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'Creo en este equipo. Quiero a este equipo'

Natxo González declaró 'amor eterno' a sus chicos tras el empate ante el Lleida. Ni cuatro jornadas sin ganar han hecho temblar los cimientos de la obra. El técnico cree más que nunca. O almenos eso parece
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Natxo González, pensativo, durante un partido del CF Reus en el Estadi municipal.  Foto: Alfredo González

Natxo González, pensativo, durante un partido del CF Reus en el Estadi municipal. Foto: Alfredo González

Natxo González (Vitoria, 1966) se marchó de vacaciones más convencido que nunca. Y eso que su equipo había acumulado cuatro jornadas sin ganar, con dos empates, ante el Lleida y el Hércules, y dos derrotas, ante el Mestalla y el Alcoyano. El técnico declaró amor eterno a sus chicos en rueda de prensa, tras la última cita de 2014 ante el Lleida (0-0) y que dejó al Reus fuera del play off. «Creo que este equipo, quiero a este equipo», dijo. Lo cierto es que anda encantado con la actitud del grupo en el trabajo diario, el principal aval que controla el técnico para conquistar los objetivos.

Si algo distingue a González es su fe ciega por el persistir. Para él nada ocurre por casualidad. Se trata de un míster detallista, obsesivo en el control de cada situación. Disfruta de su profesión. Se une al grupo a las 9.30 de la mañana en el desayuno de trabajo que futbolistas y cuerpo técnico mantienen antes de cada entrenamiento. Tras la sesión hay comida. Forma parte de la terapia de cohesión que imponen los jefes. La jornada laboral para los jugadores acaba a las 15.30 horas. Para Natxo no.

En las oficinas del Estadi municipal su despacho echa humo. Sobre las 17.00 horas comparece para pasarse la tarde entre vídeos, análisis y apuntes. Muchas veces le acompaña el segundo, Bernardo Tapia, creador y experto del balón parado. Allí también se encuentran el director deportivo, Sergi Parés, y su adjunto, Ferran Asensio. El diálogo se hace permanente. Se interpreta como clave del éxito.

Natxo no ha parado de alabar el compromiso de sus futbolistas. Les ve metidos en faena. A todos. Se ha mostrado especialmente agradecido con la segunda línea de la plantilla. Chicos jóvenes como Riki, Ramon Folch, Fran Carbia o Dinis se han ganado su respeto. Se ponen los primeros a la hora de trabajar y muchos domingos no se encuentran entre los elegidos. Ni siquiera en la lista.

El de Vitoria todavía vive el proceso de construcción de una obra que se diseñó este verano, con 14 fichajes nuevos. Se muestra tranquilo porque el equipo sufre una evolución lógica. Un trayecto que completó su día más perfecto en el Rico Pérez de Alicante. De allí, el entrenador salió triste por el resultado (1-1), pero feliz por la imagen que exhibió su Reus. Dominó registros. Robó y corrió la transición con criterio. Mandó con la pelota. Derrochó personalidad para mirar a los ojos del poderoso rival. Pasó la prueba de nivel. Se recuperó del terrible golpe del derbi, con la derrota ante el Nàstic (0-2).

González y su equipo técnico apostaron por una estrategia colectiva en el arranque de esta aventura. Quisieron mantener a todos los futbolistas en alerta. Con los cinco sentidos puestos. Todos, menos Francis, han disfrutado de minutos. Eso ha creado cierta confusión en algunos momentos, más de puertas hacia afuera, aunque no ha alterado el plan.

Queda la duda de si, a partir de ahora, cuando aparezcan los meses de la verdad, el entrenador seguirá manteniendo esa política o definirá un once más estable. Lo cierto es que maneja un plantel profundo, con muchas alternativas y opciones.

Natxo ama el análisis del rival. Trabaja cada cita no sólo mirándose al obligo. Suele utilizar variantes en función de la naturaleza del ‘enemigo’. Eso sí, el Reus se ha consolidado bajo un sistema que camina entre el 4-2-3-1 y el 4-4-2. La idea de juego está escrita. Igual que el convencimiento de un entrenador que conoce la casa y admira la estabilidad con la que trabaja. No ha aparecido atisbo de nerviosismo cuando han llegado los días oscuros. Por lo menos hacia el exterior. Se mantiene la esperanza en Natxo y su obra.

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