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Edgar Hernández y Bonilla sentencian a un incómodo Betis Deportivo (2-0)

Fútbol. El Nàstic superó al filial verdiblanco con dos tantos de dos jugadores que saltaron en el segundo tiempo

Jaume Aparicio

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Edgar Hernández y Bonilla sentencian a un incómodo Betis Deportivo (2-0)

Edgar Hernández y Bonilla sentencian a un incómodo Betis Deportivo (2-0)

Siete puntos de nueve posible. El inicio del Nàstic en la Primera RFEF es a velocidad de crucero. No se recuerda una Santa Tecla tan feliz para los nastiqueros. Contentos con los resultados y las sensaciones. Este Nàstic gusta y mucho.

Raül Agné no tocó ni una coma del once. Las sensaciones habían sido tan buenas que no había motivo para el cambio. Con los mismos jugadores que hace seis días el Nàstic salió con la intención de demostrar que lo del otro día ante el Barça B no fue un espejismo. Que la naturaleza de este equipo es la de un conjunto estoico defensivamente con una enorme capacidad de generar ocasiones. Ya sea con los jugadores iniciales o con los que saltan en el segundo acto. Porque este equipo goza de una plantilla llena de recursos. El asunto pinta mal, pues media vuelta y a tirar de banquillo. Sin riesgo alguno. Sabiendo que el que salga lo hará igual o mucho mejor. Si encima tienes un técnico que sabe cómo gestionarlo, qué necesidades tiene en ese momento el equipo y cómo resolverlas pues el resultado no puede salir mal.

En cinco minutos los de Raül Agné ya se habían metido a la grada en el bolsillo. Allí donde la dejaron hace seis días. Unos seguidores con tantas ganas de enamorarse como del equipo de enamorarlos. Un romance de verano con vistas de convertirse en la ‘pareja’ de la temporada en Primera RFEF.

Robert Simón insufló esa pasión con un ocasión nada más abrirse el choque. Pablo le filtró al espacio, pero el ‘20’ llegó forzado. Sin fuerza para pegarle duro. Prefierió colgarla para un remate al que no llegó Pedro Martín por poco. 

Sin embargo, ese arrebato se fue desinflando. El rival también juega y estudia al Nàstic. Lo hizo el Betis Deportivo que logró atemperar la salida local. Enfrió los ánimos y tomó el control del asunto.

Una de sus estrategias era aislar a Pedro del Campo. Dejarle sin posibilidad de conectar con sus compañeros y anticiparse a las pocas opciones que le dejaban. En una de esas emboscadas robó el filial verdiblanco y lanzó un ataque que dejó a Raúl García ante el portero grana. Aguantó Manu. Todo lo que pudo y más. Tapando todos los huecos. Ensachándose en la línea de gol. El atacante verdiblanco se desesperó al no lograr ver el resquicio y elegió la potencia contra el lateral de la red.

El Nàstic se llenó de inseguridades.

Yassin Fekir es en el filial verdiblanco la viva imagen de su hermano Nabil en el primer equipo. Un verso libre con suficiente calidad para insuflar la melodia adecuada a la canción. Fue un incordio durante todo el choque. Salía por un costado y por el otro para dejar rivales y plantarse como si nada por el carril central.

El control verdiblanco desesperaba al Nou Estadi que descargaba contra un colegiado, el valenciano Sergiu Muresan, que parece que tenga algo contra el Nàstic. Le ‘robó’ dos puntos el curso pasado (anuló un gol legal de Trilles ante el Badalona) y ante el Betis Deportivo otro tanto de Edgar por un dudoso fuera de juego de Carbia.

Raül Agné trató de frenar el decurso del choque con un cambio en el descanso. Buyla debutaba con la grana por un Ribelles amenazado con la expulsión. Le llevó al límite el Betis B. Mucho más que el Barça B hace seis días. Su entrada dio aire a Fullana que se centró dejando el costado donde sufre en exceso.

El filial verdiblanco aún dominaba en los primeros minutos del segundo acto. Tanto como para obligar a Manu García sacar su mejor versión. El arquero sevillano sacó una mano de esas que solo se pueden catalogar como milagrosas. El tiro, de nuevo, de Raúl García era medio gol. O tres cuartas partes. Pero esta temporada el candado bajo palos es de los de seis combinaciones. Puso el brazo y sacó la pelota.

El equipo necesitaba otra vuelta de tuerca. Y Agné, que sabe de qué va esto, la dio en ataque. Salieron Pedro y Pablo, los Picapiedra, y entraron Fran Carbia y Edgar Hernández, el dúo Sacapuntos. Si Carbia fue el autor del gol ante el Barça B, frente al Betis Deportivo la diana ganadora llevó la firma de Edgar. Mucho mérito del tanto la tuvo Robert Simón. Recuperó la pelota por casta. Puro pundonor. Luego el centro, una delicia que Edgar convirtió en arte con un remate imposible.

El Betis Deportivo acusó el tanto. Le salió todo el cansancio. Ya no llegaban a todo y los espacios aparecieron. Bastó uno para que Edgar siguiera demostrando la extraordinaria capacidad de jugar a fútbol que atesora. Cayó a la banda y le puso un centro rasito a Bonilla. El ‘3’, recién salido al campo, entró como un tren de mercancías para reventar el esférico y poner el 2-0.

No fue el Nàstic del Barça B a nivel visual, pero la sensación fue la misma. Estar delante de un equipo sorprendentemente maduro. Con oficio para sufrir, pero sin regalar ocasiones y con incontables recursos en el banquillo como para cambiar un escenario de incómodo a apacible.

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