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Deportes BALONCESTO

El CBT iniciará el proceso electoral el mes de abril

La entidad del Serrallo no tiene un relevo claro a la presidenta Loli Salas que decidió no presentarse a la reelección

Jaume Aparicio López

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En el centro de la imagen, el palco del Serrallo durante un partido de esta temporada. Foto: pere ferré

En el centro de la imagen, el palco del Serrallo durante un partido de esta temporada. Foto: pere ferré

La etapa de Loli Salas al frente del Club Bàsquet Tarragona toca a su fin sin un sustituto claro. La presidenta anunció hace unos meses en el Diari que no se presentaría a la reelección al finalizar el mandato actual, en este 2017. Han sido muchos los obstáculos que ha tenido que superar, junto con el resto de la junta, durante estos cuatro años para tirar adelante el proyecto. Tantos que la han agotado. Llega a la recta final «cansada y con ganas de ceder el timón a alguien con ilusión de llevar el CBT hacia adelante».

El próximo 18 de abril dará consignas para que el club inicie el proceso electoral que debería acabar con una nueva junta directiva al mando. No será fácil conseguirlo. Las circunstancias que atraviesa el club económicamente –con una deuda de medio millón de euros como lastre– complican la búsqueda de una alternativa.

Loli Salas reconoce estar preocupada por la posibilidad de que no aparezca ninguna persona dispuesta a asumir el reto. Esa posibilidad existe y está recogida en los estatutos, aunque para la presidentea sería «grave que entre todos no fuéramos capaces de encontrar un relevo».

Pero antes de encender las alarmas ha detectado elementos que le permiten ser optimista. El entorno del club se mueve. «No hay nada serio todavía, pero sí puedo decir que ha habido interés de gente que conoce y quiere el club», reconoce la aún presidenta. De momento es todo informal. Un acercamiento para conocer de primera mano la situación real de la entidad del Serrallo.

Salas admite que su relevo deberá gestionar y asumir una deuda que, aunque está controlada, condiciona el día a día de la entidad. Quedan todavía tres años largos de amortizaciones para solventar la carga. Hasta el 2020 esa deuda bancaria absorve la totalidad de la subvención municipal y mantienen los presupuestos del primer equipo limitados.

Deportivamente, la situación del equipo no facilita la búsqueda de un nuevo ‘jefe’. Los pupilos de Berni Álvarez están sucumbiendo a las lesiones y a una plantilla corta, limitada por el presupuesto, que le está amargando el curso en LEB Plata. Están más cerca de volver a EBA que de mantenerse. «Parece mentira, después de la temporada pasada que hicieron. No hemos podido jugar con todo el equipo en casi ninguna jornada y los jugadores están justos de fuerzas. Sería importante lograr la permanencia», dice la presidenta.

A Loli Salas todavía le queda cerrar el curso del primer equipo, en abril, en junio el de los equipos de base. Una «época dura» que espera poder completar con éxito antes de desligarse de la dirección de la entidad que ha regido en los últimos años. Sabe que lo echará de menos, pero después de tanto desgaste «necesito poner punto final».

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