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El Reus jugará mañana su partido 28 en sólo cuatro meses

Los rojinegros reciben al Igualada (21.00 horas) inmersos en una friolera de partidos insostenible. El calendario no se detiene, ya que el Comité Europeo ha anunciado que el compromiso de Champions aplazado ante el Viareggio debe disputarse el 30 de diciembre

Marc Libiano

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Joan Salvat protesta una acción ante el Benfica. Foto: Alba Mariné

Joan Salvat protesta una acción ante el Benfica. Foto: Alba Mariné

El vértigo acecha al Reus Deportiu, que no entiende de descansos. Desde el 1 de septiembre que arrancó el curso oficial hasta mañana habrá completado 28 partidos sin desmayo. Un número de citas exagerado para la salud de cualquier plantilla. Significa completar casi un campeonato regular de OK Liga (30 partidos) en sólo cuatro meses. Muchos kilómetros en las piernas. Desgaste terrible. En este tramo de curso, los de Garcia han ganado la Lliga Catalana y han disputado dos finales más, la Copa Continental y la Copa Intercontinental. Es decir han competido tiempo siempre contra los mejores, a pesar de disfrutar de una plantilla más bien corta. El cansancio parece no haber detenido su hambre. 

Los rojinegros se miden esta noche al Igualada en el Palau d’Esports en otro desafío a la fatiga y ante un rival que va a exigir máxima atención. El equipo de Garcia no ha tirado todavía el campeonato regular. Se mantiene de pie a pesar de las dificultades. Es tercero, a cuatro puntos del Barcelona, segundo, y a seis del Liceo, líder. Hay tiempo todavía para recortar distancias. Restan dos partidos (Igualada y Vic) para cerrar la primera vuelta.

El Igualada se presenta en el templo como un enemigo reconocible, con esa etiqueta de rivales incómodos que siempre cuelga a sus escuadras el técnico Ferran López. No necesita de derroches económicos ni de plantillas lujosas para crear colectivos competitivos. Lo demostró en el Noia y ahora en Igualada, un club que lucha contra la escasez de forma constante, pero sobrevive. Hasta el punto que hoy, el Igualada, con 17 puntos, mantiene opciones serias para clasificarse para la Copa. Nadie le ha regalado nada. 

El desgaste
Garcia no sólo deberá combatir la dificultad que entraña el partido, también el desgaste físico y psicológico que acumulan sus jugadores, que no han parado de jugar. El sábado y martes ha resultado una constante semanal. El Reus no dispone de esos planteles de ocho jugadores y dos porteros de máximo nivel que en la actualidad suelen presumir los miuras europeos. El Benfica es un ejemplo. Barça y Liceo, otros. Ni eso ha saciado su sed. Los rojinegros cuentan sus apariciones por finales. Han disputado siete en el último año y medio. Además se han apuntado una Champions y dos Lligas Catalanas. Es balance se arropa al asombro. 

El club ya conoce además que el Comité Europeo ha decidido que el compromiso de Champions aplazado ante el Viareggio se juegue el próximo día 30 de diciembre, algo que no facilita el descanso del equipo. Garcia no podrá ofrecer vacaciones a sus jugadores en el parón navideño si se confirma esa fecha. Más obstáculos en el camino. Si se cumplen más o menos los pronósticos, el equipo rojinegro podría acabar en los 51 partidos a final de temporada. La cifra es una barbaridad cuando hablamos de un deporte no profesionalizado en casi todos sus ámbitos.

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