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Caprichos de once metros (At. Levante 1 - 1 CF Reus)

El Reus rasca un punto en Buñol gracias a un penalti anotado por Colorado en el último suspiro del añadido en un duelo marcado por el viento y el mal arbitraje. El Levante se había adelantado al filo del descanso con una pena máxima rigurosa

Redacción

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El extremo del conjunto reusense David Haro es presionado por un rival ayer ante el Levante. Foto: Superdeporte

El extremo del conjunto reusense David Haro es presionado por un rival ayer ante el Levante. Foto: Superdeporte

Los once metros dictaron sentencia en Buñol. En un encuentro donde el viento dificultó la práctica del fútbol, dando paso a un escenario con pocas ocasiones, los goles llegaron de penalti. Rozando el descanso, el árbitro se inventó una pena máxima a favor del Levante. Ya en el descuento final, con el Reus volcado, señaló otra, ahora para los rojinegros, que no desperdiciaron su última oportunidad para empatar.

El partido estuvo marcado por el fuerte aire que azotaba la Ciutat Esportiva del Levante y dificultó la tarea cirujana de los peloteros de ambos conjuntos. En el arranque se vivió un juego alterno sin llegadas ni tampoco un claro dominador. A las dos escuadras les costaba pisar área y la presentación de la disputa invitaba a tirar de moral y fuerza.

El primer tramo dejó un gol anulado a Carbia por posición rigurosa de fuera de juego. Poco a poco, el tanteo inicial se fue rompiendo y el Reus empezó a apuntar al marco ‘granota’. Falta a las manos de Koke y otro tiro franco de Edgar Hernández sin mucha historia.

El delantero de Gavà se iba entonando. Con otro disparo que salió fuera midió la portería para no errar la siguiente. Pasada la media hora, Benito firmó una brillante acción personal por banda izquierda y centró al corazón del área. Edgar Hernández se encontraba allí, en su sacrificada misión por luchar con los defensas, para conectar el esférico. Su remate iba camino de la red, pero Koke metió la mano sobre la línea de cal para evitar el tanto reusense.

Al filo del descanso, cuando todo indicaba que se llegaría a la segunda con el empate inicial, el Levante encontró oro en su única llegada hasta el momento. Delgado recibió dentro del área rojinegra, intuyó la presión de Moyano, quien prácticamente le acarició. El ariete local se dejó caer sobre el césped como si le hubiera dado una lipotimia y picardía de perro viejo. El colegiado se tragó el truco. Penalti. El mismo Delgado no perdonó desde los once metros.

El viento también soplaba con la fuerza del lobo feroz en la reanudación. En un córner levantinista, los arrebatos del aire casi convierten el centro de Traver en gol olímpico. No tardó en responder el cuadro de la capital del Baix Camp con un chut peligroso de David Haro que el guardameta local repelió a saque de esquina.

Con el paso del cronómetro, el Reus se hizo con la iniciativa para buscar el camino hasta el arco ‘granota’. Costaba ganar metros y las ocasiones llegaban a cuentagotas sin mucha pólvora. Pase alto de Edgar para Haro que no alcanza por poco el cuero y un tiro de falta que se marcha fuera.

Natxo González veía cómo la carrera a contrarreloj empezaba a vislumbrar la meta con el marcador en contra. Dio entrada a Samu Martínez por Cassamá, en un cambio claramente ofensivo. Pisar área rival ya era una obligación.

A la salida de un córner, el colegiado invalidó otro gol rojinegro, ahora a Edgar, por una supuesta falta previa sobre un defensor. Antes de entrar en el tramo decisivo de la contienda, en una acción a balón parado, la bola quedó sin pulso dentro de la grande y Dinis la cazó. Su disparo no vio puerta.

El técnico vasco no dudó en echar toda la carne. Introdujo a Fernando y Colorado para acribillar al cuadro valencianista. Las ocasiones visitantes no tardaron en visualizarse. Ramon Folch enlazó un buen remate entre los tres postes pero Koke estaba especialmente entonado bajo y blocó el esférico.

Vitor sacó su varita mágica. Soltó el latigazo directo a la diana. De nuevo Koke amargó las esperanzas rojinegras. Casi al instante, el arquero evitó el gol del defensa Dinis, con todo para el empate.

El Reus quería abonarse a la épica a base de insistencia. Un balón de Edgar Hernández se paseó por delante del marco levantinista sin que nadie le diera el empujón de gloria.

En el 94’, cuando la derrota era una realidad a la espera de los tres silbidos, Edgar fue objeto de falta, por parte de Dani Calvo, dentro del área. Si el colegiado no había dudado en el primer acto, tampoco se lo pensó mucho en la segunda. Pena máxima. Nadie se quejó. Colorado anotó sus dos ejecuciones desde los once metros, ya que tuvo repetir el primero. El empate dejó un sabor agridulce entre los rojinegros. Al menos evitó males mayores.

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