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Cinco fieles a la causa del Reus

Olmo, Edgar, Fran, Ricardo, Vítor y Badia siguen desde el inicio del proyecto

Marc Libiano

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Edgar Hernández y Ricardo Vaz celebran un gol con el CF Reus. foto: alba mariné

Edgar Hernández y Ricardo Vaz celebran un gol con el CF Reus. foto: alba mariné

El germen del proyecto del CF Reus se personifica en cinco tipos que permanecen desde el primer día que arrancó la propuesta con Joan Oliver a la cabeza, como máximo accionista del club. En verano de 2014, el Reus juntó en la misma plantilla a Edgar Badia, Fran Carbia, Jesús Olmo, Vítor Silva y Edgar Hernández. Ricardo Vaz apareció un poco más tarde, aunque en esa misma temporada (2014-15). Los cinco supervivientes han disfrutado de papeles importantes en el equipo, en ese rendimiento de picos que suelen alcanzar los futbolistas durante su carrera. Las raíces del Reus, su ADN se halla en cinco tipos que identifican la marca y la formade conducta. Más allá de su calidad son espejos.

Nadie conoce más que ellos la dificultad que entraña abrir la puerta de la élite. Lo consiguieron en dos cursos realmente duros, con muchísimas piedras en el camino y algunos valores por defender. Un 29 de mayo de 2016 confirmaron un éxito pionero. Nunca el Reus había dibujado una gesta similar. El quinteto de elegidos sigue proclamando hoy un camino innegociable a cualquiera que pisa ese vestuario del Estadi. Jesús Olmo, Vítor Silva y Edgar Hernández ya han conquistado la actual capitanía. Conocen al milímetro los paraísos y los infiernos del Reus. Han sido elegidos como guías espirituales del nuevo tiempo en la Segunda División, con el foco alumbrando.

En el barro de la Segunda B se encuentran un millón de motivos románticos. Se estrechan lazos porque en ese fútbol nadie puede esconderse. O arrimas el hombro o no hay futuro. Cualquier conquista tiene un valor infinito. De ahí que Hernández, Vítor, Olmo, Ricardo, Fran y Badia disfruten de su nuevo estatus profesional como niños. No soportan la inmadurez ni la dejadez. Proclaman el máximo compromiso, al defensa de una idea.

Los cinco cierran 2017 con el entusiasmo intacto, tres años más viejos y con cuatro cursos de kilómetros en sus piernas. Nada les ha maniatado el apetito. Ni siquiera competir, muchas veces, en inferioridad de recursos ante los grandes miuras de la categoría de plata, los que presumen de presupuestos excéntricos y nombres rimbombantes en su plantel. A los cinco fieles no les ha temblado el pulso cuando han precisado esfuerzo en estadios que había visto por la tele. La planta noble les considera piezas que suturan la idea y jugadores de calado para consolidar el proyecto. Olmo acaba de renovar, Edgar Hernández lo hizo en junio y Badia y Fran Carbia la pasada temporada. Vítor, sólo confirmarse el ascenso. El consumo del tiempo no ha cambiado la percepción del club sobre ellos. 

Para los hinchas no estamos hablando de jugadores cualquiera. Se sienten identificados con los logros de los cinco supervivientes, agradecidos por su honradez al Reus durante esos cuatro cursos de tránsito, y sobre todo marcados por ese ascenso que siempre habían soñado. El sostén de ese grupo de jugadores que ahora dirige Garai en la era recién estrenada lucha de nuevo por una permanencia que marca los 50 puntos como desafío. Ya se han conseguido la mitad.

Casi todo el cuerpo técnico

No sólo en el plantel de futbolistas se hallan personajes que nacieron con el proyecto. El cuerpo técnico se mantiene casi al completo. Sólo la marcha a Zaragoza de Natxo González y Bernardo Tapia ha causado bajas. El resto es el bloque de siempre, muy cohesionado, de excelente relación entre técnicos y fisios. El Reus ha visto en su grupo de entrenadores patrimonio que conservar. Ha mirado en casa antes de salir a buscar fuera.

Bajo esa identidad propia, el CF Reus inicia un nuevo camino en 2018, instalado en el fútbol profesional y con el afán de consolidarse sin desmarcarse de la hoja de ruta que empezó a construir en aquel verano rompedor de 2014, cuando la entidad dio un vuelco a su propia historia.

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