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Crónica CF Reus - Ascó (2-0). 'La estrategia como refugio'

El Reus supera a un buen Ascó y accede a la segunda ronda de la Copa del Rey. El próximo miércoles se medirá al Arandina a domicilio
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Ángel Martínez, de cara y en el centro, celebra su gol de ayer con el resto de sus compañeros del CF Reus.  Foto: Alba Mariné

Ángel Martínez, de cara y en el centro, celebra su gol de ayer con el resto de sus compañeros del CF Reus. Foto: Alba Mariné

Al Reus se le había enredado el partido más de la cuenta. No encontraba resquicios en el campo de minas que le planteó el Ascó, tremendamente riguroso. Compitió con enorme personalidad el equipo de Miguel Rubio, que no se plantó en el Estadi con el complejo de invitado a la fiesta. Fue un rival con percha. De calado. No dejó espacio para las bromas.

Natxo miró al banco para cambiarle la dinámica al juego. Necesitaba una inyección de voracidad. Algo distinto con Rico y Fran, dos bandas distintos pero diferenciales. Óscar Rico emergió con el segundo tiempo bien maduro. Su primera intervención nació en la derecha. Cabalgó el de Elche y generó desequilbrio. Nadie pudo acabar su centro. 
Cuando existe atasco general, el balón parado cura enfermedades. Convierte bostezos en sonrisas. Colorado halló la precisión en un córner, a los 65 minutos.La pelota salió tocada y  dulce como un caramelo. Ángel leyó su intención con un movimiento de arrastre al primer palo. Giró el cuello y coló el balón. Imposible para Fuertes, el arquero del Ascó. 
La estrategia suele aburrir a los futbolistas los viernes por la mañana. Incluso algún sábado. En cambio, los técnicos no descansan pensando en ella. Da tanto chance, tantos puntos, que trabajarla es una obligación imperial. Ángel culminó con el premio más goloso una noche fiable. De central se le siente más cómodo. Ocupa mejor los espacios, mide mejor las distancias. Además luce su solvente capacidad para sacar la pelota desde la cueva.
Dio la sensación que hasta el 1-0, el Ascó vivía más o menos cómodo con el plan que había trazado. El incordiante estado del césped le ayudó. El Reus fue más previsible que de costumbre. El balón no transitó con fluidez porque el terreno se convertía a veces en una pista de hielo peligrosa.  Un cabezazo de Edgar Hernández tras servicio de Marín obligó la estirada imponente de Fuertes. El mejor bagaje del Reus  en el parcial inicial. Edgar compartió punta de lanza con el recién llegado Fernando. Con el de Gavà algo más retrasado para participar en la asociación. Fernando es otro perfil de delantero. Más especialista en atacar los espacios. Menos paciente para el juego posicional. En eso, el Reus ha ganado en variedad.
Del Ascó hubo pocas noticias ofensivas hasta que se vio más exigido. Ya con el marcador en contra. Entonces se vistió de amenaza seria. Decidió dar un paso al frente. Al Reus le costó gestionar la ventaja en los minutos calientes. Cuando se ganan o se pierden las batallas. Massana y Virgili rozaron la igualada, sobre todo el remate en boca de gol del ariete tarraconense. Edgar Badia exhibió reflejos para solucionar el problema.
La Copa provocó el debut del nuevo fichaje rojinegro, Rafa García. Ingresó en el pasto para coser el centro del campo. Natxo sacrificó a Edgar Hernández.  Éste apunta a titular en L’Hospitalet el domingo. 
El alivio para los reusenses apareció en una transición que culminó Jaume Delgado, llegador al borde del área. Disparó de primeras y superó a Fuertes, ya con los dos equipos pidiendo auxilio por la fatiga. Pesó el agua en el verde y la ternura en la preparación. Emergió la estrategia. El mejor refugio para el Reus.

Al Reus se le había enredado el partido más de la cuenta. No encontraba resquicios en el campo de minas que le planteó el Ascó, tremendamente riguroso. Compitió con enorme personalidad el equipo de Miguel Rubio, que no se plantó en el Estadi con el complejo de invitado a la fiesta. Fue un rival con percha. De calado. No dejó espacio para las bromas.

Natxo miró al banco para cambiarle la dinámica al juego. Necesitaba una inyección de voracidad. Algo distinto con Rico y Fran, dos bandas distintos pero diferenciales. Óscar Rico emergió con el segundo tiempo bien maduro. Su primera intervención nació en la derecha. Cabalgó el de Elche y generó desequilbrio. Nadie pudo acabar su centro. 

Cuando existe atasco general, el balón parado cura enfermedades. Convierte bostezos en sonrisas. Colorado halló la precisión en un córner, a los 65 minutos.La pelota salió tocada y  dulce como un caramelo. Ángel leyó su intención con un movimiento de arrastre al primer palo. Giró el cuello y coló el balón. Imposible para Fuertes, el arquero del Ascó. 

La estrategia suele aburrir a los futbolistas los viernes por la mañana. Incluso algún sábado. En cambio, los técnicos no descansan pensando en ella. Da tanto chance, tantos puntos, que trabajarla es una obligación imperial. Ángel culminó con el premio más goloso una noche fiable. De central se le siente más cómodo. Ocupa mejor los espacios, mide mejor las distancias. Además luce su solvente capacidad para sacar la pelota desde la cueva.

Dio la sensación que hasta el 1-0, el Ascó vivía más o menos cómodo con el plan que había trazado. El incordiante estado del césped le ayudó. El Reus fue más previsible que de costumbre. El balón no transitó con fluidez porque el terreno se convertía a veces en una pista de hielo peligrosa.  Un cabezazo de Edgar Hernández tras servicio de Marín obligó la estirada imponente de Fuertes. El mejor bagaje del Reus  en el parcial inicial. Edgar compartió punta de lanza con el recién llegado Fernando. Con el de Gavà algo más retrasado para participar en la asociación. Fernando es otro perfil de delantero. Más especialista en atacar los espacios. Menos paciente para el juego posicional. En eso, el Reus ha ganado en variedad.

Del Ascó hubo pocas noticias ofensivas hasta que se vio más exigido. Ya con el marcador en contra. Entonces se vistió de amenaza seria. Decidió dar un paso al frente. Al Reus le costó gestionar la ventaja en los minutos calientes. Cuando se ganan o se pierden las batallas. Massana y Virgili rozaron la igualada, sobre todo el remate en boca de gol del ariete tarraconense. Edgar Badia exhibió reflejos para solucionar el problema.

La Copa provocó el debut del nuevo fichaje rojinegro, Rafa García. Ingresó en el pasto para coser el centro del campo. Natxo sacrificó a Edgar Hernández.  Éste apunta a titular en L’Hospitalet el domingo. 

El alivio para los reusenses apareció en una transición que culminó Jaume Delgado, llegador al borde del área. Disparó de primeras y superó a Fuertes, ya con los dos equipos pidiendo auxilio por la fatiga. Pesó el agua en el verde y la ternura en la preparación. Emergió la estrategia. El mejor refugio para el Reus.

 

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