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CF Reus-Osasuna (0-0): 'Punto en un bucle'

El CF Reus suma un nuevo punto ante el poderoso Osasuna, en un partido enquistado y poco preciosista. Dejan Lekic debuta en una tarde en la que Fran Carbia vuelve a brillar con luz propia

Marc Libiano

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Fran Carbia es un fabricante de sueños. Una máquina de la felicidad. En una tarde cementosa, con el partido metido en un bucle insoportable, su rebeldía adolescente generó sonrisas a los niños. El esfuerzo incontenible de Carbia resulta abrumador. Parece que cómo más difícil se presenta la aventura, más cree. Incluso cuando todavía se empeñan en acostarle al costado y alejarle de la portería, mantiene la fe. Su vida es un desafío permanente. Fue el mejor del Reus ante Osasuna, el viejo Osasuna, un rival que enseñó hechuras imponentes en la inauguración y acabó atrapado en un enredo. En eso degeneró la tarde, inmersa también en un pasto infame, antagónico a lo que pide el oficio.

Fran contradijo la opinión general. Cuando Reus y Osasuna andaban empeñados en no equivocarse, el atacante rojinegro exhibía la sed de los héroes anónimos. Al cuarto de hora activó su ímpetu para presionar una pelota inocente, sin aparente influencia. Fran la transformó en un parque de atracciones. Conquistó el balón en el cuerpeo con Clerc y pisó el área. Máyor había marcado el movimiento a la larga y Carbia prefirió la generosidad al instinto caníbal. La envió hacia Máyor, aunque Oier se manchó el pecho para evitar riesgos. Murió la ocasión, pero el Estadi ardió en llamas, emocionado ante el vértigo del pequeño Carbia. Fran le dio la razón al rockero aragonés Enrique Bunbury. “El vértigo es la perfección de la belleza”.

Hasta entonces, el Reus se había tomado su tiempo para descoser el agobio táctico al que le había sometido Osasuna, muy valiente en la presión. Olmo y Pichu Atienza, que regresaba al foco, veían su salida de balón colisionada. Osasuna prefirió que Tito jugara, incrustado entre los dos centrales. Como que le flotaban. El Reus creció cuando Juan Domínguez y Gus ocuparon espacios intermedios para abrir salidas. Domínguez tomó responsabilidades que van con el sueldo. Ofreció un ramillete de recursos técnicos y su conducción diésel para armar al Reus. Noticia tan sana como crucial.

En los pies del mediocampista gallego nació la obra más asociativa del Reus, en una transición en la que participaron varios actores de reparto. Ricardo enganchó en tres cuartos de cancha y eligió con criterio. Profundizó hacia la carrera de Fran Carbia, que coronó la zona que separa el bien y el mal. Recortó con la derecha y mandó a Oier al barro. Ejecutó con la izquierda. Herrera evitó la gloria de Fran.

Ricardo le tomó el relevo a su socio con un disparo desde la frontal que no exigió a Herrera, aunque el Reus se sentía feliz, entero, vacilón. En todo caso, el respiro obligaba a alguna reflexión perfeccionista. Poco más.

El desgaste del juego y los obstáculos del verde derivaron la pelea a un intercambio de balones frontales arcaico. Resultaba una quimera pretender combinar, cruzar triángulos y dibujar paredes. Fran había asomado de nuevo para generar pánico, pero la fatiga le penalizaba. Los calambres asomaban. Garai, desde el palco castigado, consideró que la aportación del pequeño atacante se había consumido. Conectó la rotación y soltó a Querol. Cambio más o menos natural. Dos delanteros condenados a la banda.

El Reus ya no recuperó el pulso del ataque. Ni siquiera en el estreno casi prematuro de Dejan Lekic, en el cuarto de hora cardíaco, donde un error te envía a la celda. El cirujano serbio del gol no rozó el cuero. Tampoco amenazó Osasuna. Dos intentos de Quique se perdieron en el limbo. Badia apenas pestañeó. Guardó su arco con jerarquía. Y es que Reus y Osasuna decidieron no hacerse daño, sometidos en un bucle que terminó repartiendo generosidad para los dos. Cuando no puedes ganar, no pierdas.


CF Reus Deportiu. Edgar Badia; Miramón, Pichu Atienza, Olmo, Álex Menéndez; Juan Domínguez, Tito, Ledes; Ricardo Vaz (Cámara, min.83), Máyor (Lekic, min.78) y Fran Carbia (Querol, min.70).

Osasuna. Sergio Herrera; Lillo, Oier, Aridane, Clerc; Lucas Torró, Fran Mérida; Roberto Torres (De las Cuevas, min.85), Xisco, Mateo García (Sebas Coris, min.71); y Quique.

 Árbitro. Valentín Pizarro Gómez, del comité madrileño. Mostró cartulina amarilla a Fran Mérida (min.47), Lillo (min.59) y Roberto Torres (min.63).

Incidencias. Encuentro disputado en el Estadi Municipal de Reus ante frente a 3.572 espectadores. 

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