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Dejan Lekic, el niño que quería ser como Darko Pancev

El delantero del CF Reus cumplió su sueño de infancia; con 24 años debutó con Estrella Roja de Belgrado. En 2012 le marcó dos goles al poderoso Barça de Pep Guardiola y Leo Messi como delantero de Osasuna

Marc Libiano

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Dejan Lekic, durante el entrenamiento de hoy. Foto: Alfredo González

Dejan Lekic, durante el entrenamiento de hoy. Foto: Alfredo González

Kraljevo vio crecer a un chico bajito que prefirió el fútbol al baloncesto, en esa difícil determinación que necesitan tomar los talentos serbios en la infancia. El dilema resulta abrumador. Todos conocen la tradición de baloncesto de la que presume el país balcánico, aunque nadie pensó en Dejan Lekic (Kraljevo, 1985) como futuro pívot de la selección nacional. Entre otras cosas porque no apuntaba maneras en cuanto a los metros de altura. Todo hasta que, en cuestión de un año, llegó a crecer hasta 20 centímetros, algo que supuso un pequeño revuelo en casa. Sus rodillas empezaron a dar problemas, aunque Dejan no se separó jamás de su sueño. De nombre y apellidos; Estrella Roja de Belgrado. Siente devoción por uno de los dos grandes clubes del país. El rival eterno de Partizán.

Dejan analizaba cada movimiento de Darko Pancev, aquel delantero que asombró al viejo continente como integrante de la histórica Estrella Roja, campeona de Europa en 1991. Con el paso del tiempo, Lekic y Pancev compartieron un rasgo en común: el gol.

Dejan Lekic cumplió ese extremo deseo de almohada en el curso 2009-10, cuando con apenas 24 años debutó con Estrella Roja de Belgrado. Ya se había definido como un delantero tradicional, de los de enciclopedia. Grandote, capaz para las disputas aéreas y con una calidad de remate diferencial. Duró sólo diez meses en el club de sus sueños. Osasuna pagó dos millones y medio de euros por él, en el mercado veraniego de 2010. Por aquel entonces también se había colocado en el escaparate internacional. Completó diez apariciones con la selección serbia (2009-12).

En el extenso viaje deportivo del delantero existen momentos fetiche que culminan una carrera de idas y venidas, con muchísimos destinos y riqueza cultural. Lekic le anotó dos goles al Barcelona de Guardiola y Messi en 2012, en un partido que Osasuna conquistó contra pronóstico por 3-2. El serbio tocó dos balones en los primeros 20 minutos. De primeras, a un toque, los convirtió en tesoro impagable. Por algo en el viejo El Sadar se le recuerda con cariño. En su última visita con el Reus, Dejan recibió el caluroso aplauso de los hinchas, similar al que percibe cada 15 días en el Estadi, donde se ha convertido en un icono de esperanza.

El balcánico sufrió la crudeza del fútbol con el descenso del Mallorca a Segunda B, hace pocos meses. En la isla coronó un año oscuro, aunque alimentó su apetito goleador con siete aciertos. No sirvió para que el histórico Mallorca permaneciera en el fútbol profesional. La depresión emocional y el olvido del mercado atraparon a Lekic, que se aferró a la propuesta del Reus para recuperar prestigio. Seis goles y la indiscutible impresión de progreso culminan su presente. Ha cambiado su aspecto trotón del arranque por la energía que exhibió, sobre todo, ante el Almería. Su día más completo. Si Dejan sigue de servicio, el Reus disfrutará de un desenlace fascinante de la temporada.

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