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CF Reus: Cinco meses de pesadilla

Desde que en agosto estallara la crisis de las fichas, el Reus no levanta cabeza

Marc Libiano Pijoan

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Joan Oliver (c) y el abogado Pere Mellado (d), en el palco del Estadi municipal.  FOTO: alba mariné

Joan Oliver (c) y el abogado Pere Mellado (d), en el palco del Estadi municipal. FOTO: alba mariné

Todo empezó la última semana de agosto, cuando LaLiga y su control económico impidieron al Reus inscribir a todo su plantel. Cuatro futbolistas como Vítor, Yoda, Tito y Lekic se quedaron fuera. También Isaac Cuenca, que no pudo firmar el contrato porque LaLiga desconfiaba de su sueldo. Desde entonces, el presente del Reus fue tomando un camino absolutamente oscuro. La crisis de las fichas descubrió poco después un problema financiero gravísimo, a pesar de que Oliver anunció que el club podía subsistir.

El primer equipo tuvo que hacer frente a una osadía; subsistir en Segunda con 16 fichas hábiles, dos de ellas de porteros como Badia y Pol Freixanet. Restaban 14 jugadores de campo, aunque Ricardo y Querol iniciaron el proceso lesionados. Y cinco meses por delante para una resistencia milagrosa. En realidad, la respuesta del Reus duró hasta noviembre, cuando el desgaste de la categoría y su terrible exigencia penalizaron esa falta de efectivos. Se añadió otro problema capital. Los impagos terminaron de hundir a la plantilla. 

Por el tercer mes
Este próximo 10 de diciembre se cumplirán 3 de meses de deuda con la plantilla, cuerpo técnico y empleados. Fecha límite por lo que puede suponer a nivel de marcha de jugadores. Por ley, hasta 12 pueden reclamar una salida sino se les paga lo debido. La incomodidad y la preocupación que ha sufrido la plantilla han provocado una realidad deportiva también preocupante. Se ha pasado del efecto de unidad y lucha de los primeros días a la depresión.

La solución a los problemas no ha aparecido y el equipo ha caído en zona de descenso. 13 puntos suma el Reus a falta de tres partidos para el parón de Navidad. Si desea salvarse, los registros le exigen un par de victorias para empezar el nuevo año más o menos aliviado, pero el estado de ánimo del plantel se encuentra bajo mínimos.

No se le ha dado niguna respuesta a tantos obstáculos.
Oliver declaró en octubre la urgencia de nueva inversión exterior para sostener al club en lo económico. Puso al Reus en el escaparate para una venta que todavía no ha llegado. Hoy parece que la única solución es esa; la venta total o mayoritaria de la Sociedad Anónima Deportiva. El máximo accionista y su grupo, que también forman Joan Laporta, expresidente del Barcelona, y Rafa Yuste, exdirectivo axulgrana, han negociado en varios frentes, pero nada se ha concretado. Y el tiempo parece haberse agotado.

La última esperanza se depositó en la aparición de un inversor árabe que ha pujado con firmeza para hacerse con la responsabilidad de la gestión, pero no se ha sellado de momento ningun entendimiento.

En preconcurso
En noviembre, en la última junta de accionistas, se aprobó la ampliación de capital necesaria para que el Reus pueda acceder a la inscripción de nuevos jugadores si llega una inyección de dinero. También se declaró a la SAD en preconcurso de acreeedores, un proceso en el que actualmente se encuentra. El mismo Joan Oliver anunció de forma pública una deuda de cinco millones de euros, algo insólito en un club  que no ha derrochado dinero en fichajes.

Se cumplen desde agosto cinco meses de pesadilla para jugadores, cuerpo técnico y todo lo que rodea el día a día de un Reus que necesita de un golpe de efecto para cambiar su rumbo. La venta del club sigue siendo la gran esperanza de los más optimistas. Precisamente el optimismo parece que se ha apagado en las últimas semanas y el equipo debe afrontar el domingo un partido de máxima dificulttad en Alcorcón. Sin el dinero que su jefe les prometió hace poco más de una semana.

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