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Derrota contundente del Nàstic en Soria (Numancia 3-0 Nàstic)

El equipo tarraconense pudo adelantarse en la primera mitad, con dos acciones de Brugui, pero acabó deshaciéndose en el segundo acto

Jaume Aparicio

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El Nàstic huele a muerto. A equipo de Segunda B. Se habla de revolución en el mercado de invierno pero difícilmente va a llegar vivo a esas alturas de la temporada. ¿Valdrá la pena gastarse el dinero que podría invertirse en el futuro? Seis puntos de distancia con la salvación comienzan a convertirse en un margen insalvable. Por los números y por la imagen que transmite el cuadro grana.

El equipo no da señales de reanimación. Las pocas luces que se encendieron contra el Almeria se apagaron con una contundente derrota en Soria. Una derrota acusada en las áreas. El conjunto tarraconense compitió en el primer tiempo e incluso pudo y mereció irse con ventaja. Brugui tuvo dos oportunidades para logarlo pero no supo convertirlas en goles.

El primer contratiempo para Enrique Martín llegó antes incluso que comenzara el encuentro. En el calentamiento, Ramiro Guerra cayó lesionado por enésima vez. El uruguayo notó un pinchazo en el cuádriceps y el técnico navarro tuvo que reemplazarlo por Javi Márquez.

Una modificación mínima para un once que tuvo a David Rocha, Brugui, como carrilero diestro, Uche y Salva Ferrer como principales novedades respecto al choque frente al Almería.

El joven central de la Pobla tuvo el premio de la titularidad por su dedicación en los entrenamientos y su rendimiento cuando Martín le dio la oportunidad en Copa Catalunya.

Se dejó dominar el Nàstic en los primeros minutos por un Numancia muy asociativo pero vacío. Fueron los granas, sin dedicarle mucho tiempo a la elaboración, como es costumbre, los que dieron el primer aviso. Un fuerte disparo de Imanol que salió por encima del arco numantino.

Los dos equipos ofrecieron sus dos modelos de juego contrapuestos. Uno, el local, de inercia combinativa. El otro, el tarraconense, de creencia vertical. Ni una ni otra fórmula daban para generar un dominio que se tradujera en ocasiones. El equilibrio y la igualdad entre dos conjuntos en dinámica negativa quedaba a expensas de un detalle significativo. Una explosión de genialidad o desequilibrio que desencallara uno de esos choques destinados, desde el inicio, al empate.

A la media hora, los ataques se activaron. El juego pasó de desarrollarse en el centro del campo a hacerlo en las parcelas ofensivas Barreiro mandó un centro-chut que nadie llegaba al segundo palo pero que fue cogiendo tanta maldad que se estrelló en la parte superior del travesaño.

El Numancia llegaba fácil a zona de asedio pero no encontraba pasillos interiores. A pesar de los buenos movimientos de Higinio, los sorianos acababan finalizando con disparos lejanos o centros bien tapados por la zaga tarraconense.

Mientras los de López Garai desesperaban a su parroquia con el control estéril de la pelota, el Nàstic conseguía subir una marcha. La intensidad con la que llevó a cabo la presión ahondó en los nervios rojillos.

La angustia de un lado se convertía en confianza del otro. Los de Enrique Martín comenzaron a creerse que podía hacer daño al espacio. Y pudieron haberlo hecho si Brugui se hubiera mostrado más acertado de cara a portería.

El jugado gerundense dispuso de dos ocasiones claras para adelantar al Nàstic en la primera mitad. La primera tras un contragolpe dirigido por Javi Márquez. El centrocampista asistió a Brugui que tras deshacerse del defensor disparó con fuerza pero demasiado alto.

La segunda oportunidad llegó segundos antes del descanso. Centró Abraham desde la línea de fondo y el futbolista de la Pobla cabeceó forzado por encima de la portería.

La segunda mitad fue un despropósito. El Gimnàstic se deshizo completamente. Reculó y reculó, pero iba con menos gasolina. Ya no mordía tanto y la concentración se espesó. El Numancia encontró barra libre para generar ocasiones. En un anotó el 1-0. Un centro de Medina que superó a toda la zaga hasta llegar a Higinio. El delantero, solo en el segundo palo, puso al cuadro local por delante a los once minutos de la reanudación.

El Nàstic encajó mal el tanto y mientras se rehacía, cayó el segundo. Una jugada ridícula. Becerra sale a por el balón, pero se cruza Albentosa que manda el cuero a la red. Era la sentencia. El equipo bajó los brazos y llegó el tercero. Nacho voleó solo y asestó, con el tercer tanto el golpe definitivo.

Numancia. Sánchez, Escassi, Higinio (Jordi, 78’), Nacho (Viguera, 84’), Yeboah, Gutiérrez, Medina, Atienza, Marc Mateu, Villalba y Diamanka (Noguera, 82’).

NÀSTIC. Becerra, Brugué, Djetei, Albentosa, Salva, Abraham (Javi Jiménez, 78’), David Rocha, Javi Márquez (Manu del Moral, 69’), Imanol García, Uche (Luis Suárez, 64’) y Manu Barreiro.

Goles. 1-0, Higinio (56’); 2-0, Albentosa (p.p.)(63’). 3-0, Nacho (77’)

Árbitro. Ais Reig (C. Valenciano). Amonestó a Medina, de los locales y a Rocha, Imanol.

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