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CF Reus, el vuelo de Supermán

El portero del Reus, Edgar Badia, certificó en Tarragona que vive el mejor momento de forma de toda su carrera

Marc Libiano Pijoan

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El portero del CF Reus, Edgar Badia, realiza la parada del partido en el Nou Estadi. FOTO:  CF REUS

El portero del CF Reus, Edgar Badia, realiza la parada del partido en el Nou Estadi. FOTO: CF REUS

Se habían consumido 70 minutos de derbi y la presión se cortaba con un cuchillo. Nadie quería equivocarse. Cada estrategia era un motivo de fuegos artificiales. Quizás el mejor camino hacia el gol. En el juego, los pasillos andaban cerrados. El Nàstic empujaba porque su gente le exigía, le arropaba, casi le suplicaba. Perone cazó el mensaje. Vio en un córner su lugar hacia la gloria. Lo cabeceó con el alma, en boca de gol, con ese rostro poderoso que exhibe. Parecía un testarazo inapelable. Imposible para cualquier arquero. Para cualquiera menos Edgar Badia (Barcelona, 1992). El portero del Reus reaccionó de forma supersónica. Enseñó un acto reflejo memorable. Heló al Nou Estadi mientras la pastilla de hinchas rojinegros latía. Le admiraba. Badia solucionó el problema con su mano derecha. El Reus remate de Perone chocó primero con el suelo. Se dirigió al ángulo, pero se encontró la manopla de Supermán.

No se trata de un hecho puntual en Badia. Ha convertido milagros en rutina. Cada domingo está preparado con el disfraz de héroe. Además, los números tampoco engañan. Solo 25 goles recibidos le encumbran como arquero menos goleado del campeonato. Comparte mérito con su colega del poderoso y ascendido Levante, Raúl. Badia ha acostumbrado a sus hinchas al deleite continuado. Ha fallado pocas veces. Escasas. En el Estadi nadie se atreve a dudar de sus prestaciones. Se celebró la renovación casi como un título. Fue alivio puro. Ya es icono del Reus.


Futuro capitán
Edgar Badia llegó a Reus en enero de 2014, en un mercado invernal en el que logró salir de Granada, donde no había disfrutado de protagonismo en el filial, para recuperar su mejor versión en un lugar desconocido. Reus no se había postulado como plaza tradicional de fútbol, pero el portero barcelonés ha vivido un tránsito idílico en el club. Se ha ganado la voz y el voto con un rendimiento altísimo y ha alcanzado objetivos colectivos soñados. El pionero ascenso a Segunda División, el más emblemático.

Los galones que ha tomado el exinternacional en categorías inferiores le han llevado a situarse como uno de los candidatos al brazalete en un futuro muy presente. De cara a la próxima temporada puede presumir de un privilegio que él anhela. «Claro que me gustaría llevar el brazalete, sería un orgullo para mí», comentó en rueda de prensa el día que oficializó su renovación con el Reus. Una relación que hasta el momento no ha sufrido traiciones. Se ha mantenido fiel.

La buena respuesta de Badia, que hoy vive el mejor estado de forma de su carrera, va de la mano con el viaje de un Reus que ha dado un golpe sobre la mesa tras conquistar el derbi. Con 45 puntos, la pandilla de Natxo González acaricia la permanencia, ya que dispone de cuatro de margen sobre el mismo Nàstic, rival que marca la zona de descenso, además del gol average a su favor. El equipo ha logrado cambiar el curso de la historia en cuanto al fútbol provincial. Jamás el Reus había dominado en la misma clasificación que su vecino. Desde 1964 no ganaba en Tarragona. Pequeñas victorias que hacen gigante la trayectoria de este grupo.

Los éxitos resultan más accesibles si a favor cuentas con una especie de Supermán, capaz de asociarse con el milagro con tremenda facilidad.

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