Diego Rojas, la última esperanza chilena

Hockey. Formado en Universidad Católica, fichó por el Reus con 17 años y con 19se ha asentado en el primer equipo. Su ejemplo es Romà Bancells

Marc Libiano

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Diego Rojas, la última esperanza chilena

Diego Rojas, la última esperanza chilena

Los World Roller Games celebrados en Barcelona durante el verano de 2019 sellaron un idilio inesperado. Diego Rojas (Santiago de Chile, 19 años) ya se desenvolvía por aquel entonces con la selección chilena sub-19 y su hockey llamó la atención de Toni Sánchez, director deportivo del Reus. El contacto se produjo poco después de aquel campeonato y apenas hubo espacio para la discusión. Diego cogió un puñado de ropa, cargó su maleta de ilusión y abandonó su zona de confort para vestir de rojinegro. No había cumplido ni la mayoría de edad.

Formado en Universidad Católica, uno de los clubs más tradicionales del país, Diego se decidió por el hockey a los cinco años, cuando en su colegio había un taller que permitía practicar el deporte del stick. Desde entonces enfocó su pasión deportiva en mejorar sus fundamentos encima de unos patines. El fútbol, por ejemplo, nunca le atrapó. 

Cuando se encontraba todavía en la escuela de babies de Universidad Católica veía como espejo de evolución a los mayores. En este sentido, en el equipo júnior, ya destacaba un tal Felipe Castro, que poco después emigró a Europa para construir una carrera sólida. Curiosidades de la vida, Diego y Felipe hoy comparten piso en Reus y defienden una de las camisetas más prestigiosas del mundo hockístico.

El paso a la primera plantilla que dirige Jordi Garcia se ha efectuado de forma progresiva. El técnico ha cuidado mucho los plazos del joven talento chileno, que a su llegada a la capital del Baix Camp inició trayecto en el equipo júnior, eso sí frecuentó los entrenamientos con el plantel mayor. «Durante estos años he aprendido mucho de Romà Bancells, sobre todo en el aspecto táctico. Siempre me aconsejaba y me corregía de una forma muy amable. Me marcó mucho», admite Rojas.

Jugador pequeño, pero fuerte, de buena capacidad atlética, Diego Rojas puede ocupar varios roles en la pista. Dispone de una buena capacidad técnica, es listo para interpretar el juego y comprometido con las tareas de intendencia. Los que andan cerca de él le reconocen un valor fundamental para el aprendizaje; sabe escuchar. Evidentemente, para un chico todavía en fase formativa, el margen de mejora se hace muy grande.

«Es un jugador muy completo y una de sus principales virtudes es que toma muy buenas decisiones y eso resulta difícil de encontrar. Tiene que mejorar la finalización para ser más determinante y a nivel defensivo, en zonas interiores, necesita pulir la colocación». Así lo define su técnico, Jordi Garcia, que ha apostado por su hockey sin mirar en ningún momento el DNI. 

El chileno debutó en la OK Liga con 18 años, en un duelo en el Palau d’Esports ante el Palafrugell. Anotó su primer gol poco después, concretamente en la pista del Mataró. Esa precocidad no le ha impedido instalarse con naturalidad en el plantel y actualmente cuenta con protagonismo, incluso este pasado sábado marcó en el clásico ante el Liceo, en el Palacio de Riazor. «Me encuentro cómodo y aprendo cada día de grandes jugadores. Sé que todavía puedo mejorar, pero tengo confianza y ganas de hacerme un hueco en el equipo», confirma.

Para la absoluta de Chile, la figura del rojinegro ya se encuentra en la lista de elegidos en campeonatos futuros. Estamos hablando de uno de los jugadores más emergentes del país y Chile celebraría con ahínco un refuerzo de lujo para que La Roja acuda con garantías de competitividad a las competiciones de selecciones nacionales. No en vano, Diego es su última esperanza.

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