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David Fernández vuela, pero no es suficiente para el CBT

BALONCESTO. La gran actuación del base, que actuó de escolta durante muchos minutos, no impide la derrota azulada ante el Navarra (71-74), que se jugará la salvación en las dos últimas fechas

Marc Libiano

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Fotos: Fabián Acidres

Fotos: Fabián Acidres

A David Fernández no le temblaron las cejas ni su muñeca en un día no apto para actitudes cobardes. Asumió responsabilidades con una naturalidad asombrosa y decidió optar a MVP del mes de abril. Exhibió una actuación portentosa y una energía que encendió al Serrallo. 19 puntos, seis rebotes y cinco asistencias completaron su libreta de méritos. No le valió al CBT para vencer al Navarra (71-74), en un extraordinario partido, repleto de alternativas y de valentía. El acierto en el tiro exterior de los visitantes les acabó obsequiando el chance para alcanzar el éxito, a pesar de toparse con un CBT bravo y respondón. Los de Berni no se rinden y les da igual el próximo nombre que les rete. Desean la permanencia y no pararán hasta conseguirla. La fe que desprende este equipo merece toda la credibilidad. 

El capítulo inaugural ya dejó entrever qué guión iba a seguir el envite. Alternativas y ventajas mínimas. Muchísima actividad defensiva. Resultó imparable la capacidad de Navarra para armar la mano desde más allá de la línea de tres puntos. Anotó tiros prácticamente imposibles, bien punteados por la defensa azulada. Quizás ese registro del juego aniquiló la ilusión local. 

Los buenos minutos de Bjelic, que ingresó desde la rotación en el primer cuarto, mantuvieron a flote al CBT, aunque los de Berni enseñaron un amague de relajación en los dos últimos minutos que les pudo costar caro. Hasta el punto que Navarra recogió un colchón de 10 puntos en el respiro inicial (14-24). Tuvo contundencia en las dos canastas. Defendió la suya al límite de lo permitido y atacó la rival con convicción. Stuler, Smith y Artiles rozaron la perfección. A Berni le tocaba reactivar a sus chicos.

El tiempo muerto permitió reordenar el plan, pero sobretodo inyectó intensidad a los tarraconenses. La defensa que presentaron en el segundo parcial igualó en rigurosidad a Navarra y el CBT sumó integrantes anotadores en ataque. En especial recuperó para la causa a David Fernández, Ferran, Coronel y al ya mencionado Bjelic. Seguramente a Berni le gustaría una mayor continuidad de Bjelic en cuanto a minutaje, juega menos de lo que debería porque quizás su físico no le permite más. Cuando aporta es un factor demoledor. Interior grande, con brazos interminables para dominar el poste bajo y buenos movimientos. Una adquisición de categoría.

Con tanta mejora, el CBT consiguió devolverle el parcial a su rival y el intermedio reflejaba un empate a 39. El ritmo alto que intentaron imponer los dos protagonistas ayudó al atractivo. El primer tiempo se esfumó sin avisar. El segundo prometía emociones fuertes.

Fue entonces, en el tramo de la verdad, cuando el CBT se arropó en la fascinante aventura que protagonizó David Fernández. Los tarraconenses recibían continuos golpes de los tiradores exteriores del Navarra, con la muñeca suelta a más no poder. David se rebeló con una jerarquía extraordinaria. Su segundo tiempo acarició la ovación interminable. Con un añadido de mayor mérito; actuó durante muchos minutos de escolta, con Tugores en la dirección. Esa fórmula le dio réditos a Berni.

Final de infarto
El CBT careció de claridad para consolidar sus mínimas ventajas cuando las alcanzaba. Siempre cometía la pérdida no forzada de turno o elegía mal el ataque. Se precipitó cuando el juego le pedía madurez. En cambio, Navarra jugó mejor sus cartas. No precipitó sus elecciones ofensivas y, ante la ternura local, penalizó. En ese sentido fue un equipo más hecho a la magnitud de la LEB Plata. 

En todo caso, el partido se encaminó a un final cardíaco, sólo uno de ventaja era el botín que había secuestrado Navarra en el tercer capítulo. Precisó sudar el éxito, porque el CBT, menos brillante, pero terriblemente feroz, le obligó a apurar hasta la última canasta. 

Dispuso el equipo de Berni de una última pelota para hallar el empate y forzar la prórroga, con diez segundos por delante. El técnico dibujó la acción para el tiro de Adrià Duch, pero al alero le llegó la pelota muy mordida y lejos de la ventaja. Apenas pudo dirigir su intento. Ahí murió el empeño del CBT.

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