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Como al Nàstic le gusta

El equipo de Nano Rivas visita uno de esos estadios imponentes en los que tan bien se ha desenvuelto esta temporada. El equipo se ha quitado presión con las dos victorias seguidas

Jaume Aparicio

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Sacudida la mala dinámica casera con dos victorias consecutivas, el Nàstic de Nano Rivas busca encadenar un tercera victoria que le pondría la permanencia definitivamente al alcance de la mano.

El escenario donde lograrla no es propicio. En sus cuatro visitas al estadio del Real Oviedo sólo ha conseguido una victoria, en 0-2 el 2001/02, su primera experiencia en el terreno de juego inaugurado en el 2000. El resto han sido derrotas (2-0, 3-0 y 1-0, el curso pasado).

Pero este año al Nàstic se le están dando especialmente bien los grandes escenarios. El Sadar, José Zorrilla, Nuevo Arcángel o Nuevo Los Cármenes han visto este curso victorias de los granas. Y, como decía en rueda de prensa previa al partido Juan Antonio Anquela, «no es suerte».

Esa espectacular faceta visitante ha sido la que ha salvado al Nàstic. Recuperaba fuera lo que dejaba escapar en el Nou Estadi. Ahora que ya se gana en casa, un triunfo a domicilio convertiría al cuadro tarraconense en un equipo doblemente poderoso. Aunque sea algo tarde para retos ambiciosos.

Nano Rivas confía en poder dar continuidad al equipo que ganó a Lugo y Valladolid, por lo que se avecinan pocos cambios. El 4-2-3-1, con Mesa en la mediapunta y Álvaro Vázquez pinta a repetirse. No obstante, la posibilidad de un campo condicionado por la lluvia podría hacer cambiar los planes del técnico manchego y dar entrada a Manu Barreiro, capital para ese juego trabado y de segundas jugadas. Además, el gallego otorgaría altura para defender las jugadas de estrategia del Oviedo. Un aspecto que el equipo de Anquela domina.

La baja de Molina, por sanción, y las de Julio Pleguezuelo, que no acababa de recuperarse de unas «molestias» que le han hecho perderse ya tres semanas, hace que Suzuki parta con todos los números para salir de titular. Por delante de Djetei, que aún debe coger el ritmo.

El Oviedo, por su parte, quiere volver a meterse en las plazas de play-off después de alejarse tras perder contra Alcorcón en casa y empatar en Córdoba. Dos resultados que hicieron modificar a Anquela su disposición habitual de cinco defensas para regresar al clásico 4-2-3-1 que había utilizado en el inicio del campeonato.

La victoria ante el Lugo (0-1) dio por bueno el cambio introducido por el técnico. Una mutación que perjudica a los dos exgranas del cuadro carbayón. Ni Mossa ni Rocha salieron en el once. Viti y Olmes son baja.

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