El Nàstic nunca marca en los primeros 45 minutos

Los once goles que ha anotado el equipo de Agné han llegado todos en la segunda mitad

JAUME APARICIO LÓPEZ

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José Juan fue el gran impedimento en el primer tiempo ante el Alcoyano. PERE FERRÉ

José Juan fue el gran impedimento en el primer tiempo ante el Alcoyano. PERE FERRÉ

Nadie recuerda nada parecido. Ni la memoria de los más viejos, ni la ‘wikipedia’ de los más jóvenes. Los ordenadores inteligentes, de esos que predicen los próximos desastres naturales, son incapaces de simular algo similar. Por muchas baremos futbolísticos y sistemas aplicados que dominen le resultaría imposible pronosticar que tras diez jornadas de liga un equipo con un balance de 11 goles anotados, más de un gol por encuentro, no hubiera conseguido ni uno en los primeros 45 minutos. Un ‘logro’ que solo registran dos equipos desde la Primera División hasta la Segunda RFEF: el Nàstic de Tarragona y el Club Deportivo Cayón. Eso sí, lo del conjunto cántabro no resulta tan llamativo puesto que solo han conseguido cuatro goles a favor, son colistas del grupo 2 de Segunda RFEF y han disputado una jornada menos que los granas.

En el caso del Nàstic no se puede decir que el equipo de Raül Agné no haya puesto todo su empeño en decantar el duelo a las primeras de cambio. Ha habido primeras partes brillantes que merecieron el gol. Frente el Alcoyano es un claro ejemplo y el más reciente fue el del pasado domingo en Sevilla. No se pudo disponer de más ocasiones. Por tierra, mar y aire. De jugada, a balón parado y hasta de rebote. Pero el embrujo que azota a los tarraconenses durante los primeros 45 minutos evitó que el cuero entrara en la portería hispalense. Javi Díaz, arquero del filial del Sevilla, hizo la vida imposible a Fran Carbia. Le adivinó todas las ‘malas’ intenciones del tarraconense. Especialmente destacable fue la estirada que despejó el cabezazo inapelable del ‘7’ del Nàstic en la misma línea de gol. Fuera por fortuna y/o acierto logró mantener su portería a cero no ya solo durante los primeros 45, sino también el resto del encuentro.

Más o menos igual que hizo en el primer acto hace unas semanas José Juan, guardameta del Alcoyano. No se dejó vencer hasta el segundo tiempo, después de sacar dos remates en el primer tiempo que en condiciones normales hubieran significado el tanto grana. Pero está claro que lo de este Nàstic con los primeros 45 minutos no es normal.

Lectura contraria

El misterioso dato ofrece, al mismo tiempo, una lectura opuesta. Algo más positiva. Y es que el Nàstic de Raül Agné sabe aprovechar como nadie los segundos tiempos. Esos 45 minutos restantes en los que las fuerzas van decayendo y los espacios se multiplican. En ese escenario el cuadro tarraconense suele ser letal. Once goles en segundas partes, lo que habla también muy bien de otros dos aspectos: el acierto en la elección de los cambios y el trabajo físico que realiza Joan Torné con los futbolistas para hacer que lleguen al final del choque mucho mejor que sus rivales. Y eso contando que en la mayoría de las jornadas el entrenador de Mequinenza no ha agotado los cambios.

En Sevilla fueron solo tres las sustituciones en el segundo tiempo. Una, la de Trilles, por lesión. Igual que ante el Linares que de los cuatro cambios el primero, de Edgar fue obligado por las molestias físicas del delantero. Raül Agné únicamente ha completado los cinco relevos que le permite la normativa en tres ocasiones: Betis Deportivo, Real Madrid Castilla y Andorra. En este último algo obligado también por la lesión de Edgar.

Pocos cambios pero suficientes. El entrenador grana, como la mayoría de técnicos, está acostumbrado a los tres cambios. Los de siempre antes de que la pandemia de Covid-19 invitara a los cabezas pensantes del fútbol a ampliar el número de sustituciones. A Agné con tres le basta para mover los hilos y, casi siempre, decantar los duelos gracias a la actuación de uno de los suplentes. Eso, es mucho más predicinle.

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