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De Sant Pere i Sant Pau, al Bastia

Alex Milla pasó por varios equipos de la provincia antes de dar el salto al fútbol sala profesional en Rumanía. Ahora se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del conjunto francés
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El tarraconense Alex Milla, controlando el balón en un partido de la liga en Rumanía.  Foto: Cedida

El tarraconense Alex Milla, controlando el balón en un partido de la liga en Rumanía. Foto: Cedida

A veces el tópico que la vida puede cambiarte en tan solo un instante se cumple, sino que se lo pregunten a Alex Milla. Este tarraconense nació en Cáceres, pero se crió en el barrio de Sant Pere i Sant Pau y, a sus 25 años, ha cumplido su sueño de convertirse en futbolista profesional y vivir de lo que más le gusta.

Se empezó a formar como futbolista en el equipo de su barrio, el San Pedro y San Pablo, e incluso jugó en la Floresta junto con Fran Vélez, actual jugador del Almería. A pesar de todo, fue el fútbol sala el que lo catapultó al éxito, un deporte en el cual se inició a los 20 años.

«Empecé muy tarde y, además, solo jugaba torneos de verano. En dos de ellos quedé como el máximo goleador y el Vila-seca de Segunda División B se fijó en mí y me fichó», explicó Milla, que también ha pasado por varios equipos de la provincia como el Laguna Playas Salou o el Ascó, que militaba en Tercera División, antes de partir hacía Rumania, su primer destino.

«Gracias a la recomendación de Quim Manresa, un entrenador que tuve, me llegó la posibilidad de iniciar esta aventura en tierras rumanas», comentó. El tarraconense tuvo que enviar su currículum deportivo al Spicom Sfantu Gheorghe, el equipo en el que estuvo en Rumanía, como si de una oferta de trabajo se tratara.

«De todos los currículum que tenían, el destino y la suerte quisieron que yo fuera el elegido. Mandé el mío un miércoles y el viernes ya tenia el contrato en el correo», destacó. En la liga rumana de Primera División, Alex Milla solo estuvo tres meses, aunque recuerda que fue una gran experiencia profesional.

«La gente allí vive mucho el fútbol sala, los pabellones están llenos y la gente paga para verlo», explicó. El tarraconense también expuso que notó el cambio del fútbol amateur al profesional. «Allí era una profesión y había más presión. Se hace duro porque tienes que ganarte el puesto cada día», añadió.

Tras su corta aventura en Rumania le llegó una oferta del Bastia francés, que entonces militaba en Segunda División. Los galos lo sedujeron con un proyecto a largo plazo. «El objetivo del club era subir a la Ligue 1 el segundo año. Me motivaba más que la estabilidad que tenía en el club rumano», argumenta. Su llegada no pudo tener mejor resultado. El equipo estaba muy tocado y necesitaba ganarlo prácticamente todo. «Llegué con otro jugador, el equipo solo había ganado dos partidos en la primera vuelta, pero lo empezamos a ganar todo. Nos salvamos en el último partido en casa, fue increíble», comenta Milla, quien anotó 31 goles en los 14 partidos que disputó, e incluso levantó la ‘Coupe de Corse’.

En su segunda temporada, el equipo francés logró el objetivo que se había fijado a dos años vista, y logró ascender a la Ligue 1 del fútbol sala del país. «El segundo año fue mejor, ficharon jugadores con mucha calidad y sólo perdimos el primer partido de liga. Incluso hicimos el récord de victorias de la historia del club, con 17.», resaltó.

El tarraconense Alex Milla se ha convertido en un ídolo en el club de la isla de Córcega, siendo uno de los pilares del proyecto y uno de los máximos goleadores del equipo, con la friolera de 64 goles en una temporada y media. Este año, el Bastia espera asentarse en la primera división de Francia, en su primera aventura en la máxima categoría, pero él no descarta seguir viajando y viviendo experiencias por el mundo de la mano del fútbol sala.

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