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CF Reus: Álex Colorado, 'El nueve silencioso'

Álex Colorado regresa a los orígenes con su nuevo rol de 'falso punta' en el once de Natxo. Es el máximo goleador de la historia del fútbol base del Xerez, donde coincidió con Jordi Fabregat en categoría infantil
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Álex Colorado celebra un gol ante Huracán, en el Estadi municipal. Foto: Alfredo González

Álex Colorado celebra un gol ante Huracán, en el Estadi municipal. Foto: Alfredo González

 

Álex Colorado (Jerez de la Frontera, 1984) consolidó su status en Reus como mediocentro. Emili Vicente le entregó el pasado curso toda su confianza para llevar el timón de aquel equipo. No defraudó. En el Estadi se ganó el cariño de los hinchas y el prestigio en el club, que en junio le renovó el contrato dos años. Varias virtudes distinguen al andaluz. Sobre todo, la buena relación con la pelota. Se trata de un futbolista elegido para el juego combinativo. Además posee el don del gol. Y no es casualidad. Su trayecto en época de formación lo demuestra. Desde chico tuvo destreza para la definición. 
Colorado ingresó en las categorías inferiores del Xerez con apenas seis años. A día de hoy es el único futbolista que ha recorrido todos los equipos del club hasta consolidarse en la primera plantilla. Es más, posee el galardón simbólico de máximo goleador del fútbol base. En benjamines ya asombraba su capacidad como ‘killer’. Anotó 60 goles en una temporada.
En la Academia del Xerez cruzó camino con el entrenador ebrense Jordi Fabregat, por aquel entonces míster del infantil de primer año. Álex era el delantero centro y no importó su teórica inferioridad física con el resto de rivales, ya de segundo. Sumó 40 goles. «Desde pequeño tuvo facilidad para el gol. Lo que hizo aquel año no era sencillo, porque había niños que le superaban en estatura», recuerda el mismo Fabregat.
El Real Madrid C
El salto de categorías retrasó poco a poco su posición. En el juvenil B destacó como mediapunta. En el A ya ejercía como director de orquesta. Justo antes de dar el salto a la primera plantilla, una cesión de dos años al Real Madrid C le sirvió de trampolín. Viajó a la capital para pulir su fútbol. En aquella plantilla ya lucían Borja Valero (Fiorentina), Esteban Granero (Real Sociedad), el arquero de Alcover Kiko Casilla (Espanyol), Roberto Soldado (Totenham) o Álvaro Arbeloa (Real Madrid). También el capitán del Depor, Laure, con el que todavía mantiene contacto.
El Xerez, con Lucas Alcaraz al mando, no dudó en recuperar a Colorado (2005). Dos años en Segunda culminaron su camino más lujoso. En aquel Xerez compartió aventura con el actual técnico del Nàstic, Vicente Moreno, y con el secretario técnico grana, Emilio Viqueira. Álex ya era un pivote combinativo. 
Emili Vicente lo convenció para firmar en Reus en verano de 2013. También para ocupar plaza en la sala de máquinas. Así lo hizo, aunque en ocasiones puntuales aprovechó su polivalencia para convertirle en mediapunta. El rendimiento mantuvo un nivel alto.
Ahora, con Natxo como ‘jefe’, Colorado ha necesitado mucha paciencia para convencerle. El míster no ocultó que el gaditano precisaba corregir algunos fundamentos para hacerse fijo en el doble pivote, entre ellos el exceso de conducción. El paso del tiempo y la nueva cara del equipo han devuelto al jugador a sus orígenes.
La evolución del actual Reus ha situado al de Jerez como segundo punta o ‘falso nueve’. El equipo se sustenta en dos pivotes equilibrados como Delgado y Folch. Colorado suele colarse entre los centrales y los pivotes rivales. Su capacidad para asociaciarse y llegar al remate le hacen único en esa posición. Cuando el Reus ataca, Edgar se escora a la izquerda y deja el espacio libre en el centro para el andaluz, que, de momento, suma dos goles. El repliegue defensivo dibuja un 4-4-2 más puro. Ese nuevo rol no ha resultado un drama para Álex. Todo lo contrario. Es una alma libre. La quinta amarilla en Xàtiva le quitará un domingo de protagonismo. Sus ojos ya miran al derbi.

Álex Colorado (Jerez de la Frontera, 1984) consolidó su status en Reus como mediocentro. Emili Vicente le entregó el pasado curso toda su confianza para llevar el timón de aquel equipo. No defraudó. En el Estadi se ganó el cariño de los hinchas y el prestigio en el club, que en junio le renovó el contrato dos años. Varias virtudes distinguen al andaluz. Sobre todo, la buena relación con la pelota. Se trata de un futbolista elegido para el juego combinativo. Además posee el don del gol. Y no es casualidad. Su trayecto en época de formación lo demuestra. Desde chico tuvo destreza para la definición. 

Colorado ingresó en las categorías inferiores del Xerez con apenas seis años. A día de hoy es el único futbolista que ha recorrido todos los equipos del club hasta consolidarse en la primera plantilla. Es más, posee el galardón simbólico de máximo goleador del fútbol base. En benjamines ya asombraba su capacidad como ‘killer’. Anotó 60 goles en una temporada.

En la Academia del Xerez cruzó camino con el entrenador ebrense Jordi Fabregat, por aquel entonces míster del infantil de primer año. Álex era el delantero centro y no importó su teórica inferioridad física con el resto de rivales, ya de segundo. Sumó 40 goles. «Desde pequeño tuvo facilidad para el gol. Lo que hizo aquel año no era sencillo, porque había niños que le superaban en estatura», recuerda el mismo Fabregat.

El Real Madrid C

El salto de categorías retrasó poco a poco su posición. En el juvenil B destacó como mediapunta. En el A ya ejercía como director de orquesta. Justo antes de dar el salto a la primera plantilla, una cesión de dos años al Real Madrid C le sirvió de trampolín. Viajó a la capital para pulir su fútbol. En aquella plantilla ya lucían Borja Valero (Fiorentina), Esteban Granero (Real Sociedad), el arquero de Alcover Kiko Casilla (Espanyol), Roberto Soldado (Tottenham) o Álvaro Arbeloa (Real Madrid). También el capitán del Depor, Laure, con el que todavía mantiene contacto.

El Xerez, con Lucas Alcaraz al mando, no dudó en recuperar a Colorado (2005). Dos años en Segunda culminaron su camino más lujoso. En aquel Xerez compartió aventura con el actual técnico del Nàstic, Vicente Moreno, y con el secretario técnico grana, Emilio Viqueira. Álex ya era un pivote combinativo. 

Emili Vicente lo convenció para firmar en Reus en verano de 2013. También para ocupar plaza en la sala de máquinas. Así lo hizo, aunque en ocasiones puntuales aprovechó su polivalencia para convertirle en mediapunta. El rendimiento mantuvo un nivel alto.

Ahora, con Natxo como ‘jefe’, Colorado ha necesitado mucha paciencia para convencerle. El míster no ocultó que el gaditano precisaba corregir algunos fundamentos para hacerse fijo en el doble pivote, entre ellos el exceso de conducción. El paso del tiempo y la nueva cara del equipo han devuelto al jugador a sus orígenes.

La evolución del actual Reus ha situado al de Jerez como segundo punta o ‘falso nueve’. El equipo se sustenta en dos pivotes equilibrados como Delgado y Folch. Colorado suele colarse entre los centrales y los pivotes rivales. Su capacidad para asociarse y llegar al remate le hacen único en esa posición. Cuando el Reus ataca, Edgar se escora a la izquerda y deja el espacio libre en el centro para el andaluz, que, de momento, suma dos goles. El repliegue defensivo dibuja un 4-4-2 más puro.

Ese nuevo rol no ha resultado un drama para Álex. Todo lo contrario. Es una alma libre. La quinta amarilla en Xàtiva le quitará un domingo de protagonismo. Sus ojos ya miran al derbi.

 

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