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El CBT ya es campeón (CBT 76-62 Olivar)

El CBT tumba al Olivar (76-62) se proclama campeón de grupo y accede la siguiente fase para el ascenso a LEB Plata

Juanfran Moreno

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Ferran Torres anotó 14 puntos y capturó 12 rebotes. Foto: Alba Mariné

Ferran Torres anotó 14 puntos y capturó 12 rebotes. Foto: Alba Mariné

El CBT es campeón del grupo C-A de la liga EBA con total merecimiento. Lo consiguió ayer en un Serrallo entregado y que generó ese clima predilecto para la conquista. El conjunto cebetista sufrió, pero terminó tumbando a un Olivar (76-62) que demostró tanto talento como inexperiencia. Los dos primeros cuartos fueron maños, pero los dos definitivos cayeron del lado cebetista. Ferran Torres y Adrià Duch lideraron unos últimos 20 minutos de un equipo con clara madera de campeón.

No se tardó en vislumbrar que era un partido con un contexto diferente. El CBT salió nervioso, consciente de que una victoria les daba el título de campeón del grupo de manera matemática. Quizás ahí se encuentra la respuesta a por qué la salida de los locales fue tan acelerada y nerviosa. Su juego coral, en esta ocasión, fue atropellado. El Olivar lo aprovechó para mandar desde un comienzo y completar unos primeros 10 minutos más que prometedores. Desarrollaron un juego eléctrico, de ataques cortos que hizo daño a los de Berni Álvarez.

Sin embargo, el problema no estaba tanto en defensa. El ataque del CBT no funcionaba y solía caer en la precipitación. Por ello, se llegó al final del primer cuarto con una ventaja mínima pero que advertía que no iba a haber regalos para el líder (13-17).

El segundo cuarto no tuvo un comienzo nada alentador para los cebetistas. El conjunto del Serrallo volvió a salir impreciso y el Olivar castigó con dureza para colocar una ventaja de 9 puntos en el marcador (13-22). Aquello fue el despertar. Porque el CBT se levantó y arrolló al conjunto maño al menos de manera momentánea. Le endosó un parcial contundente que le permitió igualar la contienda (24-24).

Una reacción basada en el rebote ofensivo y en el acierto exterior de un inspirado ‘Lucky’ Duch que volvió a demostrar que posee una de las muñecas más prometedoras del panorama nacional. Su lanzamiento no tiene techo y solo falta que siga creciendo en el resto de facetas del juego para que pise parqué en categorías superiores.

En todo caso, el Olivar no se amedrentó y consiguió reaccionar. De descaro y talento andan sobrados los jugadores del conjunto maño. Tal fue su alzamiento que consiguieron marcharse al descanso con una ventaja de 5 puntos en el marcador (32-37) que metía miedo en el cuerpo de los aficionados cebetistas.

El tercer cuarto fue un partido totalmente distinto. Como si los vestuarios hubiesen sumergido a los dos equipos en una terapia con fines muy distintos. El CBT recuperó su esencia y el Olivar se apagó sin aviso. La salida fue tan contundente que el equipo cebetista se colocó por delante en el marcador con un parcial de salida de 8-0 (40-37).

No hubo secretos a la hora de diagnosticar la reacción azulada. El CBT corrió la pista, estuvo acertado en el tiro exterior y comandó la pintura mediante el Tiburón Torres. El Olivar se vio atropellado y no supo frenar el ritmo del partido. Entró en ese bucle eléctrico que tanto le sonríe al CBT cuando lo genera. El equipo maño se vio al final del tercer cuarto con una desventaja de 10 puntos (56-46) y con la sensación de que ya no había tela que cortar.

El CBT compareció en el último cuarto con las ideas muy claras. Lo más complicado ya estaba hecho. Habían desconectado al Olivar y habían situado el partido en un terreno llano. 10 puntos en el marcador y una sensación de superioridad aplastante. No era momento para despistes. En realidad, nunca ha dado síntomas de dejadez pese a que ha habido partidos en los que el conjunto de Berni Álvarez ha sido tan superior que hubiese sido hasta lógico.

La tromba final fue suficiente para alzar el marcador a los 17 puntos de ventaja (69-52). Una diferencia en el marcador que permitió rotar y darles minutos a los jóvenes jugadores de la casa. El Serrallo ovacionó a sus héroes, esos jugadores que han defendido la zamarra azulada con dignidad en cada minuto que han pasado sobre la pista. Explotó el feudo cebetista cuando la bocina sonó con el (76-62) reinando.

El CBT es campeón de grupo, pero el sueño no ha hecho más que empezar. Para este conjunto no hay imposibles y pese a que el camino para el ascenso se vislumbra muy tormentoso, se debe creer. Cuando un equipo tiene corazón y talento es difícil tumbarle. El CBT anda sobrado en eso.

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