Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Carbonell, el hallazgo

El joven centrocampista del CF Reus ha ofrecido un rendimiento excelente en la posición de pivote. Garai confía plenamente en sus condiciones

Marc Libiano

Whatsapp
Carbonell intenta realizar un pase. Foto: Alfredo González

Carbonell intenta realizar un pase. Foto: Alfredo González

20 años y un aspecto futbolístico formidable contemplan a Álex Carbonell (Sant Cugat del Vallès, 1997), un exponente indiscutible del prototipo de centrocampistas que se fabrican en La Masia. Jugador aseado con la pelota, especial para el juego posicional y combinativo. Sus pies son guantes que acarician el balón, no martillos que lo maltratan. El Reus le ofreció toda su fe este verano, en una operación con aire de patrimonio de futuro. Salió del Barcelona medio rebotado porque no entendieron su idioma, o por lo menos eso pareció. Se ha instalado en un clima balsámico para crecer. En Reus, por lo menos, existe la estabilidad. Para lo bueno y lo malo.

Álex Carbonell había enseñado sus mejores condiciones en zonas del campo cruciales para culminar los ataques. Como interior o incluso como enganche. Se había mostrado determinante en esa situación en el Barcelona, de ahí su ascenso al B tan pronto. En el filial de Gerard, el del ascenso, participó en 21 partidos y aportó dos goles. Sus fundamentos técnicos, esa capacidad para interpretar el juego le venía de serie. De pequeño la cultivó.

La adquisición para el Reus, este verano y con cierta sorpresa, contenía un grado de riesgo. Carbonell no había masticado la Segunda División. Garai no le apartó de su lugar de influencia durante la pre-época y tampoco en Lugo, en el primer combate de la fase regular. No resultó aquel día, ya que el rojinegro apenas participó en el juego y además se lesionó. Se pasó varias semanas alejado de la dinámica grupal. El regreso, en cambio, le ha encontrado un rol inesperado.

Ante el Albacete, cuestión de 10 días, y en una maniobra sorprendente, Garai le otorgó la manija del equipo, como único pivote por delante de la línea defensiva. Cada intervención de Carbonell se asoció con la coherencia. Además añadió un registro fundamental  para cualquier equipo con pretensiones de protagonismo; agilidad en la salida del balón, casi siempre incrustado entre los dos centrales. La única sospecha que quedó en el aire fue la fiabilidad defensiva. El Albacete no sometió al Reus, se replegó.

En Zaragoza, el sábado, el entrenador del Reus insistió en esa apuesta y en La Romareda no existen las coartadas. Estás expuesto a la trinchera. Carbonell solucionó el trabajo de intendencia con el cerebro. No responde a un perfil de despliegue físico imponente, pero siempre estuvo bien colocado, no se dispersó. Entendió perfectamente el oficio. La Romareda y ese empate de oro del Reus culminaron un hallazgo, aunque Garai no le confirmó en rueda de prensa. “Le veréis en muchas posiciones”. Sí le reforzó su confianza.

Temas

Comentarios

Lea También