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César Arzo: "El fútbol no acaba en España"

César Arzo (32 años) ha regresado a España después de varias temporadas en el extranjero con paradas en Israel, Grecia y Kazajistán

Jaume Aparicio

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Titular en Albacete y Granada con dos victorias y la portería a cero.

Muy importante. Eran dos partidos complicados. Diferentes. El Granada es de los mejores de la categoría. Supimos jugar y sufrir. Tuvimos las ocasiones y el acierto. También la paciencia de no perder la concentración.

Para ganar en estos campos y en Segunda en general, hay que saber sufrir.

La clave es ser muy estable. Puedes defender muy bien los primeros 25 minutos, que si la segunda parte estas desconcentrado te la clavan.

Te ha costado entrar en el once

Hay mucha competencia en el equipo. Todos los jugadores que no están en el once entrenan duro para tener esa oportunidad que he tenido yo o Jon (Gaztañaga). De eso se trata. Mantener un grupo competitivo que todos podamos tener un alto nivel de concentración y competición.

Tú que has venido en el mercado de invierno y ves el nivel de la plantilla, ¿cómo te explicas que esté en la zona baja de la tabla?

Es un poco inexplicable. Se basa en el rendimiento en el terreno de juego. Te das cuenta dónde has sacado los puntos y dónde has sacado menos de los que deberías.

¿Habías vivido una situación similar a esta de ganar fuera y perder en casa?

Nunca. Normalmente es todo lo contrario. Lo complicado es ganar fuera de casa y lo fácil hacer de casa un fortín. Es lo que quieren todos los equipos. Esa es la teoría. Pero el fútbol es inesperado.

¿Cómo lo explicas?

Es muy curiosa. Digna de estudio. No he tenido la suerte de jugar en casa y tampoco puedo opinar a fondo.

¿Es tan importante?

Al final cuando estás apretado lo importante es sacar puntos.

Hablemos de tu carrera. Eres de Villarreal, de la cantera del club desde donde viviste la transición de equipo modesto a club grande de LaLiga. ¿Dónde estaba el secreto?

Tuve la suerte de ver desde dentro cómo un equipo que luchaba para mantener la categoría de golpe pasa a pelear por la Champions League. El secreto fue la apuesta por jugadores estrella y completar el equipo con jugadores de la cantera. Tenía una parte de riesgo. Por un lado sabías que si fichabas a futbolistas contrastados te iban a dar rendimiento, pero la duda era si los canteranos estarían al nivel. Lo hicimos.

Fue también un momento en el que la cantera del Villarreal sorprendió con un ‘producto’ de mucha calidad, poniéndose a la altura de Barça, Espanyol o Madrid.

Años antes de esa transición, cuando la lucha era la permanencia, ya se estaba trabajando mucho en la cantera con resultados en campeonatos de España.

¿Qué cambios se hicieron?

Sobre todo con la Ciudad Deportiva. Trajeron gente muy profesional para crear la metodología del Villarreal a partir de la que se erigió todo el fútbol base. Firmaron gente joven de alrededor de España para que se quedaran en la residencia. Metodología y ojo en fichar futbolistas con futuro.

¿Qué importante es tener una metodología implantada en un club?

En mi opinión, si quieres crecer como club o tiras de talonario o inviertes en la cantera con una idea clara. El club tiene que tener un camino marcado para que los chicos sepan qué tipo de fútbol quiere practicar la entidad. El primer equipo puede tener 40.000 entrenadores, pero en la base necesitas una idea y buenos entrenadores para educarlos. En el Villarreal no te dicen qué está bien o qué mal sino que a partir de tus decisiones se analizan todas las opciones que tenías. Se le insta a pensar.

Subes al primer equipo y te encuentras con Riquelme, Palermo, Forlán, etc. futbolistas de un talento impresionante. ¿Cómo te metes entre tanta estrella?

Me acuerdo que en uno de los primeros entrenamientos, yo con 17 años, con Benito Floro de entrenador, Martín Palermo, que estaba en una época dura, me pega una entrada por detrás que me deja tirado en el suelo. Se nos acerca Benito Floro y dice: “Palermo, al vestuario”. Pensé: “La que he liado, ahora en el vestuario me matará”. Era la estrella. Entré cagado tras el entreno y en eso que me viene Martin y me dice: “César, perdona”.

¿Qué lleva a decidir a un jugador con cartel en Primera a irse al fútbol europeo?

Me llamaba mucho la atención vivir un fútbol diferente. Los futbolistas españoles tenemos suerte porque nos podemos adaptar fácilmente.

¿Cómo se adapta uno a Kazajistán, Grecia, Israel o Bélgica?

El fútbol es lo más fácil. Lo complicado es adaptarte al modo de vida de cada país. Idioma, horario, la comida, etc. y encontrar una buena casa.

En Israel, más allá del fútbol, te encuentras en una situación complicada.

Viví uno de los momentos de más tensión de los últimos 20 años. Tuvimos la liga parada durante un mes por ataques terroristas. Nunca tuve miedo. Te impacta el tema político y terrorista, pero hay mucha prevención. Israel es el único país democrático de la zona y está atacado por todos los lados. Tienes que convivir con ello. Saber dónde puedes ir y dónde no. Hice muchos amigos. Me acuerdo que estuve en casa de un amigo de Valencia que vivía en Palestina, en una escuela de música.

¿Jerusalén es tan compleja como parece?

Por un metro cuadrado se matan. Los judíos no pueden ir al área musulmana. Pero los extranjeros como tenemos pinta de turistas pues podemos ir a más sitios. Hay una puerta en el sur de la ciudad vieja que divide los ultraortodoxos judíos con la zona musulmana y allí es donde suelen estar los problemas.

Tuviste un paso en la liga griega, en el AEK Atenas, ahora que está en el ojo del huracán. ¿Te extraña lo que ha pasado en la Superliga?

No me extraña nada. Jugué la final de la Copa contra el Olympiacos que la disputamos a puerta cerrada. Había peligro de que pasara algo parecido. Lleva varios años que la competición se para cada dos por tres. Los griegos son como son. Al Panathinaikos le cerraron la grada y le quitaron 8 puntos.

¿Hay miedo como jugador?

Miedo no, pero no disfrutas. Estás trabajando para poder jugar en Europa el año que viene y por un problema así la UEFA te deja sin competición continental. Todo el trabajo a la basura. Hasta que se decidió el día y lugar de la final de Copa estuvimos 15-20 días parados porque no se puede empezar los play-off sin jugar la Copa. Luego en dos semanas jugamos seis partidos. No parece profesional.

Estás en el AEK y te dicen que el Kayrat de Kazajistán quiere pagar tu clausula.

Estaba en pretemporada y me llama el director deportivo a su habitación. Me dice que han recibido una oferta de 400.000 dólares por mí y que el dinero le va muy bien al club. Acababa contrato al año siguiente y a mí me salía a cuenta. La Liga rusa y la kazaja es otro mundo.

¿Cómo son?

No hay mucho que destacar. El Astaná se lo lleva todo. El Kayrat tenía una ciudad deportiva que no tiene nada que envidiar a la del Barça, Madrid o Bayern. Cada uno teníamos nuestra habitación con Playstation, todo los lujos. Es la mejor que he estado nunca. Pero el nivel de la liga es muy bajo. Todo se decide entre el Kayrat y el Astana. Los dos potentes económicos.

Allí coincidiste con una estrella como Andrei Arshavin. Dicen que le picabas con la Champions League y su ‘locura’ por el Barça.

Éramos los dos únicos que nos quedábamos hasta tarde para seguir la competición, porque allí, por la diferencia horaria, los partidos comienzan a la una de la mañana y duraba hasta las cinco. Nos mandábamos mensajes. Él es un loco del Barça y le picaba siempre.

El entrenador que tuviste era el técnico ebrense Carlos Alós.

Carlos Alós fue una gran apuesta del club y muy acertada. Ha sabido implantar la metodología española en el equipo y ha conseguido subir el nivel. Tengo una gran amistad con él.

¿Recomiendas la experiencia de salir para jugar en el extranjero?

Sí. A parte del fútbol, maduras como persona. En el extranjero te tienes que espabilar. El fútbol es mundial y hay muchos equipos en ligas desconocidas de países muy atractivos. El fútbol no acaba en España.

¿Ves futuro en el proyecto del Nàstic?

Sí, pero antes de futuro hay que tener el presente arreglado. Quedan doce partidos. Hay buenos jugadores pero hay que demostrarlo los domingos y sacar la situación adelante para no sufrir.

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