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CF Reus-Nàstic: Tercer round

Natxo González y Vicente Moreno, técnicos de CF Reus y Nàstic, se verán las caras por tercera vez. En las dos precedentes, el grana se llevó doblete de éxitos. Este miércoles se reencontraron en el Estadi

Jaume Aparicio / Marc Libiano

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Natxo González y Vicente Moreno, pensativos, charlan sobre el mismo Estadi municipal. Foto: Alfredo González

Natxo González y Vicente Moreno, pensativos, charlan sobre el mismo Estadi municipal. Foto: Alfredo González

Llegó primero Vicente Moreno, que inspeccionó minuciosamente el estado del césped. Pensativo analizó los rincones del Estadi como imaginando el guión idílico para el Nàstic. En ese césped sus chicos necesitarán de la mejor versión para campeonar en el derbi. El domingo. Queda menos.

Natxo compareció en casa, como anfitrión, escasos minutos después. Su Reus se había ejercitado en Salou y llegó con la hora al cuello. El choque de miradas trajo sonrisas y un abrazo entre los dos protagonistas. Pareció sincero. El fútbol genera exceso de egoísmo, aunque en muchas ocasiones, sus actores se olvidan de intereses y conviven con fraternidad. Es el caso de los dos estrategas del derbi. Dos tipos que se crujen el cerebro cada semana para hallar soluciones y ofrecerlas a sus futbolistas. Dos tipos que conviven en el fútbol de plata por primera vez, aunque ya han vivido duelos apasionantes. Dos para ser exactos. Fue en el curso 2014-15, con los héroes provinciales en Segunda B. Vicente Moreno saboreó euforia con un doblete de éxitos. A Natxo no se le olvidó en la comparecencia pública. «Lo único que sé es que me ha ganado dos veces, así que hay que cambiar esa estadística». En tono cordial, el reencuentro calmó tensiones pasadas entre dos entidades que andan obligas a convivir.

En realidad hubo intercambio elogioso desde las dos orillas. «Del Reus lo respetamos todo, empezando por su entrenador que saca siempre el máximo rendimiento a sus equipos. Como bloque ahí están los números y la gran temporada que vienen protagonizando», confesó sin pestañear un Moreno que no se olvidó de lanzar un mensaje orgulloso. «Es una suerte el poder vivir este partido. Me siento afortunado». Su colega le siguió. «Tenemos que disfrutarlo todos. Nosotros, en la medida de la posible, también vamos a intentarlo».

Ni siquiera las dinámicas opuestas en las que se encuentran inmersos los dos protagonistas quitan el sueño a sus jefes. El fútbol no entiende demasiado de archivos históricos y olvida el pasado con una facilidad vertiginosa. El Reus convive con su primer estado de alerta. Tres derrotas consecutivas, la culpa. El Nàstic ha escapado de la depresión con seis puntos consecutivos. «Las dinámicas no influyen en este tipo de partidos. No tienen nada que ver».

No es decisivo

Incluso se atreven con pronósticos de futuro. «El derbi no decide nada. La Segunda División es una categoría muy igualada y la clave está en mantener la tranquilidad tanto en los buenos como en los malos momentos».

A Natxo no le parece nada mal la idea de que su escuadra copie el gran papel que realizó el Nàstic el pasado curso. «Hemos empezado con números similares a ellos en ese sentido. Ojalá podamos acabar igual, aunque esto es muy largo, queda mucho». Moreno añade que «es un hecho muy importante que dos equipos de la provincia puedan competir en Segunda División. Queremos acercanos a ellos y porqué no estar los dos en puestos de cabeza». Deseos que cualquiera de los hinchas de las dos ciudades vecinas firmarían con los ojos cerrados.

La comparecencia de los técnico finalizó, aunque no las confidencias, muy a la vera de los banquillos. Cualquiera hubiera pagado por conocer esos secretos a pie de campo que se contaron los dos místers de ese partido grande que asoma, aunque todavía no termina de llegar. La semana se eterniza, aunque para Moreno y González nada resulta novedoso.Desearían seguro unas horas más para cerrar todos los detalles de esa pizarra en la que ya se ha dibujado el esbozo táctico de Reus y Nàstic. Restan tres días para completar el dibujo.

La despedida de esa previa oficial mantuvo el tono conciliador y desprendió cierto de aire de domingo, a las 12.00 del mediodía, de nuevo sobre el verde. Entonces habrá turno para poses fotográficas en ese saludo fetiche que todos los técnicos han instaurado como sacramento justo segundos antes del pitido inicial. Mientras, es momento para soñar con la estrategia perfecta. Si existe, claro.

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