El Nàstic sigue en línea ascendente (Nàstic 1-1 Levante B)

Fútbol. Ante un rival de Segunda B y en un partido de la categoría el Nàstic volvió a ofrecerse como un conjunto maduro y decidido

Jaume Aparicio

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Brugui celebra el gol del empate ante el Levante B en el encuentro amistoso disputado en el Nou Estadi.

Brugui celebra el gol del empate ante el Levante B en el encuentro amistoso disputado en el Nou Estadi.

Como los resultados en pretemporada son secundarios, el empate ante el Levante B hay que valorarlo por los aspectos que deja. Esos detalles tangibles e intangibles que ofrecen una panorámica a medio-corto plazo. Eso es lo que interesa. La sensación, en este sentido, es que el Nàstic está en clara línea ascendente. Hay una continuidad en los cinco amistosos disputados en pretemporada que ofrece una perspectiva satisfactoria de cara al inicio del campeonato el 18 de octubre.

Este equipo da cuenta de una enorme madurez. De estar preparado para la batalla que se avecina. Ante un Levante B consistente y con talento, al más puro estilo de filial de Segunda B, el Nàstic mantuvo esa imagen de un conjunto al que es difícil, no ya marcarle goles, sino crearle ocasiones. Le generó una en todo el encuentro. Provocada por una mala salida de Wilfred que acabó en gol. Suficiente para llegar al descanso en una injusta desventaja (0-1). Una realidad cotidiana en Segunda B de la que hay que aprender y asumir cuanto antes.

Uno de esos apuntes que ofrecen estos encuentros amistosos de pretemporada es que a Toni Seligrat le gusta, y mucho, Bernat Guiu como lateral diestro. Una demarcación que parece hecha a medida para las características del futbolista de Marçà. Tiene potencia y físico de sobra. Si le pone atención en los conceptos puede ser su billete a la élite como lo fue en su día para otros extremos que vivieron la reconversión en laterales.

El once que propuso el técnico grana para arrancar el duelo frente al Levante B tenía muchos detalles de lo que podría ser un presunto plan B. Sin Oliva, ni Fausto Tienza, bajas por lesión, ni Brugui, aparecieron Joel Lasso, Pol Prats y Pol Ballesteros postulando su candidatura a una titularidad que no piensan dar por perdida. Un denominador común en toda la plantilla. Nadie está en el Nàstic para ser meras comparsas o actores secundarios, sino para comprometerse a una lucha sin cuartel por el protagonismo. Una pelea que beneficia a todo el grupo. Van todos tan al límite que el que baja un pistón queda retratado.

Joel Lasso siguió insistiendo en una pretemporada que está sorprendiendo a propios y extraños. Regresaba a Tarragona después de una infructuosa cesión al Badalona. Apuntaba a una nueva salida. Quizás definitiva. Pero se ha ido ganando la oportunidad en entrenamientos y amistosos. Él dispuso de la primera ocasión clara del encuentro a los dos minutos. Una conexión con un Pol Prats fresco y habilidoso que culminó el delantero con un disparo de primeras despejado por el meta.

 El que no tiene pinta de suplente es Javier Ribelles. Un comodín que lo mismo se ocupa del pivote, como de central como de interior, su posición más natural. Se infló a recuperar balones, una de sus grandes virtudes. Cuando firmó en invierno era el mejor en ese aspecto del grupo 2. La lesión impidió que pudiera demostrarlo en Tarragona. Pero le ha bastado unos cuantos minutos de pretemporada para poner las primeras bases.

El Nàstic ha dejado de ser un equipo pasivo. La reputación de conjunto replegado a la espera de movimientos en el rival forma parte de una etapa pasada. Sigue mostrándose cómodo en posición defensiva, pero se activa para lanzar una presión alta cuando lo requiere la situación. En este punto, hubo diferencias entre el primer acto y el segundo, en el que se redujeron los desajustes y se ahogó la salida desde atrás del Levante B.

Los intentos del rival de acceder a los dominios de Wilfred fueron fácilmente tapados por una línea en la que el líder indudable es Marc Trilles. Ya le acompañe Ribelles, Rueda o Quintanilla, el último fichaje del Nàstic que debutó con la camiseta grana. El único desliz defensivo llegó en una jugada de estrategia. Cantero pudo adelantar a los azulgranas con una combinación aérea que el Nàstic no supo despejar.

 En el segundo acto entraron en juego Brugui y Fran Carbia para incrementar el bagaje ofensivo. Al ‘10’ grana le faltaron centímetros para conectar con más precisión un pase exquisito de Rueda desde la zona trasera. Por cierto, buenos minutos del central de Badajoz que se sacudió de actuaciones menos acertadas y asumió el liderazgo cuando Trilles abandonó el terreno de juego.

El Nàstic fue el que más buscó el gol. El Levante B no renunció a ampliar su ventaja sencillamente no tuvo oportunidad de hacerlo. Controlado y sometido por el equipo grana solo tenía tiempo de cubrirse los golpes. Un palo del arco visitante contribuyó a que el empate no llevara la firma del internacional luxemburgués Lucas Prudhomme. Remató en el interior de la pequeña una buena triangulación entre Pol Ballesteros y Brugui. El gerundense sigue con la proyección estelar que dibujó el curso pasado, cuando fue el mejor del equipo indiscutiblemente. Buscó el gol y lo encontró en un remate de cabeza potente que dobló las débiles manos del portero. Era la culminación de la superioridad grana en el césped. «Se olía», decía desde la banda Toni Seligrat en ese escenario ausente de público en el que se oye todo.

De hecho, se olía una victoria local. En otro ejercicio de presión alta completo recuperó el Nàstic un balón que cayó en posesión de Feras, ese futbolista saudí que entrena con el primer equipo desde hace semanas y que tuvo el premio de debutar en el Nou Estadi. El jugador árabe controló y le pegó cruzado pero algo desviado. Antes del final, aún dispuso Brugui de una última ocasión para embolsarse el doblete. Pero su tiro encontró las piernas del portero. deportiva pueda reactivarse, pero en su opinión, debería reducirse al ámbito de los entrenamientos en grupos estables, igual que sucede en los colegios.

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