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Copa de Primera (Rayo V. 1+4 - Nàstic 1+5)

El Nàstic supera al Rayo Vallecano en la tanda de penaltis, después de un partido igualado. Maloku adelantó a los granas y Manucho equilibró el duelo. Dimitrievski detuvo un penalti en el 92

Jaume Aparicio López

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Maloku, abrazado por Stéphane Emaná, tras marcar el Nàstic su primer gol que le situaba por delante en el marcador. FOTO: DT FOTO: DT FOTO: DT

Maloku, abrazado por Stéphane Emaná, tras marcar el Nàstic su primer gol que le situaba por delante en el marcador. FOTO: DT FOTO: DT FOTO: DT

En Tarragona, la Copa del Rey tiene una melodía diferente a la sintonía habitual de la Liga. Más alegre y también, mucho más afortunada. El Nàstic se volvió a aliar con los penaltis para pasar ronda frente a todo un Rayo Vallecano que no fue mejor que los granas. El equipo tarraconense ofreció una cara atrevida, protagonista y dominadora durante la primera mitad. En la segunda se vio superado por un rival avasallador, pero soportó el arreón para llegar vivo a una prórroga totalmente prescindible. No movió el marcador (1-1) y derrochó energía guardada para el partido del domingo. Habrá que ver cómo afecta esa media hora extra.

Cuando esta semana, en una entrevista al Diari, Dimitrievski fue preguntado sobre cómo prepara los lanzamientos de penalti, el macedonio se acogió a una especie de ‘secreto’ de confesión con el entrenador de porteros Manuel Oliva. Una confidencia que resultó de lo más eficaz en Vallecas. Llegados al minuto 92, con el tiempo cumplido, el colegiado castigó al Nàstic con un penalti. El contrincante Miku. Un exgrana. Un tipo que las ha visto de todas maneras. Un especialista desde los 11 metros. Tiró a engañar. Pero ‘Dimi’ no se dejó hacer. Aguardó a que fuera el rayista quien escogiera lado e intervino para mantener a los suyos vivos. Un colofón a un partido soberbio del meta grana.

La propuesta de Vicente Moreno para afrontar el trámite copero ofreció en la primera mitad una de las mejores imágenes del equipo fuera del Nou Estadi, quitando Alcorcón y el arrebato de pasión futbolera en Elche. Esa asignatura pendiente del equipo, la de mostrar un rostro más parecido al de casa, empieza a resolverse con firmeza.

El Nàstic dominó a un rival sorprendido ante el atrevimiento del colista liguero. Sí, Sandoval presentó cambios, pero el elenco de estrellas que dispuso sobre el tapete todavía olía a Primera. Una ristra de futbolistas que se vieron corriendo detrás del balón en muchas fases de la primera mitad.

Los granas hicieron circular el balón equilibrando la horizontalidad con la verticalidad y haciendo uso de conducciones habilidosas para penetrar por las líneas rayistas.

Moreno salió con siete ‘extranjeros’ sobre el césped. Posiblemente, el partido con más foráneos en la historia del club. Entre los elegidos Djetei. Había ganas de ver, por fin, al camerunés con la camiseta grana. Hasta ahora había sido noticia más por sus convocatorias internacionales con Camerún que por su participación con el Nàstic, Su debut fue espectacular. Atrevido, sólido y consistente.

El gol de Maloku puso justicia a la superioridad tarraconense. El croata va soltándose. Su juventud no debe lastrarle, al contrario. Cuando el balón llegó a Giner se movió rápido en busca de posiciones de remate. Adelantó acontecimientos. Tomó carrerilla y entró con la precisión de un reloj suizo para conectar con el centro de Giner, rebotado en un rival. Ese pequeño toque despistó a la defensa rayista. El más listo, Maloku, llegó el primero para cabecear al fondo de la red.

La segunda mitad fue todo lo contrario. El Rayo se puso en formato avasallador. Sandoval no esperó para poner en el pasto a su director de orquesta, Trashorras. El gallego se apoderó del balón, lo escondió para que el cuadro madrileño empezara a manejar los hilos del choque.

Sin posesión y viendo venir al rival, los granas se replegaron a su propio campo. Pero ya no son el conjunto inexpugnable de antaño y expusieron sus carencias defensivas. La docilidad en las marcas es una fuente continua de problemas y los nervios ante la insistencia contraria requieren atención inmediata. Los despejes son remedios superfluos y hasta ineficaces. Aunque con los minutos fueron mejorando.

El asedio vallecano tuvo premio a los cinco minutos de la reanudación. Manucho pescó un centro raso en la frontal y puso el 1-1. El Rayo olió sangre, pero no logró asestar el tanto definitivo. Ni tampoco cuando el colegiado Eiriz Mata señaló el punto de penalti con el tiempo extro ya cumplido.

El ‘secreto’ de Dimitrievski ante los penaltis surtió efecto y el macedonio acertó el lanzamiento de Miku.

‘Dimi’ tuvo que seguir empleándose en horas extras. El cansancio provocó que no hubiera fuerzas para atacar y replegar por parte de ninguno de los dos conjuntos en la prórroga. Hubo más ocasiones en la media hora de la prolongación que en los 90 minutos reglamentarios. Álex López ejerció de revulsivo en ataque. Fabricó medio gol a Emaná, que el camerunés erró por centímetros, y se dibujó otro para él. Un recorte para tumbar al defensor y un tiro que Gazzaniga desvió con el antebrazo.

La respuesta rayista fue a través de Manucho, que quiso repetir el gol. Esta vez Dimitrievski le atajó el disparo.

La lotería de los penaltis sonrió de nuevo al Nàstic que verá a un Primera en su estadio.

La respuesta rayista fue a través de Manucho, que quiso repetir el gol. Esta vez Dimitrievski le atajó el disparo.

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