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El Calafell aplasta y luego suplica la hora

Hockey. Los de Varias le endosan un parcial de 5-0 al Reus Deportiu, que está a punto de remontar al final

Marc Libiano

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El Calafell aplasta y luego suplica la hora

El Calafell aplasta y luego suplica la hora

Una triangulación exquisita entre Mitjans, Gabarró y Torné abrió el intercambio de golpes del derbi. Se estiró como un chicle Càndid Ballart para sostener al Reus, que no eludió el desafío. En la otra orilla, Marc Julià elevó la pelota a media altura para definir, Edo le adivinó la intención y el rechace para Salvat no lo impactó el capitán rojinegro. El partido prometía voltaje, se instaló en un ritmo de fuego para el disfrute de los hinchas, esta vez en sus casas, mordiéndose las uñas.

Martí Gabarró no solo le ha dado oxígeno a la plantilla que maneja Varias, también un salto de calidad ofensivo. No ha llegado a Calafell para convertirse en comparsa, su deseo le lleva a situarse en la nómina de primeras espadas. Ha caído como una bendición en el equipo y Varias no duda ni un segundo en ofrecerle chance. Patina como un diablo y dispone de virtudes para el mano a mano, recursos para que el Calafell crezca. Lo precisa para escapar del miedo escénico.

Garcia, en cambio, se reservó munición. En su plan estratégico, Marín y Àlex  Rodríguez iniciaron en el banco. Un puñado de goles esperando su lugar. Mucha tela que cortar. 

El derbi se descosió en una transición que diseñó con criterio Sergi Torné, supersónico y preciso, sobre todo en la decisión final, la más importante. Pase medido al segundo palo y remate de primeras de Xaus, sin opciones para Ballart. Ese gol consolidó una puesta en escena impropia de dos equipos que acumulan semanas sin competir, presos por los efectos de la pandemia.

Cuando el Reus, con un mejor control de sus ataques, parecía que había crecido en el juego, recibió tres golpes terribles. Gabarró trasladó la pelota hasta el fondo de la pista y se dispuso a pasar por detrás de la portería. Cedió al primer palo, donde Pellizzari le esperó con la pala para culminar también de primeras. Dos remates sin avisar pusieron en disposición al Calafell, también certero y contundente ante Ballart. Lo reafirmó segundos después, con un pase interior de Torné que de nuevo Pellizzari definió con destreza. El festival de pases de Torné se repitió a 10 segundos para el descanso. Esta vez lo celebró Gabarró. El 4-0 condenó la ternura de un Reus sorprendido y noqueado. 

Mitjans, de falta directa, pareció sentenciar el derbi en el regreso de vestuarios, pero entonces el Reus se aferró a su orgullo competitivo para renacer. Lo hizo, primero, gracias a una defensa en zona presionante y luego arropado en el acierto de Àlex Rodríguez, autor de dos goles consecutivos que inyectaron fe al equipo. El segundo, de bella factura, con gancho y arrastre inlcuidos. 

Julià, desde dentro del cuadro, acertó para el 5-3 cuando restaban todavía 15 minutos de juego. Un mundo, porque el Calafell se fue apagando físicamente. Los rojinegros, en cambio, crecieron a lomos de su furia. Marín, a tres para la conclusión, despertó la incertidumbre. Convirtió un pase al segundo palo de Àlex. Sólo su falta de tino en la pelota parada evitó el empate.

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