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El Reus se mide al Sporting pensando ya en el Cabestany Team

Los rojinegros juegan mañana un duelo intrascendente En Lisboa con la vista puesta en los cuartos de final de la Champions. El Porto se postula como rival

Marc Libiano Pijoan

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Carles López y Guillem Cabestany durante un partido con el Porto. Foto: HoqueiPT

Carles López y Guillem Cabestany durante un partido con el Porto. Foto: HoqueiPT

Normalmente, en Lisboa suelen darse batallas con olor a épica, de esas noches europeas trascendentes, con premios lujosos en el escaparate. El Reus ha convertido ese viaje hacia la ciudad más cosmopolita de la tierra en un fin de semana vacacional, ideal para familias numerosas. La rojinegra lo es.

Ante el Sporting, los chicos de Mariotti no se jugarán el pan. Van con los deberes hechos, cuando los presagios de los gurús adivinaban una cita clave para la conquista del grupo C de la Champions. Los cinco de cinco del Reus le ofrecen chance privilegiado. Primero de grupo y regreso a cuartos de final de la maravilla europea con el factor cancha a su disposición.

Mariotti agotó gasolina el jueves en Alcobendas, en la cita liguera que el Reus solventó con apuros agónicos. La prioridad, en todo caso, se cerró con sonrisas y alivio. En la vecina Portugal emergerá espacio para desgastar poco a los miuras y soltar a los actores hoy secundarios. Buena noche para analizar y descubrir nuevos paisajes. En todo caso, la historia del Reus prohibe tirar prestigio a la basura. Y la pista del Sporting huele a prestigio.

El club lisboeta, rival del Benfica casi por naturaleza, ha apostado fuerte, con un proyecto faraónico en términos hockísticos, aunque todavía no ha dado con la tecla. Dispone de un plantel reconocible en nuestros lares. Lo lidera el eterno Pedro Gil. Lo dirige Guillem Pérez, hace pocos días con la pizarra en El Vendrell.

El trámite para finos paladares no evita la lógica. Probablemente en el PC de Mariotti exista el site del Porto en el escritorio. Debe ocurrir casi un milagro para que los dragones no se transformen en el rival en la ronda del KO. Necesitan que el Barcelona cometa una imprudencia imposible ante el Merignac francés y solventar ellos la papeleta ante el Bassano. Lo normal es que el grupo B acabe con los azulgranas líderes y el Porto segundo. Se viene una eliminatoria para finos elitistas.

Guillem Cabestany, probablemente el técnico con más prestigio del momento, tomó el timón del Porto hace dos veranos, en una propuesta a medio plazo que va tomando forma. Ya levantó la Copa el pasado curso y espera consolidar ideas en el actual. Cabestany se arropa en su inseparable Carles López, el del tándem estratosférico en aquel Vendrell juguetón de las Copas. Los entendidos coinciden en adivinar a un Porto bien estructurado, que no renuncia a la magia anárquica de la escuela lusa, aunque enseña el patrón táctico que marca Cabestany, un tipo que vive 24 horas del día para el juego. No desconecta ni cuando duerme.

Un nombre propio

Helder Nunes es su jugador franquicia, esa piedra angular que precisa cualquier idea ambiciosa. Un chico prematuro, que probablemente se hizo mayor demasiado pronto, pero que ya no le tiembla el pulso para colgarse el brazalete y dirigir a un gigante como el Porto. Capaz de tomar muchos roles, se especializa en dirigir orquestas y controlar ritmos. Jugador majestuoso. La esperanza de la Portugal moderna.

La caldera del Dragao, la casa del Porto, justo a la vera del estadio de fútbol, aparecerá como factor clave en la ida de un cruce apasionante, de esos que devuelven al hockey a un lugar privilegiado. Antes, eso sí, resulta hasta sano disfrutar del paisaje de Lisboa y sus encantos de febrero. El Reus se lo ha ganado de antemano.

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