Más de Deportes

El Nàstic exhibe gen competitivo

Fútbol. Los de Agné pasan con solvencia el examen ante el Barça B y empatan a cero

Marc Libiano

Whatsapp
El Nàstic exhibe gen competitivo

El Nàstic exhibe gen competitivo

El Nàstic conserva el gen competitivo, lo exhibió en el Johan Cruyff, en la prueba veraniega más cercana a su realidad. La pasó con nota, sobre todo gracias a esa capacidad para manejar los envites desde distintos registros. Los de Agné exhibieron pico y pala y disciplina militar cuando el Barça les dominó primero. Luego, personalidad para ir al frente a través del juego. 

Al bolo le faltó el salseo del fútbol, las oportunidades y los goles, pero sirvió para corroborar el buen tono grana cuando apenas restan 15 días para el estreno.

El Nàstic controló los tiempos bajo una actitud colectiva generosa. Resulta indispensable cuando visitas el Johan Cruyff, porque el Barça B, con esa exquisitez para dominar el fútbol a través del balón, condiciona mucho el plan del 90 por ciento de los rivales. También el del Nàstic, muy científico sin la pelota, absolutamente aplicado y solidario para elaborar su propuesta. Con la estructura consolidada de Agné, el 4-4-2 clásico, los granas trabajaron la paciencia y el oficio. Su experiencia ayuda. Lograron que en el primer capítulo apenas sucediera nada. 

El Barça B conquistó la pelota, pero sus intenciones apenas provocaron cosquilleo al sistema defensivo tarraconense. Muy previsibles, los cachorros de Sergi Barjuán no hallaron resquicios interiores para perforar la trinchera enemiga. Solo Aranda parecía dinámico. Gestó dos tiros libres para Matheus, que disparó con decisión, aunque no inquietó a Manu. No hubo más amenazas, demasiado poco para tanto merodeo. 

El Nàstic careció de lucidez cuando recuperaba para la transición. Fullana inició en la izquierda como punto de partida y para el repliegue defensivo. Quizás, Agné quería que sumara su calidad por dentro cuando el Nàstic quería atacar, pero la realidad es que necesitó trabajar más para la contención que para el caviar.

Así, le costó juntar tres pases al Nàstic. De hecho, el mejor acercamiento de los granas se produjo tras una acción directa que peleó Pablo Fernández. La carambola propició que el esférico cayera en la derecha, por allí pasaba Robert Simón, que tiró sin avisar. Su intención no cogió portería. 

Los de Agné exhibieron ese poder fabuloso en la estrategia cuando moría el primer parcial. Ribelles cabeceó con extrema timidez un córner, cuando había ganado una posición de colmillo en el borde del área chica. La timidez distinguió a Barça B y Nàstic, cada uno en su papel y agarrados a su plan. 

Raúl Agné demoró 55 minutos los cambios, por lo que se pueden intuir ciertas pistas sobre qué once va a iniciar el curso oficial, por lo menos el grueso de ese bloque. En todo caso, el desgaste del partido mejoró al Nàstic en fase ofensiva, ya en el desenlace. Fue más protagonista y punzante, las modificaciones le sentaron mejor que al Barça B, que perdió la brújula del balón y sin ese argumento padece. 

Esa mejora estética del Nàstic se entiende con Fullana en el doble pivote junto a Ribelles, en contacto permanente con el juego. Se trata de un futbolista diferencial en la categoría cuando siente el foco. Para una propuesta valiente, Fullana tiene sitio. Si la idea es correr detrás del balón de forma permanente, más difícil. 

El caprichoso fútbol le ofreció al Barça B una oportunidad cuando más refugiado andaba. Nils Mortimer, que había ingresado desde la rotación, se atrevió a sortear rivales hasta cansarse, por el centro de la espina dorsal grana. La aventura, repleta de fe, le situó ante Manu, pero finalizó demasiado ajustado al poste. Se salvó el Nàstic en el único susto de la tarde.

Dos puntas fijos
Una de los apuntes innegociables en el libreto de Agné tiene que ver con la figura de los dos puntas. Así empezó y así acabó el test. Primero con Pedro y Pablo Fernández y luego con Edgar y Fran Carbia. Precisamente, Hernández y Carbia se asociaron en la recta final para mirar a Carevic, el segundo arquero del Barça B que compareció por el amistoso ya en los minutos de la agonía. Fran Carbia alcanzó posición de centro franco para que Edgar Hernández acompañara la pelota a la red, pero ninguna de las dos intenciones fructificó. Los dos servicios de Fran acabaron en los pies del enemigo. 

El Nàstic mostró buen poso para gestionar con mucha solvencia el empate. Si no se puede ganar, hay que empatar. Parece poco premio, pero en la categoría de bronce vale oro. Y en pretemporada sirve para crecer y suturar cualquier defecto. El gen competitivo va en el pack.

Temas

Comentarios

Lea También