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El Nàstic es el cuarto mejor visitante, pero el segundo peor equipo como local

El equipo grana necesita encontrar el equilibrio en sus números en casa y fuera para empezar a mirar hacia arriba en lugar de abajo

Jaume Aparicio

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El Nàstic suma 18 puntos. Once de ellos los ha logrado lejos del Nou Estadi (61,2%), mientras que en el campo tarraconense sólo ha conquistado siete puntos, en dos triunfos (Albacete y Granada) y un empate (FC Barcelona B). En la realidad del Nàstic el mundo está al revés. Es más eficiente de visitante (con números que sólo le superan Cádiz, Lugo y Osasuna) que de local (el segundo peor, igualado con el colista Córdoba, y por detrás del Sevilla Atlético, penúltimo de la clasificación).

Cierto es que ha jugado un encuentro más fuera que en el Nou Estadi, pero ni siquiera un triunfo ante el Lorca este sábado (18.00) equilibraría la balanza.

La plantilla no encuentra lógica en esa diferencia que otorgan los números. Tampoco les resulta exagerada y no le dan demasiada importancia. Lamentan no haber dado más victorias a sus aficionados pero lo atribuyen a una cuestión de acierto de cara a portería. «Lo normal es que lleváramos tres puntos más en casa, como mínimo», decía Rodri, técnico grana, tras la victoria en Soria.

Una teoría que abona con los partidos ante Oviedo y Barça B. Ante el filial azulgrana se fallaron múltiples ocasiones, mientras que contra los asturianos se pasó del posible 2-0 de Uche al 1-1 y, luego, al 1-2 en tiempo de prolongación. Con que sólo uno de ellos hubiera cambiado, los números serían algo más lógicos.

Rodri ha implantado al Nàstic una identidad que trata de preservar tanto en el Nou Estadi como lejos de Tarragona. Un equipo que se basa en la verticalidad y la profundidad con marchas cortas y ritmo alto. Que tampoco rehúye de la asociación, ya que dispone de jugadores capaces de hacer transitar el esférico por el verde en un juego de posesión. 

Por tratar de discernir alguna diferencia entre locales y visitantes, se podría hablar de la presión propia del que juega en su estadio. El equipo de casa suele asumir un papel preponderante. El conjunto visitante parte con el tiempo a su favor, puesto que el punto del empate inicial es suficiente botín como para defenderlo. El conjunto que juega ante su afición siente esa obligación de ganar los tres puntos para contentar a su público. Esa responsabilidad implica capitalizar la iniciativa del juego y ser más agresivo con el balón que, de no controlarse, puede abocar a los futbolistas a la precipitación.

A más partidos sin ganar en el Nou Estadi (llevan tres si hacerlo) mayor es la impaciencia de jugadores y público por reencontrarse con la victoria en Tarragona.

El equipo demostró en Valladolid, Córdoba y especialmente en el segundo tiempo de Córdoba, que puede ser atrevido sin perder la cabeza. Si canaliza esa valentía en el Nou Estadi, la próxima victoria está al caer. 

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