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El Nàstic supera sus propios complejos

Ya es el mejor visitante del grupo, después de dos victorias consecutivas fuera

MARC LIBIANO PIJOAN

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Los jugadores del Nàstic celebran un gol en el Nou Estadi. foto: alfredo gonzález

Los jugadores del Nàstic celebran un gol en el Nou Estadi. foto: alfredo gonzález

Hace poco más de 15 días, el Nàstic caminaba entre dos tierras. En el Nou Estadi se había comportado con una autoridad demoledora, no lamentaba ninguna derrota y vivía en un clima casi idílico. Solo dos empates ante el Badalona y el Cornellà empañaban un trayecto casi imparable. Esa fiabilidad de local, le otorgó al equipo de Seligrat la etiqueta de líder. No la ha soltado, incluso cuando llegaron los exámenes lejos de la zona de confort.

Dos desplazamientos consecutivos ponían a prueba de bombas la personalidad del plantel y su capacidad para gestionar la presión. El Nàstic borró sospechas y superó sus propios complejos. Dos éxitos en Badalona (0-1) y Olot (0-2), con partidos de distinto registro, han facilitado que los granas, ahora mismo, lideren todos las clasificaciones provisionales de su grupo. Es decir, máximo goleador, mejor local y mejor visitante. Líder total, con 26 puntos, 26 goles a favor y diez en contra. Los datos no engañan.

El Nàstic ha alcanzado triunfos en territorio comanche cuando ha logrado encontrar la seguridad defensiva. En las victorias de Badalona y Olot existe un denominador común; la portería a cero. José Aurelio Suárez, el nuevo arquero grana, ha caído de pie en el equipo. Llegó en enero y debutó en Badalona. Todavía no conoce qué significa recoger la pelota en la red de su propio arco, aunque no solamente se trata del buen trabajo del portero. En la solidez defensiva, el comportamiento colectivo resulta indispensable. Y en eso el Nàstic es un ejército militar. Seligrat conoce los secretos de la categoría. Sabe que si no hay compromiso defensivo, no hay éxito. Sus chicos han captado el mensaje.

Como visitantes, los granas han completado seis envites, han ganado dos, han empatado tres y han perdido solo uno, ante el Barça B, en la primera jornada. Esos nueve puntos lejos del Nou Estadi les han terminado de impulsar hacia una velocidad de crucero que apunta alto. La impresión que da el equipo emite optimismo.

El balón parado

La habilidad en las jugadas a balón parado también ha distinguido el trabajo táctico de Seligrat hasta el momento. En Olot y en Badalona, sus chicos sacaron rédito de ese trabajo invisible que se realiza durante la semana.

Cuenta Seligrat con un futbolista ideal para esa contienda. Bonilla golpea el balón con su zurda con una delicadeza ideal para esas acciones. Del resto se encargan sus torres. Ribelles, en Olot, y Pedro Martín, en Badalona, rentabilizaron hasta la máxima expresión el balón parado, crucial en Segunda B.

El papel tan diferencial que ha tomado Bonilla en la estrategia ha llevado a su entrenador a buscarle un lugar en el once casi anti natural para él. Bonilla, de origen lateral izquierdo, se ha visto desplazado al centro del campo, ya que la posición en el carril es para Joan Oriol. Seligrat ha decidido acomodar al ejecutor de las faltas en un lugar poco habitual para él, aunque de momento el rendimiento no ha defraudado.

Instalado en un presente absolutamente positivo e inmerso en una rutina semanal muy sana, el Nàstic regresa mañana al Nou Estadi, su lugar fetiche, para mantener el pulso al campeonato y acumular su cuarto éxito consecutivo. Recibe a El Prat, un rival asolado por las urgencias, que ahora mismo ocupa la cola de la clasificación del grupo.

La cita presenta alicientes como el posible debut de la nueva adquisición para el lateral derecho, el tarraconense Guillem Jaime, que ha llegado de prestado por el Castellón, de cara a esta segunda parte del campeonato, la que debe llevar al Nàstic al sueño del ascenso a la Segunda División. En ello se encuentran los jugadores y el cuerpo técnico, en el trayecto correcto para cumplir con los objetivos.

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