo hacia el fondo de la clasificación. El ánimo de la afición, desplazándose a la Ciutat Esportiva Sant Joan Despí del FCBarcelona para animar a los suyos y detalles como el de los niños y niñas de la escuela del CBT que llenaron de dibujos el vestuario del primer equipo, impulsaron al equipo. Les dieron moral.

Llegó Ehimen Orupke. Un gigante de 2,13 metros que liberó el juego de los tarraconenses. Acompañó a Ferran Torres, baluarte del equipo, Óscar Ngomo y Antonio Hester –jugador más valorado del equipo y décimo de la liga– en la pintura y dio libertad a la primera línea de presión.

Todos los jugadores han cumplido de sobras con su cometido. Destacando la aportación del base y capitán del equipo David Fernández que dio 91 asistencias, el sexto mejor de la liga. Alaminos contribuyó como el mejore recuperador de la plantilla, mientras que Ben Congiusta explotó su faceta de triplista (39,1% en tiros de tres). Los jóvenes Dani Martínez, Fernando Boada, Gerard Santiago y Marc Giménez han crecido y otros canteranos como Jordi Barberà o Francisco Moreno ya apuntan a próximas apariciones.

Como dijo Berni al principio de temporada había dos ojetivos:salvarse y hacer crecer a todos los jugadores. Las dos metas se han saldado de sobras. La afición ha disfrutado y el técnico ya tiene su dorsal en lo más alto del Pabellón del Serrallo. El esfuerzo ha valido la pena.

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