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Deportes FÚTBOL

CF Reus. 'El trampolín de Edgar'

El delantero del Reus relanzó su carrera con un año espectacular en Sant Andreu. En la 2012-13 anotó 22 goles y fichó por el Sabadell
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Edgar Hernández celebra un gol en su etapa con el Sant Andreu. Foto: Vavel

Edgar Hernández celebra un gol en su etapa con el Sant Andreu. Foto: Vavel

 

El Narcís Sala le dio significado al trayecto de Edgar Hernández, un delantero con capacidad física, aunque terriblemente coordinado para el juego de asociación. En 2011, Edgar decidió volver a su Gavà natal tras una mala experiencia en Vigo, en el filial del Celta. Se rehabilitó emocionalmente al lado de los suyos y recuperó la ilusión por el fútbol. De hecho le bastaron pocos meses en el Gavà para que varios equipos de Segunda B volvieran a poner ojos en sus prestaciones. Le cazó el Sant Andreu, en el mercado invernal de la 2011-12.
Piti Belmonte dirigía un plantel con nombres contrastados. Brillaban el eterno arquero Morales, su actual compañero en el Reus Moyano, el atacante del Nàstic Marcos, el centrocampista grana Marc Martínez, el cambrilense David Llobet y el ex rojinegro Nando, entre otros. Edgar anotó tres goles en 16 partidos y preparó su reino. Éste llegó un año después, ya adaptado a las peculiaridades de une escenario  histórico como el Estadi Narcís Sala. 
Piti permaneció como capitán de la nave y vio en Edgar a su primer espada en la punta del ataque. Se fió de él. De sus condiciones. No le defraudó. Marcharon algunos futbolistas importantes, pero el Sant Andreu sobrevivió gracias a los goles de Hernández, a la capacidad para atajar de Morales y la aportación de gente como Azparren, Jorge, Xavi Jiménez, Boniquet o Quim Araujo. El Sant Andreu finalizó séptimo el campeonato doméstico, cerca del privilegio del play off. 
Aquel curso también será recordado por el título que el grupo de Piti levantó en abril de 2013. El Sant Andreu se proclamó campeón de la Copa Federación tras derrotar en la final a La Hoya. Edgar completó su obra con 22 goles, 17 en Liga y cinco en Copa Federación, aunque no sólo esa capacidad para la definición le distinguió. También el trabajo que exhibió al servicio del equipo. Incansable en la tarea de desgaste con los centrales, en atacar los espacios y dominar las artes del juego aéreo. 
Por eso su trayecto dio un salto de calidad enorme. El que Edgar siempre había soñado. Sabadell se cruzó en su camino. Ya en categoría profesional. En Segunda A.  De ahí que Sant Andreu lleve un significado especial para el protagonista, que este domingo se reencontrará con su pasado más brillante, en el decisivo cruce que el Reus debe afrontar ante el rival barcelonés. Hernández ya vivió esa situación en la primera vuelta. Volvió al Narcís Sala y no perdió la costumbre de antaño. Anotó el único gol del partido. El que dio éxito al Reus. El de Gavà quiere repetir. Durante 90 minutos olvidará aquella felicidad en el histórico barrio barcelonés.

El Narcís Sala le dio significado al trayecto de Edgar Hernández, un delantero con capacidad física, aunque terriblemente coordinado para el juego de asociación. En 2011, Edgar decidió volver a su Gavà natal tras una mala experiencia en Vigo, en el filial del Celta. Se rehabilitó emocionalmente al lado de los suyos y recuperó la ilusión por el fútbol. De hecho le bastaron pocos meses en el Gavà para que varios equipos de Segunda B volvieran a poner ojos en sus prestaciones. Le cazó el Sant Andreu, en el mercado invernal de la 2011-12.

Piti Belmonte dirigía un plantel con nombres contrastados. Brillaban el eterno arquero Morales, su actual compañero en el Reus Moyano, el atacante del Nàstic Marcos, el centrocampista grana Marc Martínez, el cambrilense David Llobet y el ex rojinegro Nando, entre otros. Edgar anotó tres goles en 16 partidos y preparó su reino. Éste llegó un año después, ya adaptado a las peculiaridades de une escenario  histórico como el Estadi Narcís Sala. 

Piti permaneció como capitán de la nave y vio en Edgar a su primer espada en la punta del ataque. Se fió de él. De sus condiciones. No le defraudó. Marcharon algunos futbolistas importantes, pero el Sant Andreu sobrevivió gracias a los goles de Hernández, a la capacidad para atajar de Morales y la aportación de gente como Azparren, Jorge, Xavi Jiménez, Boniquet o Quim Araujo. El Sant Andreu finalizó séptimo el campeonato doméstico, cerca del privilegio del play off. 

Aquel curso también será recordado por el título que el grupo de Piti levantó en abril de 2013. El Sant Andreu se proclamó campeón de la Copa Federación tras derrotar en la final a La Hoya. Edgar completó su obra con 22 goles, 17 en Liga y cinco en Copa Federación, aunque no sólo esa capacidad para la definición le distinguió. También el trabajo que exhibió al servicio del equipo. Incansable en la tarea de desgaste con los centrales, en atacar los espacios y dominar las artes del juego aéreo. 

Por eso su trayecto dio un salto de calidad enorme. El que Edgar siempre había soñado. Sabadell se cruzó en su camino. Ya en categoría profesional. En Segunda A.  De ahí que Sant Andreu lleve un significado especial para el protagonista, que este domingo se reencontrará con su pasado más brillante, en el decisivo cruce que el Reus debe afrontar ante el rival barcelonés. Hernández ya vivió esa situación en la primera vuelta. Volvió al Narcís Sala y no perdió la costumbre de antaño. Anotó el único gol del partido. El que dio éxito al Reus. El de Gavà quiere repetir. Durante 90 minutos olvidará aquella felicidad en el histórico barrio barcelonés.

 

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