Deportes El protagonista

De la Espada visita a su cénit

El delantero de Pollença militó cuatro temporadas en el Nàstic, donde alcanzó sus mejores registros y fue capitán e icono para los hinchas

MARC LIBIANO PIJOAN

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De la Espada conduce un balón durante un partido con L’Hospitalet de esta temporada.foto: Gallardo photo/CE L’Hospitalet

De la Espada conduce un balón durante un partido con L’Hospitalet de esta temporada.foto: Gallardo photo/CE L’Hospitalet

En Tarragona nadie olvida la barba inacabable de indie que distingue a Marcos Jiménez De la Espada (Pollença, 1985), tampoco la furgoneta surfera con la que se presentaba a los entrenamientos y claro, nadie se atreve olvidar su compromiso con la causa y sus goles, que tampoco se ausentaron. Marcos echó raíces en el Nou Estadi, donde completó cuatro estaciones (2012-2016), alcanzó sus mejores registros como futbolista profesional y se convirtió en una especie de icono admirado por los hinchas. El extraordinario rédito que ofreció sobre el césped le ayudó mucho a ello.

De la Espada poseía una especie de aura optimista que generaba ilusión en la gente. A veces, cuando no formaba en el once, solo su presencia en el calentamiento en uno de los costados del estadio, inyectaba energía a los adeptos, que se rompían las manos para aplaudirle y gritaban admiración para alentarle. Veían en Marcos a uno de los suyos. No en vano, el balear alcanzó un estatus crucial dentro del plantel y llegó a lucir brazalete de capitán grana. Palabras mayores.

Con el Nàstic anotó 42 goles ligueros en esas cuatro temporadas y se convirtió en argumento indispensable para el ascenso a Segunda A de 2015, con Vicente Moreno como técnico. Aquel curso aportó 11 aciertos, aunque su mejor cifra la alcanzó, curiosamente, en la primera aventura en Tarragona (2012-13) con 17. Más allá de la capacidad para la definición, la hoja de servicios de De la Espada incluía destreza para cuerpear con los defensores, guardar la pelota y descargarla con criterio. Uno de esos atacantes que permiten auxiliar al equipo en la salida del juego.

Muy agradecido

«Cuando el Nàstic me hizo la oferta fue algo increíble para mí, porque significaba un paso en mi carrera. Desde que llegué a Tarragona, la gente me hizo sentir como en casa y eso lo valoro mucho», recuerda el futbolista, nostálgico cuando rememora aquellos maravillosos años. «En Tarragona logré los mejores éxitos de mi carrera».

Hoy, ya con 35 años, el atacante consume su fútbol en L’Hospitalet, recién ascendido a Segunda B y próximo rival del Nàstic en el Nou Estadi este domingo. Eso conlleva visita de autor. De la Espada se reencontrará con su pasado más lúcido por primera vez desde que se marchó en verano de 2016, rumbo al campeonato chino (2016-18). Y es que su tránsito anda repleto de experiencias exóticas; viene de actuar en el East Bengal del campeonato indio (2019-2020).

Marcos se enfrenta a una experiencia un tanto huérfana, ya que las gradas no se inundarán de seguidores. La pandemia y sus efectos lo impiden, de momento. «Es una pena, pero ahora tenemos que adaptarnos a esa sensación extraña. La salud de todos es lo principal. Voy a disfrutar igual mi regreso a Tarragona», admite el futbolista.

El pasado fin de semana, ante el Barça B, Marcos Jiménez De la Espada sumó la increíble cifra de 250 partidos en Segunda B, una categoría en la que ha ocupado un lugar privilegiado, en el trono de actores elegidos durante la última década. Sporting Mahonés, Orihuela, Sant Andreu, Nàstic, Atlético Baleares y ahora L’Hospitalet han disfrutado de sus virtudes.

«La pandemia me hizo reflexionar. Estuve un mes y medio confinado en la India y eso provocó que me planteara el futuro. Cuando Jonathan Risueño me vino a visitar a Mallorca para mostrarme su interés, el proyecto que me presentó me pareció muy interesante y estoy muy contento de haber aceptado la propuesta de L’Hospitalet», reflexiona un delantero que este domingo experimentará sentimientos encontrados. Su esperanzador presente frente a su cénit deportivo.

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