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CF Reus: crisis institucional, depresión deportiva

El equipo rojinegro sufre su peor racha de la temporada, seis jornadas sin ganar, agudizada por la insostenible situación financiera del club

Marc Libiano

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Linares, en el suelo, durante el partido ante el Extremadura. FOTO: Alfredo González

Linares, en el suelo, durante el partido ante el Extremadura. FOTO: Alfredo González

La derrota del domingo en Oviedo ha dejado al Reus en una depresión tan preocupante como lógica, después de los inconvenientes que está padeciendo la plantilla y el cuerpo técnico para competir con igualdad con el resto de los rivales. De hecho, no lo han conseguido hasta el momento. La crisis de las fichas, a finales del mercado de verano, con varios futbolistas importantes fuera de combate, dejó muy debilitado al equipo.

El desgaste de una categoría terriblemente exigente ha llevado al Reus a un bajón esperado, a pesar de que el plantel resistió durante el primer mes y medio de competición fuera de las posiciones de descenso.

Hoy ya se encuentra en ellas, estacando con 13 puntos y lo más preocupante, con los jugadores muy fatigados mentalmente por todos los acontecimientos y la realidad que les rodea. 

El Reus acumula seis jornadas sin ganar y sus últimas actuaciones no invitan al optimismo. Acusa cada golpe como una catástrofe. A nivel emocional se encuentra hundido. Su capacidad de respuesta, ahora mismo, es nula. Se ha comprobado en las últimas fechas ante el Cádiz, El Extremadura y el Oviedo. Ha perdido con claridad y sólo ha anotado un gol en esos tres partidos. Lo peor es que todo lo que rodea al equipo invita al pesismismo.

Una solución que no llega

El equipo ya no es capaz de sustentar al club, inmerso en una crisis financiera que necesita soluciones con urgencia. Y no acaban de llegar. Oliver y su grupo afrontaban este pasado fin de semana una reunión decisiva con un grupo inversor extranjero para llevar a cabo la venta del club.

El acuerdo se había casi cerrado, pero a última hora parece que se ha roto o por lo menos que se ha quedado en zona de espera. Ya ocurrió algo similar la última semana de agosto, cuando se dejó entrever la luz que nunca llegó.

El problema ahora se hace mayor, entre otras cosas porque el tiempo no ayuda, con el equipo metido en descenso y pidiendo refuerzos con respecto a la inscripción de nuevos jugadores. El campeonato tampoco espera al Reus ni a Oliver, que se maneja en un alambre y nadie sabe a ciencia cierta si va a ser capaz de resolver el entramado. La esperanza siempre queda. 

Seguramente, la venta del club no depende de un criterio único de Oliver, detrás pueden existir otros factores que deciden los pasos y las condiciones a la hora de negociar los precios de la operación. En la actualidad, la única realidad es que el máximo accionista del CF Reus, junto a su grupo que conforman Laporta y Rafa Yuste, no han sido capaces de cerrar ningún acuerdo.

El mismo Oliver tiene prevista una reunión con la plantilla hoy mismo, justo antes del primer entrenamiento semanal, para informar sobre la situación actual de las negociaciones. Restan menos de 15 días para el 10 de diciembre, justo cuando se cumplirán tres meses de impago a plantilla y trabajadores. Una fecha límite que puede acabar con la fuga de los futbolistas.

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