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De Messi a Nàstic Genuine

Rafel Magrinyà entrenó en La Masia del Barça teniendo a sus órdenes a jugadores como el astro argentino, Piqué o Pedro

Jaume Aparicio

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De Messi a Nàstic Genuine

De Messi a Nàstic Genuine LLUIS MILIAN

Rafel Magrinyà llegó a ser entrenador del Nàstic Genuine «por casualidad». Fue un Sant Jordi de hace dos años cuando Lluís Fàbregas, director general del Club, le expuso el proyecto en fase de creación. Le convenció al instante y después de encajar las piezas familiares y laborales -es director académico de la Escola Universitària de la Salut i l’Esport (EUSES)- se puso manos a la obra para dirigir al mejor equipo de la historia del Gimnàstic.

Hacía 8 años que Rafel había ‘dejado’ el mundo del fútbol. Una carrera balompédica cargada de historias con algunos de los jugadores más significativos del fútbol actual. En ella figura el mejor ‘10’ de la historia del FC Barcelona (y probablemente mundial), Lionel Andrés Messi.

Magrinyà coincidió con el crack argentino en el Juvenil A del FC Barcelona en la temporada 2004/05. Ese año Messi voló del Juvenil B al primer equipo. Aunque tuvo tiempo de aportar su granito de arena para lograr el primer triplete del Juvenil azulgrana de su historia (Copa del Rey, Liga y Copa de Campeones).

«Messi era como un jugador de balonmano. Su índice de acierte era más propio de lanzamientos con la mano que con el pie», recuerda Rafel, que estaba en el Barça junto con Juan Carlos Pérez Rojo. Una época en la que los cuerpos técnicos eran más reducidos y el preparador físico hacía también de segundo entrenador.

Ese año fue el primero en el que el Barça estableció un programa especial de fuerza para Messi, Piqué, Paco Montañés y Oriol Riera. Otros tres cracks que pasaron por las manos del técnico tarraconense en su etapa en La Masia junto con Bojan Krkic (Alavés), Víctor Vázquez (Toronto FC), Fran Mérida (Osasuna), Sito Riera (Slask Wroclaw), Toni Calvo, Julio de Dios (Mérida AD), Sastre (Huesca) o Franck Songo’o, hijo del exportero del Deportivo.

Pero si con alguno conectó fue con Pedro Rodríguez, con el que aún hoy se siguen intercambiando mensajes por WhatsApp. «Era muy cariñoso», recuerda Rafel sobre la juventud del futbolista del Chelsea. 

Magrinyà cuenta una anécdota que define muy bien el semblante del extremo canario: «El día que ganamos la liga contra el Espanyol vino su padre expresamente de Canarias para verle jugar.

Pedro, que era suplente del suplente, el titular era Toni Calvo y su relevo Franck Songo’o, no disputó ni un minuto, pero cuando acabó el partido, con el título en el bolsillo, eran los dos más felices. Ponía el interés colectivo por delante de lo personal».

Regreso a Can Nàstic

El Nàstic Genuine logró reconectarle con el fútbol, que abandonó tras una experiencia de un año y medio en la Rapitenca de preparador físico, y con todos los amigos que había labrado en sus inicios como entrenador, en el fútbol base del Gimnàstic.

Sisco Pedrola, que ha recorrido prácticamente todas las categorías del fútbol base grana, Josep Maria Adam, al que tuvo de jugador y que llegó a debutar en el primer equipo, y Eloy Rius con el que estuvo en el Barça, junto con todos los voluntarios, forman su «familia» en el cuerpo técnico del Genuine.

Magrinyà admite que está prendado de la «ilusión incansable» que muestran los jugadores del Nàstic Genuine. «Nunca pierden las ganas de pasarlo bien y al mismo tiempo trabajar para mejorar. Es imposible que esa pasión te pueda cansar», comenta el entrenador tarraconense.

El Nàstic Genuine era su primera experiencia profesional con personas del colectivo de discapacidad intelectual. Durante sus estudios de INEF cursó una asignatura específica para este tipo de personas en la que aprendió los aspectos específicos que requieren a la hora de trabajar físicamente con ellos. 

Un trabajo de carrera

Llegó a presentar un trabajo de carrera sobre parálisis cerebral con Rubén Coch, hijo del exfutbolista del Nàstic Enric Coch. «Esa experiencia me enseñó que se trata de un colectivo muy agradecido», explica Magrinyà que admite que «me daba mucho respeto empezar a entrenar al Genuine».

Han pasado dos años y sigue igual de encantado que el primer día: «Su actitud positiva para superar las adversidades te empuja a seguir su estela. Aunque los que tienen mérito son los padres. Nosotros estamos con ellos un par de horas de entrenamiento y los días de competición, pero quienes los educan son los padres. Su paciencia y constancia es de admirar».

Este fin de semana llega la tercera cita de LaLiga Genuine. Los chicos están entusiasmados, como las otras dos anteriores. Van para pasarlo bien y disfrutar de la convivencia, pero también quieren ganar. Son competitivos y están pendientes de las posiciones en la tabla y los rivales más fuertes. Magrinyà admite que ha subido el nivel de exigencia porque «cada vez lo queremos hacer mejor y seguir progresando». 

Eso es lo que intentarán hacer en Palma de Mallorca ante Osasuna, Rayo Vallecano y Girona, sus rivales en el grupo Amistad. «Jugar, disfrutar y pasarlo bien», finaliza Magrinyà. Esa es la folosofía Genuine, un puntal en la vida del Nàstic.

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