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Crónica: Fin del juego (Ibiza 4-0 Nàstic)

Fútbol. El Nàstic acaba la temporada sin play-off goleado por un Ibiza en uno de los peores partidos del equipo entrenado por Seligrat 

Diari de Tarragona

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Crónica: Fin del juego (Ibiza 4-0 Nàstic)

Crónica: Fin del juego (Ibiza 4-0 Nàstic)

El Nàstic no estará en los play-off de ascenso a Segunda División. La temporada para los granas ha llegado a su fin. Antes de lo esperado. Después de una temporada notable, por no decir excelente, el equipo de Toni Seligrat no ha estado a la altura en la fase decisiva. Una etapa que cerró con una goleada vergonzosa. Los granas únicamente necesitaban un empate para asegurarse el billete a Extremadura. Pero lo que encontraron en Ibiza, ante un rival que no se jugaba nada, fue un severo correctivo.

Fue el peor Nàstic de la temporada. El partido más malo de todos los que han jugado. El resultado lo dice todo. Ningún equipo había conseguido marcar tres goles al conjunto tarraconense. Encajar cuatro, sí ante el mejor equipo del grupo (52 puntos en 24 partidos, una auténtica bestialidad), da muestra de la manera en la que el cuadro tarraconense se deshizo sobre Can Misses.

En ningún momento dio la sensación de que les iba la vida. El miedo les atenazó las piernas con unas cuerdas invisibles que les impidieron moverse con la fluidez habitual. Defensivamente se descomponían con una facilidad pasmosa. Ni siquiera el Ibiza se imaginó tenerlo tan fácil. Y menos tras el partido en el Nou Estadi en el que sí ganaron, pero fueron superados por el Nàstic en buena parte del choque.

En ataque solo un tiro en todo el partido explica fácilmente la producción ofensiva de un equipo que cuando le llegó el momento de la verdad no supo cómo encararlo. Especialmente desde el banquillo. Seligrat tropezó con su gestión de la plantilla y se la jugó, en los últimos minutos, con jugadores en los que apenas ha creído. Pol Ballesteros, Amang y Pedro de ‘9’ han sido secundarios en la temporada y acabaron saliendo para resolver un difícil papeleta.

Entró mejor el Ibiza al partido que jugaba sin presión. Los baleares se aseguraron el primer puesto del grupo hace semana. Jugaba más suelto ante los nervios de los granas. No era momento de arriesgar y sí de imponer un ritmo lento para que el partido discurriera bajo control y sin sobresaltos. Sin embargo, el Ibiza no estaba para esperar. Sin prisa pero sin pausa buscó el gol. Primero con un cabezazo de Rodado que atrapó Suárez en la base del palo.

Al equipo de Seligrat se le notaba atenazado. Encogido en su temor a quedarse fuera de los play-off de ascenso a Segunda División cuando lo tenía todo para estar. Eran dos goles los que hacían falta para que el drama se desatara. Parecía poco probable. Pero llegaron. Primero, a los 24 minutos de partido, Dabo se aprovechó de una recuperación en el medio del campo para plantarse ante José Aurelio Suárez. Lo regateó y marcó a placer ante la impotencia de Rueda y Albarrán. Pocos segundos después llegaban las malas noticias desde Alcoy. El Andorra se adelantaba en el marcador. Pau Martínez marcaba el 0-1 en el minuto 33 y ponía tercero a los de Piqué. Si había pánico en las filas granas, los dos goles separados apenas por unos pocos minutos, desataban el miedo. No hubo reacción de querer adelantar las líneas, más bien pavor por encajar más goles. Joan Oriol, con un tiro lejano, fue el único que disparó a puerta de los tarraconenses en todo el choque. 

El colegiado Sergio Escriche tomó la tónica habitual del colectivo arbitral con el Nàstic esta temporada. Un criterio totalmente adverso. No se entendió como no señaló penalti en el derribo clarísimo de Parreño a Carbia dentro del área. El meta del Ibiza se vio superado por el delantero de Sant Pere i Sant Pau y se lo llevó por delante. El colegiado no quiso saber nada, igual que en unas manos claras de un defensor ibizenco a pocos minutos del inicio.

Mientras el Andorra ampliaba la ventaja con un gol de Riverola desde el medio del campo, el Ibiza rozó el 2-0 con un tiro de Ekain que se perdió por la línea de fondo besando el poste.

El encuentro se espesó en el segundo tiempo. El Nàstic no era capaz de inquietar la portería de Parreño. Ni rastro de la robustez que ha mostrado el equipo durante todo el curso. Todo lo contrario. Era un flan. Un conjunto desfondado y roto. Sin ideas ofensivas y muy débil en defensa. Tanto como para encajar tres goles más propiciados por la imprecisión y la precipitación. Dabo anotaba el segundo en el minuto 54 tras un mal pase de Oliva que dejó a Albarrán vendido ante la carrera de su pareja de baile. El extremo ibizenco la puso perfecta para que Dabo hiciera el doblete con un remate ajustado.

Con el 0-2 no quedaban ni fuerzas ni prácticamente nada en las filas de Seligrat. Estaban derrotados. Impotentes. Bailando al son del Ibiza que hizo un partido completo a medio gas. Nadie salió al rescate del equipo. Y fueron vapuleados. Rodado y Javi Vázquez destrozaron los ánimos granas con el tercero y cuarto. Ni siquiera los dos goles del Alcoyano, que se ponía 2-3, invitaban a soñar con los play-off.

El correctivo fue severo. Injusto por la temporada a nivel global, aunque adecuado al partido de uno y otro equipo. El Nàstic acaba su año en la Pro pero sin play-off.

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