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El Municipal de la Pobla fue territorio hostil para Alsina

El técnico del Llagostera fue duramente increpado todo el partido por una afición grana que no olvida la cruel eliminatoria

Diari de Tarragona

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Oriol Alsina da instrucciones en la banda en el Municipal de la Pobla. Foto: Alba Mariné

Oriol Alsina da instrucciones en la banda en el Municipal de la Pobla. Foto: Alba Mariné

Tarragona y los aficionados del Nàstic no olvidan aquella dichosa eliminatoria ante el Llagostera. Tampoco olvidan al que fue uno de los hombres que más la calentó y que demostró no estar a la altura en la victoria. 

Oriol Alsina regresaba ayer a Tarragona como entrenador del Llagostera. Lo hacía en Tercera División y teniendo bajo su poder a un equipo destinado a pelear por el ascenso.

Rápidamente, la afición grana dejó claro que no iba a ser un partido fácil para el entrenador visitante. Desde un principio le silbaron y le increparon. En su salida al túnel el Municipal de la Pobla ardió al ver su figura.

Durante el resto del partido el ambiente crispado siguió. De hecho, se trasladó a las gradas donde hubo piques entre aficionados. Entre ellos se encontraba el hijo de Oriol Alsina. Por suerte, los enfrentamiento no pasaron de la dialéctica verbal y no tuvieron que intervenir los miembros de la seguridad.

Al final del choque Alsina volvió a calentar a la afición cuando le quitó un balón ed las manos a un futbolista de la Pobla con el objetivo de evitar que sacará rápido de banda.

Aquella incendió a la grada que volvió a increparle con fuerza. Al final del partido, el técnico del Llagostera entró por la boca del túnel de vestuarios con la cabeza y alta y una sonrisa forzada en un claro gesto de desafió a la afición rival. 

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