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El Rey del equilibrio

La victoria del Reus ante el Almería confirma un trayecto repleto de estabilidad  en Segunda División. Los rojinegros quedan a ocho puntos del descenso y a nueve del play off de ascenso

Marc Libiano

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Alfredo González

Alfredo González

La estabilidad marca el camino del Reus en su puesta de largo en el fútbol profesional. Nunca ha visitado el manicomio de los cambios el club en casi dos años de experiencia en Segunda División, una norma de conducta que le ha mantenido alejado del abismo del descenso. En este tiempo, el equipo no ha convivido en los cuatro puestos fatídicos en ninguna jornada. Un registro demoledor, que habla del equilibrio que ha sostenido al Reus en su tránsito. En este curso no ha pisado tierra prometida ni infierno. Tampoco se ha situado entre los seis mejores del campeonato. De hecho, hoy se encuentra casi a la misma distancia entre los dos polos opuestos de la Liga. Se aleja a ocho puntos del descenso y vislumbra el play off a nueve. Su posición, con 41 puntos, le ofrece colchón y tranquilidad, porque la realidad del club y del equipo pasa por consolidar la categoría.

La victoria del sábado ante el Almería ha desatado de nuevo los pronósticos optimistas. En realidad, se trataba de un partido muy relevante, de los que iban a maniobrar el futuro del Reus, aunque el trabajo todavía no se haya cerrado. El gol de Lekic y el extraordinario comportamiento colectivo han impulsado el rostro del equipo. De los siete últimos compromisos, el Reus ha cerrado a cero su portería cinco, ante Lorca, Osasuna, Sevilla, Huesca y Almería. Se ha apuntado cuatro victorias, ha sumado un empate y ha sufrido dos derrotas. El bagaje habla. En el Estadi ha ganado tres de sus últimos cuatro partidos. El Reus acumula un punto más que la temporada pasada a estas alturas, con 32 fechas consumidas. Ha logrado mantener una línea de cordura.

Ningún fichaje invernal
Las decisiones deportivas del club tampoco se han modificado. El Reus es uno de los únicos dos equipos de Segunda División que no se reforzó en el mercado invernal. Confió en la que tenía y dio continuidad a la apuesta. Seguramente en esa decisión también aparece la falta de poder económico. La tesorería no abunda, pero se huye de cometer excesos. Ni siquiera cuando los chicos de Garai atravesaron su peor curva de rendimiento se instaló el exceso de nerviosismo. El Reus no despide a un entrenador desde hace 15 años. Otro dato que demuestra su talante. No dispone de una presión social exagerada como la que pueden padecer clubs de mayor envergadura e historia, pero la confianza en el trabajo a medio plazo de su staff se encuentra fuera de cualquier sospecha.

El gran desafío para Garai y sus ayudantes pasa por evitar que el equipo caiga en la autocomplacencia, porque la salvación matemática todavía no se ha alcanzado. Restan un par de pasos y el instante del curso va a medir el hambre de los rojinegros. Si adoptan una actitud ambiciosa ante el nuevo escenario o se quedan en el camino. El reto resulta del todo atractivo.

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