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De promesa a jugador franquicia

La explosión del gerundense Roger Brugué le 
confirma como un jugador decisivo en Segunda B

MARC LIBIANO PIJOAN

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El jugador del Nàstic Brugui durante un partido. Foto: Alfredo González

El jugador del Nàstic Brugui durante un partido. Foto: Alfredo González

Tiene cara de niño, pero cuando recibe en tres cuartos de cancha, sus intenciones desprenden veneno. Para cualquiera de los enemigos que se enfrentan al Nàstic, Roger Brugué (Báscara, 1996) resulta un dolor de muelas. Los scoutings le definen casi siempre como el actor grana más desequilibrante. No en vano no se trata de una postura gratuita. Brugui ha confirmado una progresión asombrosa. Ha catapultado su fútbol creativo hacia un papel decisivo en el nuevo Nàstic de Seligrat. A nadie se le escapa de que estamos hablando del jugador franquicia de la nueva propuesta.

El jugador del Nàstic Brugui durante un partido. Foto: Alfredo González

Brugui convirtió el parque temático del Andorra en el Nou Estadi en una pesadilla el pasado domingo. Su rebelión ante la adversidad contagió al Nàstic, que completó una remontada para la enciclopedia épica del club. En sólo 20 minutos, desmoronó la ventaja rival (0-2), con el mediapunta como principal agitador. Acertó en dos de los cuatro goles granas, el primero para encontrar el empate a dos imposible y el segundo para cerrar la orgía de adrenalina. 4-2 y la sensación de que Roger había volado. Su explosión le sitúa en la parrilla de elegidos en la categoría. Quizás nos encontramos ante uno de los futbolistas más definitivos del campeonato.

Su entrenador, Toni Seligrat, no ha ignorado el talento de este chico de apenas 24 años. Lo ha utilizado con firmeza en los cinco envites ligueros, consciente de su capacidad para romper sistemas defensivos. Brugui suele acostarse en la banda derecha, aunque también puede actuar por detrás del punta. Con libertad para expresarse siente la plenitud, pero lo que más valora su técnico tiene que ver con el trabajo sin balón. Cuando el Nàstic necesita recuperarlo es el primer implicado en acudir a la presión. El aire juvenil de Roger Brugué resulta tan estético que, con facilidad, se ha postulado como uno de los jugadores predilectos de los hinchas, de momento alejados del Nou Estadi por los efectos de la pandemia. El gerundense considera que Seligrat le ha dado un impulso definitivo a su carrera.

Cinco años atrás

La historia de Brugui en el Nàstic se inauguró hace cinco años, cuando David Comamala le incorporó para la Pobla. Ya veía en él argumentos técnicos de futuro y el filial grana, en Tercera División, le acogió con esperanza. Después de dos años fogueándose en el fútbol modesto, José Antonio Gordillo, entrenador del Nàstic en Segunda en la 2018-19, le consideró parte del plantel después de mostrar aptitudes en la pre-época. El camino del atacante tomó una forma imparable, a pesar de las dificultades iniciales para hallar oportunidades en el plantel de los mayores.

La inestabilidad que vivía el club en ese trayecto, que acabó incluso con el descenso a Segunda B, no impidió el estreno de Roger en el fútbol profesional. De hecho precisó adaptarse, en ocasiones, a la posición de carrilero derecho en el 3-5-2 que utilizó Enrique Martín, que había sustituido en el banco a Gordillo. Completó siete apariciones como titular. El gerundense ya asomaba la cabeza y confirmaba su condición de promesa. Dos años más tarde, el estatus que posee en el club ya es de primera espada.

Con Xavi Bartolo primero y Seligrat después, el enganche se ha ganado un lugar entre los elegidos del proyecto y en su capacidad ofensiva se han puesto parte de las esperanzas del retorno grana al fútbol profesional. Roger Brugué ansía, como el resto de la familia del Nàstic, esa vuelta a Segunda División y ha centrado sus esfuerzos en cumplir el deseo el próximo mes de junio, justo cuando acaba contrato.

La figura de Roger Brugué ocupa ahora mismo un lugar preferencial en el mercado con vistas a Segunda División. Queda libre y su perfil se hace atractivo; jugador joven con potencial y con un precio asequible. La pandemia ha debilitado la economía de los clubs, que se las ingenian para reforzar sus plantillas con descubrimientos similares al de Brugui. Si el Nàstic desea renovarle va a necesitar darse prisa.

Los contactos entre la entidad grana y el jugador ya se han producido, aunque de momento el acuerdo no ha fructificado. Brugui ha olvidado la etiqueta de promesa. Es realidad pura y dura.

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