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Edgar Otero, el alma del BBT

El capitán del Bàsquet Base Tarragona consiguió el ascenso a Tercera Catalana en el primer año en el club y compatibiliza su juego en los dos equipos. La entidad, que nació en 2011, sigue luchando por su futuro, a pesar de que lamentan que no reciben ningún apoyo desde el consistorio

Shaila Cid

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El tarraconense confía en el equipo para mantener la categoría de Tercera Catalana. FOTO: LLUÍS MILIAN

El tarraconense confía en el equipo para mantener la categoría de Tercera Catalana. FOTO: LLUÍS MILIAN

Edgar Otero lleva dos años compitiendo en el Bàsquet Base Tarragona, el club más pequeño de la ciudad. Su pasión por este deporte y sus ganas de ayudar a todo el mundo han hecho que el base compagine su carrera deportiva en los dos equipos de la entidad tarraconense.

Otero empezó en el baloncesto cuando tenía cinco años y llegó a competir hasta cadete en el equipo de su escuela, el Col·legi Lestonnac de Tarragona. Con éste, llegaron a ser campeones de liga varios años. A partir de ahí, se fue al CBT, donde jugó en Preferente y más tarde, pudo competir en la categoría de senior, con la que consiguió un ascenso a Tercera Catalana Masculina.

En 2015, él y sus compañeros de batalla del club cebetista decidieron marcharse «porque necesitábamos un cambio y buscábamos un nuevo reto», confiesa el base. Al poco tiempo, se enteraron que el Bàsquet Base Tarragona (BBT) buscaba gente para formar un equipo senior y se animaron.

En el primer curso en el nuevo conjunto, Edgar y sus compañeros consiguieron el ascenso a Tercera Catalana. «Fue una gran experiencia para todos», asegura. A pesar de la gran alegría, el jugador tiene una espina clavada, ya que en el último partido «no pudimos ganar y quedar campeones de la liga». No obstante, el BBT hizo su mejor temporada y para Edgar y los demás «cada victoria fue una gran celebración», recuerda.

Este año, en la nueva categoría, el equipo de negro ha sufrido algún cambio en cuanto a plantilla. También de sede, ya que este año compiten en el pabellón de Sant Pere y Sant Pau. Otero, que sigue siendo el capitán, compatibiliza su juego en los dos equipos con los que cuenta el Bàsquet Base Tarragona, el senior recién ascendido y el equipo de territorial. «Compito en los dos conjuntos porque se necesitaban efectivos y a mí me encanta poder ayudar», asegura.

Aunque este curso no está siendo nada fácil, el senior de Tercera se encuentra en la zona baja de la clasificación. «Este año nos está costando mucho. No pudimos hacer la pretemporada y se nota», comenta. Para el capitán, la salvación es factible, ya que la diferencia entre los equipos es corta. La clave para hacer un buen año es «ser exigente con uno mismo y transmitirlo a los demás», manifiesta Otero.

En el baloncesto, Edgar se define como un jugador con carácter al que le gusta dirigir y tirar del carro cuando hace falta. Es muy versátil en el juego y un buen animador en el vestuario y en el banquillo. «Al jugar con amigos de toda la vida tenemos mucha confianza entre nosotros», expresa.

El Bàsquet Base Tarragona nació el verano de 2011 y actualmente cuenta con una treintena de personas, de los cuales 24 son jugadores. La presidenta, Belén Allué, fue la encargada de liderar este proyecto que surgió de las ganas de crear desde cero un nuevo equipo de baloncesto en la ciudad. Pero no está siendo nada fácil, ya que cada temporada la entidad tiene que esperar a que el Patronat d’Esports le indique cuál va a ser su sede y de qué horas va a disponer para poder entrenar. Lamentan que el Ayuntamiento no les ha allanado de ninguna manera el camino desde su creación.

Hasta el año pasado, el club participaba en un programa para ofrecer el baloncesto como actividad extraescolar en las escuelas de los barrios y encontrar a gente que quisiera formar parte de la entidad. Pero la realidad de estos colegios es muy dura y cuando los jugadores tienen que hacer el salto como federados «a las familias les resulta imposible hacerse cargo del coste», expone la presidenta.

Cada final de temporada, la junta se reúne para valorar si pueden continuar un año más o no. Por eso, el futuro del club «dependerá de la fuerza, la paciencia y las ganas de seguir luchando de la junta y los jugadores que forman la entidad y de los que quieran unirse al proyecto», explica Allué.

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