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Daniel Pérez, el pintor cambrilense que escancia sidra y ama al Sporting

Sigue al próximo rival del CF Reus cuando visita la zona. Ya vivió en directo el partido de Tarragona, ante el Nàstic, y la cita de Copa en el Estadi

Marc Libiano

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Daniel Pérez, este verano en el Molinón. Foto: Cedida

Daniel Pérez, este verano en el Molinón. Foto: Cedida

Un mes de julio de 1991, Luis Enrique Martínez fichaba por el Madrid como una de las perlas de Mareo, la fábrica de talento del Sporting. En Gijón, el traspaso fue sonado. Daniel Pérez apenas había cumplido los 10 años y solía acudir en verano al famoso Bingo del Real Sporting a pasar la tarde con su abuela Teresa y el marido de ella, José. A éste, el jefe de sala le confundió con el intermediario que realizó la operación de Luis Enrique con el Madrid. Las meriendas salían gratis gracias a José y a la simpatía del encargado, ilusionado él con el supuesto descubrimiento.

La familia Pérez, asturiana de corazón y casi de religión, se estableció en Cambrils para consolidar su estatus laboral y echar raíces. Tanto es así que a principios de los 80 el padre de Daniel, Luis, inauguró la peña cambrilense del Sporting, con sede en la antigua sidrería Casa Gaspar, lugar de culto para los asturianos de la provincia que habían encontrado ocupación en la Central Nuclear. Teresa, la abuela, se involucró tanto en el proyecto que era la encargada de fletar los autocares para realizar los viajes hacia Barcelona, Valencia o Zaragoza. Todo para animar al histórico Sporting. Se hizo imposible que Daniel no sintiera lo mismo que sus educadores. Hoy mantiene la tradición y la fidelidad hacia el club con casa en El Molinón.

Daniel cultivó la admiración por Quini a través de fotos y sus apariciones como exponente de honor del Gijón. Admiró a generaciones posteriores. Iconos como el mismo Luis Enrique Martínez, Pitu Abelardo, Juanele o David Villa. La cantera del Sporting no ha parado de producir quilates de calidad durante su trayecto. 

Ni siquiera los coqueteos con la Segunda División han traicionado la pasión por el equipo. Todo lo contrario, la han fortalecido.. Daniel recuerda con especial cariño una de sus primeras visitas a El Molinón. Vio, a principios de los años 2000, un Sporting-Elche, en la categoría de plata. Su padre le compró, con apenas un año de edad, la primera equipación rojiblanca. En casa adoptó hábitos indiscutibles. La fabada, el chorizo, la sidra, esos productos con denominación de origen Asturias, se conservan como innegociables. Hasta el punto que maneja el arte de escanciar sidra con cierta holgura.

Hace 8 años que este cambrilense construyó su propio futuro como pintor. Ejerce de autónomo y se busca la vida como bien puede. Sus ahorros o una parte de ellos van destinados a seguir a su Sporting cuando visita la zona. Estuvo en el Nou Estadi de Tarragona hace unos meses, en uno de esos días grandes, tras consumarse la victoria asturiana con claridad (0-4). En Copa, también visitó el Estadi municipal de Reus. Aquel día ocupó uno de los fondos del recinto y comprobó cómo los chicos de Paco Herrera exhibían un estado dulce. Ganaron por la mínima (0-1). Este sábado, en versión liguera, el mítico Gijón regresa a Reus instalado en la segunda plaza del campeonato y con el desafío de regresar a Primera cuanto antes. Daniel no podrá, por compromisos personales, admirar de nuevo a su equipo en directo.

Un viaje compartido
El viaje futbolístico de Daniel Pérez cuenta con un socio inseparable. Cristóbal, uno de sus mejores amigos, le acompaña cuando el Sporting ejerce de protagonista. Hay intercambio. Cristóbal es hincha del Sevilla desde pequeño. Cuando la pandilla de Nervión visita la zona, Daniel le arropa también con la elástica sevillista. En definitiva, aman el fútbol. Cristóbal vivió el partido de Copa en Reus al lado de su compadre. Los dos disfrutaron del Girona-Sevilla en Montilivi.

Este pasado verano, el cambrilense se dio una vuelta por Gijón, visita familiar con sede en el barrio cercano a la Escalerona. Nada más pisar la ciudad se acercó a la tienda oficial del Sporting para adquirir los nuevos productos del club y andar preparado para la nueva temporada. Las fotos en El Molinón tampoco faltaron. Normal en un tipo que ve en la fidelidad a unos colores algo más crucial que los éxitos artificiales. En Primera o en Segunda, para él, siempre «Puxa Sporting».

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