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Deportes ALPINISMO

De los 400 a 4.000 metros ‘a ciegas’

El atleta reusense Gerard Descarrega, campeón paralímpico, ha ascendido el Allalinhron en los Alpes. 'Un invidente puede practicar, hoy en día, casi cualquier deporte’, asegura   

Francesc Joan

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Gerard Descarrega, en lo más alto del Allalinhron.  Foto: Cedida

Gerard Descarrega, en lo más alto del Allalinhron. Foto: Cedida

Su imagen fundiéndose en un abrazo con Marcos Blanquiño, su guía, mientras éste le repetía que eran medalla de oro y por tantos campeones del mundo de los 400 metros lisos dio la vuelta al planeta. Sucedió el pasado 18 de julio, hace escasamente dos meses, en el estadio olímpico de Londres. Ese día Gerard Descarrega (Reus, 23 años) se alzaba con el triunfo en la categoría T-11 (para deportistas ciegos) y firmaba un doblete histórico, tras haberse proclamado un año antes vencedor de los Juegos Paralímpicos de Río.

Inconformista por naturaleza Gerard ya piensa en el triplete, en ese Europeo que tendrá lugar en agosto. Aunque queda mucho por delante aún, y mientras la preparación no llegue a su punto más álgido, el atleta reusense afincado en Madrid aprovecha al máximo el poco tiempo libre de que dispone.

Tanto que no se lo pensó dos veces cuando le ofrecieron la posibilidad de escalar en los Alpes.  «Me encanta el deporte al aire libre, pero en especial la montaña, así que enseguida acepté la propuesta del programa de Teledeporte Full Activity, que querían grabarme escalando», explica el propio Gerard.

Ya subió el Aneto 

La montaña es otra de sus grandes pasiones, la menos conocida quizás, además de la Psicología, la carrera que estudia y a la que se dedica profesionalmente su padre, Jaume. De hecho en 2015 ya ascendió junto a un amigo el Aneto, el pico más elevado de los Pirineos con sus 3.404 metros. 

Esta vez Gerard se acopló los crampones por segunda ocasión en su vida con el objetivo de subir un peldaño más y escalar el Mont Blanc, el techo de los Alpes (4.810 m.). Un equipo de guías encabezado por Miguel Angel Gavilán, el creador de Montañeros sin barreras (para deportistas con alguna discapacidad) iba a ayudarle a alcanzar la cumbre junto con los cámaras y personal del programa liderado por Javier Olave.
 

Gerard Descarrega, en el centro, al fondo, junto al grupo de montañeros que le guiaron hasta la cumbre. Foto: Cedida

A la hora de la verdad las inclemencias meteorológicas durante los días previos a la expedición descartaron la posibilidad de salir del refugio en dirección a la cumbre del Mont Blanc. 

El plan B fue el Weissmies (4.023m), otra montaña compleja técnicamente y expuesta. Gerard y sus compañeros  llegaron a cruzar el glaciar Trifit, donde se acababa de producir el desprendimiento más grande de la historia reciente de Suiza. Primaba la seguridad y el grupo se dio la vuelta debido al enorme riesgo de aludes que existía, los amenazantes séracs y las grietas que se habían formado.

Sin embargo, casi al límite, en el último día del que disponían, pudieron intentar el vecino Allalinhron (4.027 m.), más asequible pero igualmente con algunos peligros.  «Fui encordado en todo momento para escalar primero un tramo en roca y luego para recorrer una arista de unos 25 centímetros de ancho, por lo que me dijeron mis compañeros. Era el punto más delicado por el riesgo a caer».

Finalmente el grupo  alcanzó la cumbre, desde la que se divisan el Matterhorn y otros 20 cuatromiles. Entre ellos también el Mont Blanc. Gerard volverá, seguro, aunque no sabe con quién. Lo que tiene claro es que algún día escalará junto a su buen amigo Òscar Cadiach, el primer catalán que ha completado los 14 ochomiles de la Tierra sin oxígeno adicional.

Un aventurero nato

A Gerard Descarrega le va la aventura. En verano de 2016, tras alzarse con la medalla de oro de los 400 metros lisos en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro, el deportista formado en la sección atlética del Nàstic ya tuvo la valentía de viajar en solitario hasta Nueva Zelanda. Allí  practicó surf y, entre otras actividades, subió hasta el cráter de un volcán. «Hoy en día un invidente puede practicar casi cualquier deporte. La excusa de quedarse en casa es de vagos», explica.

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