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El Nàstic camina con paso firme en pretemporada (Nàstic 1-0 Zaragoza)

El Nàstic vence al Zaragoza (1-0) en un partido en el que los granas fueron  superiores y maniataron a un conjunto maño que terminó desquiciado

Juanfran Moreno

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El Nàstic celebra el tanto conseguido ante el Zaragoza. Foto: Pere Ferré

El Nàstic celebra el tanto conseguido ante el Zaragoza. Foto: Pere Ferré

Se dice que no hay que sacar grandes conclusiones de los partidos de pretemporada, pero es evidente que mejor caminar por ellas con firmeza que con dudas. El Nàstic está dejando muy buenas sensaciones en los amistosos y sumó un triunfo de prestigio ante un Zaragoza que fue inferior durante la mayoría de las fases del partido. Los granas fueron un equipo ordenado, constante y que mostró un estado de forma imponente que terminó por maniatar y desquiciar a un conjunto maño plagado de dudas.

Toni Seligrat apostó por un once con una sola novedad respecto al que compareció en el feudo azulgrana. Amang, fuera de la convocatoria, dejó su sitio a un Pedro Martín que lo aprovechó con creces anotando el gol de la victoria. Un tanto que debe servirle para recuperar la confianza e iniciar el curso con ese olfato goleador que demostró en sus primeros partidos con la zamarra grana.

Los tarraconenses están en plena construcción, pero la obra va viento en popa porque los paletas se están manchando de yeso desde el primer minuto. El equipo tiene claro a qué juega y cómo lo hace. Un equipo ordenado, intenso y que va a llevar los partidos a un terreno físico en el que se va a sentir imponente porque tiene argumentos sólidos para ello. Eso sí, el Nàstic apunta a ser mucho más que un equipo físico.
El 4-3-3 es el sistema que parece que va a predominar este curso. Un sistema que en pleno juego se desdibuja, ya que en fase defensiva pasa a un 4-1-4-1 y en ataque varía en función de dónde se ataca. Más allá de lo numérico, el Nàstic es un conjunto que se repliega sin balón, aprieta cuando lo pierde y al que la pelota no le quema en los pies, aunque no rehuye del juego vertical cuando el equipo rival le exige en la base de la jugada.

Mejor en todo

Estas señas de identidad fue las que dejó ver en la segunda parte ante el Horta, en el encuentro al completo ante el Barça y las llevó a un terreno mayor ante el Zaragoza. El Nàstic fue mejor durante los 90 minutos. Al conjunto maño lo superó en todos los aspectos. Fue más intenso y ordenado sin balón, y más creativo con él.

En la primera mitad lo hizo sobre todo con un trabajo sin balón elogiable. A los de Toni Seligrat se les percibe una facilidad para transitar en defensa y replegar más que llamativa. Da la sensación de que están en febrero y ya llevan varios meses compitiendo, tanto por su nivel táctico como físico. El 4-1-4-1 que plantó ante el Zaragoza fue impenetrable porque no hubo lagunas en el sistema defensivo. Siempre llegaba la ayuda cuando había algún desajuste y en los duelos individuales el jugador de blanco, el Nàstic vestía así, salía vencedor.

El libreto sigue funcionando

Por ponerle un pero, al conjunto grana solo le faltó un punto más de fluidez en campo propio con el cuero. La salida de balón no fue nítida en algunas fases, pero no hay que olvidar que enfrente había todo un Zaragoza. Sin embargo, los tarraconenses se arroparon en una jugada de estrategia para abrir el  marcador. Si en algo brilló el Nàstic la pasada temporada fue en esta faceta y volvió a dejar claro que este año también puede hacerlo porque cuenta con actores predilectos para ello. Javi Bonilla, renacido en la posición de interior, colocó un centro medido en el primer palo que peinó Jesús Rueda y que remató Pedro Martín en boca de gol.

En el descanso, Seligrat apostó por rotar el equipo de manera considerable. Se pudo pensar que aquello provocaría que el Nàstic bajara su nivel, pero no solo no lo bajó, sino que hubo fases en las que lo superó. El conjunto grana siguió siendo un equipo sólido en defensa y tuvo todavía más descaro en ataque. Joel Lasso de interior y Pol Ballesteros, amenazando el espacio del Zaragoza, fueron los dos grandes protagonistas del segundo tiempo grana.

Gran segunda mitad

El torrente de ocasiones de los tarraconenses en la segunda mitad fue suficiente como para haber conseguido un resultado mayor. Pol Ballesteros gozó de dos claras ocasiones de gol, pero no estuvo acertado. En un mano a mano intentó superar a Ratón con una bonita vaselina que no encontró puerta. Solo unos minutos después, Fran Carbia provocaría un penalti en las profundidades del área que el extremo de Vilassar ejecutaría sin premio, ya que el portero del Zaragoza volvió a erigirse como vencedor. Antes, Bernat Guiu y Joel Lasso también habían errado dos claras ocasiones.

El conjunto de Rubén Baraja nunca amenazó el resultado del Nàstic. Se defendió bien y se atacó casi mejor en una segunda mitad que demostró que la profundidad de plantilla, todavía con dos o tres novedades por aterrizar, va a provocar una guerra interna que le va a poner las cosas muy difíciles a Toni Seligrat cuando toque dibujar el once en la pizarra. 

El sábado toca el cuarto amistoso de la temporada ante el Valencia Mestalla. Una nueva prueba y un nuevo contexto distinto al de los dos últimos partidos. Al Nàstic ahora le toca medirse con un rival de su categoría, un escenario distinto y que le va a reclamar brillar en otros aspectos. Hay ganas de ver a este conjunto grana como protagonista absoluto del cuero, ya que se le intuyen muy buenas maneras en este sentido. 

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