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Derrota grana en el debut ante el Almería (0-1)

El Nàstic pudo empatar en el último minuto por medio de Maikel Mesa, pero el palo lo invitó
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El Nàstic cayó derrotado ante el Almería en su debut. Foto: Pere Ferré

El Nàstic cayó derrotado ante el Almería en su debut. Foto: Pere Ferré

El maleficio continua. El Nàstic sigue sin ganar en un debut en liga. Ocho temporadas llevan los granas sin lograr los tres puntos en el estreno. Una estadística llamativa por su negatividad.

La temporada 2017/18 comienza con una derrota en el Nou Estadi. Las buenas sensaciones de pretemporada se fueron diluyendo con el paso de los minutos. Justo lo que había pedido Carreras que no sucediera. La alabada verticalidad se transformó en precipitación y se perdió la eficacia de cara a portería. René y el palo impidieron que los de Carreras se llevasen un punto, al menos.

Para Ramis el Nou Estadi empieza a ser un campo talismán. En su segunda visita volvió a llevarse los tres puntos. Superó a Carreras en el planteamiento. Fue más paciente. Esperó a ver cómo actuaba el Nàstic para replicarle con sus armas. Que básicamente son dos. Buenísimas. Pozo y Fidel. Armaron un lío a Kakabadze, Suzuki y Molina.

Carreras mantuvo en la lista de 18 convocados a los 4 futbolista del filial (Perales, Roger, Rayo e Ivan de Nova) y dejó fuera a Barragán, Carlos Blanco y Sandro Toscano, tres fichajes de este curso. Una decisión que no deja de sorprender. De todas las incorporaciones, sólo dos figuraban en el once: Javi Jiménez y Maikel Mesa. Para reflexionar.

El Nàstic mantuvo la electricidad en su rápida transición defensa-ataque. La presión alta, bien ejercida, siempre da sus frutos. Tarde o temprano hay una recuperación en terreno rival que coge al contrario desprevenido. Llegó pronto. A los tres minutos Juan Delgado arrancaba con el balón cosido al pie por la izquierda sin oposición. Tenía campo para correr. Demasiado. Se durmió. Las ideas se le agolparon y escogió tarde. Y mal. René desvió el intento de pase a Barreiro. Había opciones mejores.

Mesa y Tejera armaban el ataque en segundos. Tocaban de primeras. Sin voluntad de posesión ni control alguno. Una arma de doble filo. Eficaz si se acierta, pero llevando el partido a un correcalles peligroso.

Al Almería no le iba mal ese escenario. Tiene futbolistas que han nacido adaptados a ese ambiente vertiginoso. Fidel es uno de ellos. Desarma defensas completas a una velocidad pasmosa. Lo hizo a las primeras de cambio. Suzuki y Kakabadze no acertaron a frenarle y el futbolista del Almería sirvió en bandeja el gol a Pozo. Otro ‘playmaker’. El chico del Colacao (fue protagonista del anuncio) inventaba jugadas con menos de medio metro. Jugó a lo que quiso en en el patio interior del Nàstic. En su primer aviso a portería se encontró con un atento Dimitrievski. El macedonio tiró de reflejos para rechazar el tiro, muy ajustado a la cepa del poste.

Ramis había encontrado el punto flaco del Nàstic en esa zona a la espalda de los dos interiores. Mesa y Tejera trabajaban defensivamente pero su esfuerzo no era suficiente. Los dos futbolistas del Almería conectaron con facilidad para ofrecer a su nueve, Caballero, ocasiones suficientes para marcar. No lo hizo a la primera, que mandó a las nubes, pero sí a la segunda.

Antes René había hecho su primera aparición estelar para interceptar un remate a bocajarro de Tejera. Dejó a la grada del Nou Estadi con el gol en los labios.

En la segunda mitad de la claridad de ideas que había exhibido el equipo de Carreras en la pretemporada no quedaba ni rastro. La falta de control y el marcador en contra, llevó al equipo a un fútbol precipitado y previsible.

Muñiz y Juan Delgado anduvieron perdidos y desafortunados. Irreprochable su actitud, pero totalmente desacertados en todas sus acciones.

René respondía a un zapatazo de Kakabadze con otro paradón antológico. Rescató el cuero cuando iba hacia la escuadra.

El espacio entre la defensa y el medio del campo se abrió aún más cuando las líneas granas tiraban irremediablemente hacia arriba en busca de un gol que no llegó. Más espacio para las lanzadas de Fidel en carrera. Dimitrievski apareció para impedir un gol de bandera del onubense.

El Nàstic iba perdiendo el hilo. Antes de claudicar Mesa tuvo la última. Muy clara que el poste repelió para desesperación del Nou Estadi.

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