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Del entusiasmo al drama (CBT 61-71 Ávila)

El CBT cede la séptima derrota seguida en un partido que dominaba con 18 puntos de renta en el segundo cuarto

Iván Alcalá

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El base del CBT Xavi Hernández trata de entrar a canasta ante la ruda defensa abulense. Foto: Lluís Milián

El base del CBT Xavi Hernández trata de entrar a canasta ante la ruda defensa abulense. Foto: Lluís Milián

La luz al final del túnel es cada vez más tenue. La séptima derrota consecutiva, en un partido en el que el castigo fue demasiado cruel, deja al CBT con una herida difícil de curar. Y eso que anoche el Serrallo se iluminó por momentos. El equipo tarraconense controlaba el pulso ante el Ávila y la gente creyó que había llegado el final de su travesía en el desierto. Ofreció una primera mitad de partido muy seria y llegó a alcanzar los 18 puntos de ventaja. El castillo de naipes se desmoronó en un tercer cuarto para el olvido.
Volvió a aprobar en el arranque el equipo de Berni. Un triple de Chuso y otros dos de Orion, más una canasta bajo el aro, llevaban a los cebetistas a un ilusionante parcial de salida de 11-2. El Ávila reaccionó después de 5 minutos y se acercó en el luminoso con triples de Javi Marín y Fernando Fernández (13-10, 7’). Los azulados cerraron el cuarto con un parcial de 7-0 y una ventaja de 10 puntos (20-10).
El CBT siguió sacando rédito a su juego exterior y Dani Martínez retomaba el juego con otro triple. El canterano tarraconense comandó el ataque junto a Torres para llevar a los suyos a la máxima diferencia del partido tras 5 minutos de período (36-18). El Ávila tenía muchos problemas para superar la maraña defensiva de los locales y sólo los tiros exteriores y las faltas salvaron su anotación para llegar con vida al descanso (43-32). 
El choque se transformó por completo después del intermedio, con un juego mucho más trabado y poca fluidez en las transiciones. Las pérdidas de balón y la tibieza en el rebote acabaron por torcerlo todo. Si a todo ello sumamos la falta de acierto de los hombres de Berni, el guión para la segunda mitad de partido cogió tintes de drama. 
Una canasta de Torres y un triple de Dani Martínez, el cuarto de la tarde en su casillero, fue todo el bagaje ofensivo de los cebetistas en el tercer tiempo. Al otro lado de la pista, el Ávila tampoco encontraba vías fáciles para encarar a canasta y los minutos pasaban sin que nadie anotara. Aun así, los verdiblancos no cometieron tantos errores y consiguieron acercarse poco a poco (45-38, 25’).
La verdadera rebelión de los castellanos arrancó a 3 minutos para cerrar el cuarto. Coincidiendo con la sequía anotadora del CBT, que lo intentaba de todas las maneras contra un aro que lo escupía todo. El serbio Vujovic y el norteamericano Beranek se convirtieron en la pesadilla azulada. Un triple de Fernando Fernández sobre la bocina acabó de encender todas las alarmas. El Ávila había empatado el partido (48-48). Un parcial en contra de 0-10 era el peor síntoma con el que alcanzar el cuarto definitivo.
La tragedia se agudizó en los primeros compases del cuarto y el Ávila ampliaba su parcial hasta el 0-17 (48-55). Más de 4 minutos tardó el CBT en anotar la primera canasta del cuarto, a manos de Orion. Los azulados despertaron. Un par de balones robados y dos canastas de Torres permitieron volver a equilibrar el duelo. A 4 minutos para el final, un tiro libre de Marc Giménez hacía subir el 56-56. Fue el principio del final.
En las últimas jugadas nada funcionó. Un minuto le bastó al Ávila para dar la puntilla con un parcial de 0-10 que resultó letal (56-66). Torres tuvo dos tiros libres para frenar la agonía. Marró los dos y también Orion en el palmeo posterior. Fue la viva imagen de la desesperación. La que tomó el encuentro después del descanso. La que se ha apoderado de un equipo que no para de encajar golpes. 
Los castellanos supieron sedar el partido en los instantes de la basura y sellar la victoria ante un Serrallo que no desespera. El equipo salió de la pista cabizbajo pero se llevó el cariño de la afición. A falta de diez jornadas para concluir la liga, salir del pozo se está convirtiendo en una misión cada vez más imposible. 

La luz al final del túnel es cada vez más tenue. La séptima derrota consecutiva, en un partido en el que el castigo fue demasiado cruel, deja al CBT con una herida difícil de curar. Y eso que este sábado el Serrallo se iluminó por momentos. El equipo tarraconense controlaba el pulso ante el Ávila y la gente creyó que había llegado el final de su travesía en el desierto. Ofreció una primera mitad de partido muy seria y llegó a alcanzar los 18 puntos de ventaja. El castillo de naipes se desmoronó en un tercer cuarto para el olvido.

Volvió a aprobar en el arranque el equipo de Berni. Un triple de Chuso y otros dos de Orion, más una canasta bajo el aro, llevaban a los cebetistas a un ilusionante parcial de salida de 11-2. El Ávila reaccionó después de 5 minutos y se acercó en el luminoso con triples de Javi Marín y Fernando Fernández (13-10, 7’). Los azulados cerraron el cuarto con un parcial de 7-0 y una ventaja de 10 puntos (20-10).

El CBT siguió sacando rédito a su juego exterior y Dani Martínez retomaba el juego con otro triple. El canterano tarraconense comandó el ataque junto a Torres para llevar a los suyos a la máxima diferencia del partido tras 5 minutos de período (36-18). El Ávila tenía muchos problemas para superar la maraña defensiva de los locales y sólo los tiros exteriores y las faltas salvaron su anotación para llegar con vida al descanso (43-32). 

El choque se transformó por completo después del intermedio, con un juego mucho más trabado y poca fluidez en las transiciones. Las pérdidas de balón y la tibieza en el rebote acabaron por torcerlo todo. Si a todo ello sumamos la falta de acierto de los hombres de Berni, el guión para la segunda mitad de partido cogió tintes de drama. 

Una canasta de Torres y un triple de Dani Martínez, el cuarto de la tarde en su casillero, fue todo el bagaje ofensivo de los cebetistas en el tercer tiempo. Al otro lado de la pista, el Ávila tampoco encontraba vías fáciles para encarar a canasta y los minutos pasaban sin que nadie anotara. Aun así, los verdiblancos no cometieron tantos errores y consiguieron acercarse poco a poco (45-38, 25’).

La verdadera rebelión de los castellanos arrancó a 3 minutos para cerrar el cuarto. Coincidiendo con la sequía anotadora del CBT, que lo intentaba de todas las maneras contra un aro que lo escupía todo. El serbio Vujovic y el norteamericano Beranek se convirtieron en la pesadilla azulada. Un triple de Fernando Fernández sobre la bocina acabó de encender todas las alarmas. El Ávila había empatado el partido (48-48). Un parcial en contra de 0-10 era el peor síntoma con el que alcanzar el cuarto definitivo.

La tragedia se agudizó en los primeros compases del cuarto y el Ávila ampliaba su parcial hasta el 0-17 (48-55). Más de 4 minutos tardó el CBT en anotar la primera canasta del cuarto, a manos de Orion. Los azulados despertaron. Un par de balones robados y dos canastas de Torres permitieron volver a equilibrar el duelo. A 4 minutos para el final, un tiro libre de Marc Giménez hacía subir el 56-56. Fue el principio del final.

En las últimas jugadas nada funcionó. Un minuto le bastó al Ávila para dar la puntilla con un parcial de 0-10 que resultó letal (56-66). Torres tuvo dos tiros libres para frenar la agonía. Marró los dos y también Orion en el palmeo posterior. Fue la viva imagen de la desesperación. La que tomó el encuentro después del descanso. La que se ha apoderado de un equipo que no para de encajar golpes. 

Los castellanos supieron sedar el partido en los instantes de la basura y sellar la victoria ante un Serrallo que no desespera. El equipo salió de la pista cabizbajo pero se llevó el cariño de la afición. A falta de diez jornadas para concluir la liga, salir del pozo se está convirtiendo en una misión cada vez más imposible. 

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