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Deportes FÚTBOL

El Nàstic echa raíces en Santander

José Alberto Cano 'Titi' se aficionó al equipo hace más de una década y está cerca de oficializar la primera peña en Santander, la Peña Grana de Gajano, a 18 kilómetros del estadio del Racing

Jaume Aparicio López

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Titi, en el centro, junto con el resto de aficionados grana que conformarán la peña Grana de Gajano. Foto: cedida/DT

Titi, en el centro, junto con el resto de aficionados grana que conformarán la peña Grana de Gajano. Foto: cedida/DT

Hace unos días, un grupo de conductores de la empresa de Josep Maria Andreu, Transportes Prats SA, hizo un descanso en el Bar La Bolera del pequeño municipio de Gajano, a unos 14 kilómetros de Santander. Cuál fue su sorpresa, cuando al cruzar las puertas del establecimiento se toparon con una camiseta del Nàstic firmada por todos los jugadores de la primera plantilla colgada en el centro del local.

Su asombro fue creciendo con cada una de las fotografías que decoraban las paredes. En ellas podía distinguirse un grupo de personas luciendo la bufanda grana por los campos del norte de España. Orgulloso, el responsable de 'La Bolera' les explicó la razón de todo ello: estaban en la que será la sede de la primera peña del Nàstic en España fuera de la provincia Tarragona.

La culpa' de esta locura la tiene José Alberto Cano, más conocido como 'Titi'. Hace 11 años sintió un flechazo por el Nàstic. Su amistad con Ricardo Pacheco, exconsejero del Nàstic y expresidente de la Federació de Penyes, fraguada en las calles de la pequeña Castañeda, perduró más allá de la distancia. «Siempre que iba a Port Aventura o a Tarragona llamaba a Ricardo para vernos e ir a comer juntos. Un día dijimos: ¿Porqué no vamos a ver al Nàstic?».

Un año después, 'Titi' ya era un 'nastiquer' más entre los que vieron ganar la primera Copa Catalunya del club ante el FC Barcelona en el Nou Estadi de Palamós (11 de septiembre de 2007). El santanderino no se quiso perder la celebración en el Ayuntamiento de Tarragona. Fue una declaración de intenciones. Su pasión por el Nàstic sólo acababa de comenzar.

«Hay fines de semana que le digo a la mujer, me voy para Tarragona que juega el Nàstic. Cojo el coche, veo el partido, me quedo a dormir allí y regreso a Santander», explica. La esposa de Titi le pone lógica: «¿No hay equipos más cercanos? ¡El Racing de Santander!». La respuesta de Titi huye de cualquier razonamiento entendible para los que no se desviven por unos colores. «Es que soy del Nàstic, ¿qué le voy a hacer?». Pues 620 kilómetros de ida y otros 620 de vuelta.

Los relatos de sus viajes a Tarragona contagiaron a otros parroquianos del bar La Bolera, donde Titi hace parada diaria en su jornada de transportista. Los debates sobre el Nàstic compartían charlas con las partidas de bolos cántabros, otra de las aficiones de los santanderinos.

Titi animaba a sus amigos a acompañarle en los desplazamientos cercanos a Cantabria, como Miranda de Ebro, o a los grandes acontecimientos. Poco a poco el grupos se amplió. No fallaron en el partido del play-off ante el Huesca. Su ímpetu les hizo saltar al campo. «Nos emocionamos».

Ya son unos 15 aficionados que, si todo va bien, este año oficializarán la Peña Grana de Gajano. Titi quiere hacerlo lo antes posible porque «es en los momentos difíciles cuando hay que estar al lado del equipo». Como ahora.

La situación es grave. Titi no las tiene todas. Ve al equipo cada semana, que para eso se ha hecho de Vodafone, y «no les veo jugar mal». Cree que el conjunto de Juan Merino necesita tres partidos. Nueve puntos que les haga sacar la cabeza. Es difícil pero como dice Titi «la ilusión es lo último que se pierde».

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