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Deliciosa estrategia (Olot 1 - 2 Nàstic)

Nàstic y Olot se jugaron el choque en las jugadas a balón parado. Ganó el cuadro grana, que remontó el tanto tempranero de Germán con goles de Xisco Campos y de Rayco. Momento dulce antes de recibir al Reus en el derbi
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Jugadores del Nàstic y aficionados granas desplazados hasta Olot celebran el segundo tanto tarraconense, obra de Rayco. Foto: Gimnàstic de Tarragona

Jugadores del Nàstic y aficionados granas desplazados hasta Olot celebran el segundo tanto tarraconense, obra de Rayco. Foto: Gimnàstic de Tarragona

El Nàstic vuela. Va como un tiro. Como un campeón al que incluso en los peores días, la moneda cae de cara. En un partido aburrido, lento y digno de la hora de la siesta, los granas se aliaron con la efectividad para llevarse los tres puntos del Municipal de Olot. El noveno triunfo fuera de casa de la temporada y que pone a Vicente Moreno en el camino de un nuevo récord, el de victorias como visitante.

Las expectativas del choque eran altas. Dos equipos con una misma línea de juego. Alegres arriba y serios en el patio de atrás. Pero ni a uno ni otro le salió el partido ideado durante la semana. Nadie estuvo cómodo sobre el césped. Los dos goles tempraneros llevaron a ambos conjuntos a pensar más (y demasiado) antes de atacar. Decidieron no hacerse daño. Se olvidaron de hacer lo suyo para impedirse mútuamente. Al cuadro tarraconense le faltó velocidad en la circulación. Al olotense precisión y unas ideas más claras de juego. Un ni tú ni yo que se decidió por la estrategia. Habitual recurso cuando ninguno de los dos contendientes logra imponerse sobre el otro. Una tuvo el Olot. Dos el Nàstic. Como hace una semana, el balón parado volvió a dar el triunfo a los granas.

Ganó el Nàstic con remontada. Una de las asignaturas pendientes en la búsqueda de la excelencia. Entre los deberes del equipo de Vicente Moreno figuraba el de voltear un marcador. Demostrar el poder de reacción ante la adversidad. En Alcoy, pese a la derrota, dieron muestras de que podían hacerlo. La precisión lo impidió. Ayer, esa misma efectividad que faltó hace quince días, le otorgó la calidad del que se levanta tras encajar un golpe a las primeras de cambio.

El equipo de Vicente Moreno está por encima del resto de sus rivales, pero no por ello deja de progresar. Evoluciona a cada partido. Mejora paso a paso. Como preparándose para el futuro en Segunda. Cuando ya no sea el mejor, sino uno más entre las nobles Casas de la categoría de plata.

Los goles pusieron el ritmo en la primera mitad. La lentitud del juego contrastaba con la rapidez con la que llegaron las dos primeras dianas del choque. Ambas de estrategia.

Abrió el marcador Germán en el minuto 5. Cabeceó, con posible falta sobre Marí, un saque de esquina. Apenas habían transcurrido cuatro minutos del gol local, cuando Xisco Campos tuvo un momento de inspiración. Estaba de espaldas al marco. Rodeado de contrarios. El balón le llegó a media altura. El capitán grana no ha nacido delantero, pero actuó como tal. En décimas de segundo y sin mirar portería, calculó distancia y potencia. La clavó. En una posición más propia del defensa que busca despejar conectó con la puntera con el balón y lo alojó en la escuadra.

Con el paso de los minutos, el Nàstic buscaba más posesión. Sin que la circulación fuera fluida, los jugadores granas iban conectando entre líneas. Aunque ni Marc Martínez ni Rocha lograban animar el choque. El ritmo lento del partido acrecentó la sensación de hora de la siesta. Un tiro de Rocha que lamió el palo de Wilfred fue la única nota discordante en un fútbol plano.

La segunda mitad arrancó con un Nàstic más voraz que encontró el gol en la primera acción de estrategia que dispuso. De nuevo Marc Martínez botó un saque de esquina desde la izquierda, muy cerrado, que sorprende a media defensa del Olot y al portero Wilfred y Rayco, lanzándose al suelo como un depredador, desvió al fondo de la red.

Con el marcador ya favorable salió a relucir el talante de líder del Nàstic. En oficio no le gana nadie. Fijó los pies en el césped y esperó al final del partido con consistencia defensiva.

El ritmo lento ya le iba bien. No hizo nada para cambiarlo y tampoco permitió que el Olot pudiera siquiera plantearlo. Con Sergio, Molina, Rocha y Cristóbal en el césped, el conjunto tarraconense durmió la pelota y al rival que solo tuvo opciones en un disparo lejano que se estrelló en el poste y un error entre Manolo y Marí. Se fiaron el uno al otro y Trujillo les robó la cartera. Menos mal que Reina reaccionó rápido. Tapó espacios y el delantero olotense decidió erróneamente.

El derbi se presenta con un Nàstic sobrado y sin urgencias de ningún tipo y que, como mínimo, mantendrá la distancia de cuatro puntos respecto al segundo clasificado, el Lleida, una jornada más.

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