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Cucho Hernández, la explosión de un adolescente

El delantero colombiano de 18 años ha asombrado a la Segunda A con su brillante rendimiento en el Huesca. Una inoportuna lesión en su pie izquierdo casi le descarta para este domingo en Reus

Marc Libiano

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Cucho Hernández celebra uno de sus goles con el Huesca. Foto: Rafael Gobantes/Heraldo

Cucho Hernández celebra uno de sus goles con el Huesca. Foto: Rafael Gobantes/Heraldo

El Huesca anunció el 8 de julio la operación de Juan Camilo Hernández (Pereira, 1999). Una cesión de derechos y acuerdo con el Watford, propietario del delantero, conocido en su país, Colombia, como Cucho. En la ciudad aragonesa cayó como una sorpresa. En realidad, el Huesca apostó por un adolescente todavía por romper, con destellos y virtudes talentosas, pero sin trayectoria deslumbrante. Cucho había firmado contrato con el Watford inglés tras competir en el fútbol profesional colombiano desde los 15 años. Su último tránsito rebosaba prestigio. En el tradicional América de Cali había completado 17 apariciones, con un gol en el cajón de recuerdos.

Cucho tomó el mismo apodo que Esteban Cambiasso, aquel centrocampista argentino que equilibraba el derroche de estrellas de aquel Madrid de los galácticos y que luego hizo carrera en el Inter. Su admiración hacia él resultaba tan exagerada que a los 8 años lucía el mismo peinado que Cambiasso. El apodo todavía lo conserva, a pesar de que su perfil en el césped se hace antagónico.

En Huesca disfrutan de un futbolista con rasgos de época. Ha explotado en un lugar estable, sin la exigencia de los grandes miuras y con el arropo de un técnico y de una plantilla coherente. La aventura de Cucho con la Sociedad Deportiva se ha convertido en tan idílica que hoy el Huesca lidera la Segunda División y mantiene opciones serias de ascenso directo. Su aportación en registros no engaña. 11 goles en 23 partidos. Sólo una lesión a finales de enero, una fisura en el quinto metatarsiano de su zurda, le ha cortado una progresión de vértigo. Todavía no ha regresado, aunque en El Alcoraz le esperan con deseo. Para este domingo, en la visita del Huesca al Estadi, lo dan casi por descartado.

Rafael Gobantes

De tren inferior privilegiado, este atacante de apetito caníbal, ha asombrado por su capacidad para moverse en distintos registros. Interpreta con inteligencia el juego, dispone de esa lectura para saber cuándo debe ir al espacio o cuándo guardar el balón y descartarlo con sentido. En el área dispone de la pillería de barrio en la toma de decisiones. Suele equivocarse poco. En Huesca le ven como un delantero completo, con opciones de selección absoluta pronto y carne de equipo grande en un presente no demasiado lejano. De momento pertenece al Watford, aunque ha preferido no moverse de El Alcoraz hasta final de curso. Las tentaciones en el pasado mercado invernal no escasearon. Todo lo contrario.

De entorno saludable, Cucho se ganó el respeto del foco debido a su sorprendente capacidad para atender a los medios y mandar mensajes comunicativos coherentes, a pesar de su precocidad. No ha esquivado jamás esas obligaciones mediáticas a las que se someten los futbolistas. El delantero cuenta con el apoyo familiar en la ciudad aragonesa, no se ha subido a la aventura del Huesca solo. Se ha encargado de que la adaptación no sufra daños colaterales. Su rendimiento en el campo lo ha corroborado.

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