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El Ramadán de Pape

BALONCESTO. El jugador del CB Tarragona reconoce que la falta de hidratación afecta a su rendimiento pero defiende que es una decisión de fe

Jaume Aparicio López

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Pape Mbaye se mide con el jugador de Ardoi Savitski. FOTO: Jaume Aparicio

Pape Mbaye se mide con el jugador de Ardoi Savitski. FOTO: Jaume Aparicio

De todos los jugadores del Club Bàsquet Tarragona el que más cansado parecía era Pape Mbaye. Si al igual que sus compañeros había sudado la gota gorda ante Ardoi, en un pabellón Ciudad de Algeciras realmente caluroso, el senegalés no había podido reponer el líquido perdido por motivos religioso. Pape es musulmán y desde el pasado domingo 5 de mayo cumple con el ayuno desde el alba hasta la puesta de sol que marca el Islam durante el Ramadán.

El seguimiento estricto o incluso la interrupción del Ramadán (que después recuperan posteriormente) es una decisión personal. Por mucho que los clubes, como el CBT, traten de convencerles es el jugador el que decide cómo afrontar sus obligaciones religiosas. En este caso, Pape lo sigue a rajatabla. Lo hace convencido.

«Una cosa es la religión y otra el trabajo. Yo me veo capacitado para compaginar ambas cosas. Es una cuestión de fe», asegura el jugador senegalés del CB Tarragona.

Los estragos de no comer y, sobre todo, no poder ingerir líquido se hacen notar en el cuerpo. «Es lo que más cuesta, el no poder hidratarse. Estás corriendo todo el rato a un nivel muy alto y no poder beber se nota en el cuerpo. Lo de la comida es más aguantable», explica el jugador africano. La costumbre hace que aunque durante la adolescencia sea complicado cumplir con el Ramadán, la costumbre adquirida durante años hace que al «hacerse mayor todo sea más soportable».

Si ya es difícil no hidratarse en Tarragona, en Algeciras, con una temperatura más elevado complica todaví más las cosas para Pape. «Me ha pasado factura, porque hace más calor y necesitas todavía aún más agua para mantener el rendimiento», comenta un Pape Mbaye que admite que el Ramadán afectó a su rendimiento en el partido ante el Megacalzados Ardoi. 

Tampoco quiere que sirva de excusa. Al final, apunta es una decisión mía que nada tiene que ver con el equipo, pero lógicamente provoca más cansancio».

El riesgo para la salud en los jugadores profesionales o de alto rendimiento, como el caso de Pape Mbaye, es evidente. Pero, se trata de un componente personal que hace estéril, cuando no ridículo, cualquier intento para hacer que el jugador se lo salte.

Berni Álvarez y el cuerpo médico son conscientes de la situación. Durante el encuentro Cris Adillon, fisiterapeuta del equipo, trataba de dar aire a un asfixiado Pape para evitar un exceso de sudoración que generase aún más pérdida de líquido. 

Pese a todo, Pape Mbaye fue el máximo anotador del equipo, con 14 puntos. Fue el que mejor muñeca demostró desde el tiro exterior. Anotó cuatro triples de los siete que intentó. Un porcentaje más arreglado que el del equipo (9 de 35). 

Sin embargo, por el esfuerzo que suponía, perdió rendimiento en la pintura. No pudo ayudar todo lo que quiso a Ferran Torres, aunque seis rebotes, todos en defensa, colaboraron a mejorar la estadística del equipo en ese aspecto. Pape quiere dar más ante Estudiantes. El equipo lo necesita. Es cuestión de fe.

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