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El Nàstic se frustra en Sevilla (Sevilla Atlético 0-0 Nàstic)

Fútbol. El equipo grana es incapaz de ganar al colista en un partido que dominó y dispuso de ocasiones muy claras pero no consiguió marcar ni un solo gol

Jaume Aparicio

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Los jugadores del Nàstic acabaron desesperados por las ocasiones de gol erradas. FOTO: SEVILLA FC

Los jugadores del Nàstic acabaron desesperados por las ocasiones de gol erradas. FOTO: SEVILLA FC

El Nàstic no va a tener un escenario tan favorable para ganar a domicilio como lo tuvo en el Estadio Jesús Navas de la Ciudad Deportiva del Sevilla. Delante un equipo vulgar, colista por deméritos propios que se conformó con empatar desde el minuto 1 de partido y que hasta recurrió al ‘antifútbol’ más reconocido del fútbol latino -cada vez más extendido en la liga española en general- para arañar todos los minutos posibles, no supo aprovechar su superioridad paralograr su primera victoria lejos de Tarragona.

En buen medida porque Fran Carbia no tuvo el día. El delantero tarraconense tuvo las mejores ocasiones. Las más claras. No acertó ni una. Con el pie, de cabeza y hasta sin querer. Pero el balón se resistía en entrar en el fondo de la red para desesperación grana. Ha marcado goles más difíciles. El del Linares, sin ir más lejos, exigió más que cualquiera de las cinco oportunidades que dispuso ante el Sevilla Atlético. Pero el gol se resistió al de Sant Pere i Sant Pau y el equipo fue cayendo en la frustración. Perdió el plan de vuelo en plenas turbulencias por el fuerte viento que azotó el campo andaluz y acabó recreando el vulgar fútbol del balonazo arriba.

El primer tiempo grana no fue malo. Con un regreso al 4-4-2, los jugadores de Raül Agné apretaron con presión alta provocando dificultades a un Sevilla Atlético con muchísimas carencias en todas las líneas. Entre la poca soltura en salida del balón de los defensores y las condiciones climatológicas el Nàstic pudo recuperar balones en zonas próximas al área rival con mucha facilidad.

Aunque somos más de ‘Castanyada’ que de ‘Halloween’ (¿Qué es Halloween?), lo del Nàstic con las primeras partes es de cuento de brujas. En diez partidos ligueros no ha sido capaz de marcar ni un gol en los 45 minutos iniciales. Y no se puede decir que en Sevilla el equipo de Raül Agné no tuviera ocasiones para hacerlo. Cuatro de claras. Pero bien claras.

La primera de Pablo Fernández llegó en el minuto 6. Lo hizo todo el delantero de Candás. Robó el balón cerca de la frontal sevillista, se perfiló como quiso ante la inocencia de la defensa local y soltó un tiro seco a contrapie que el meta atrapó tras reaccionar al disparo. Dos minutos después Fran Carbia mandó el balón a las nubes tras una asistencia de su compañero en la delantera. Echó el cuerpo demasiado hacia atrás -de hecho, impacta la pelota con el interior y medio caído- y el disparo se le marchó a las nubes.

En el minuto 20 un centro de Robert Simón se envenenó por el fuerte viento y engañó a portero y defensa. La pelota pasó entre ambos y sin apenas hacer nada tocó en la bota de Carbia. No acabó en  la red de milagro.

Menos se le puede achacar en la acción del minuto 26. Cabeceó perfectamente el centro de Robert Simón en el segundo palo, pero apareció el arquero local, Javi Díaz, para despejar el esférico en la misma línea de gol.

Más allá de unos minutos en los que el Sevilla Atlético alargó la posesión e hizo recular, demasiado, al Nàstic, el equipo grana no sufrió por su portería. Y eso que Agné tuvo que recomponer la zaga a pocos minutos para el inicio del choque por la lesión de Quintanilla. El central vasco notó molestias durante el calentamiento y se cayó del once. Trilles ocupó su lugar y debutaba esta temporada. Tuvo una gran actuación hasta que al cuarto de hora del segundo tiempo tuvo que ser sustituido también por cuestión físicas.

Si Carbia fue el finalizador, el generador de casi todo el peligro grana fue Robert Simón. Se empleó a fondo en la presión y superó de largo a su pareja de baile. Cada vez que encaró ganó la partida. Nada más empezar el segundo tiempo volvió a irse de su defensor para entrar en el área y darle medio gol a Carbia. El ‘7’ del Nàstic le pegó al cuero desde el punto de penalti con todo a su favor, pero Javi Díaz adivinó sus intenciones. El arquero se estiró y consiguió malversar una de las últimas acciones de gol granas.

A partir de ahí el Nàstic se fue apagando. Le entró la frustración por tantas ocasiones perdidas y se convirtió en un equipo plano sin que ninguno de los hombres de refresco pudiera darle chispa. El Sevilla Atlético ralentizó el juego y cada jugada era un barullo de golpes, rebotes y balonazos.

Al cuadro granate solo le quedó un último fogonazo. Una falta perfectamente colocada para Bonilla. El soriano, que volvió a empezar el partido en el banquillo pese a su buena actuación frente al Linares, no consiguió hacer bajar el balón y el disparo se le marchó desviado.

Tras cinco partidos a domicilio el Nàstic sigue sin ganar. Una realidad que no se vivía desde tiempos de Segunda. En la temporada 2018/19 se necesitaron nueve partidos como visitantes para lograr un triunfo. Este Nàstic no puede esperar tanto. En Sevilla se perdió la oportunidad de apretarse al Villarreal B y el filial amarillo no dará muchas más oportunidades. La próxima semana nueva ocasión de romper la mala racha en San Fernando.

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