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El SPiSP busca 'mecenas' para el play off de ascenso a Superliga

El club debe lograr 15.000 euros para poder afrontar la liguilla de ascenso, con claras opciones de volver a la elite

Raúl Cosano

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Un jugador del Sant Pere i Sant Pau bloquea un remate rival, en un lance del partido del pasado fin de semana ante L´Illa Grau. Foto: Pere Ferré

Un jugador del Sant Pere i Sant Pau bloquea un remate rival, en un lance del partido del pasado fin de semana ante L´Illa Grau. Foto: Pere Ferré

Ya es una costumbre. En el SPiSP los éxitos deportivos suelen convertirse en quebradero de cabeza, bendito, eso sí, aunque siempre un desafío más o menos complejo de abordar. Ha vuelto a pasar. La participación en la Copa Príncipe, con victoria incluida, y la clasificación para el play off de ascenso a Superliga, recién conseguida, han disparado los gastos. «Tenemos un presupuesto desfasado por culpa de la Copa Príncipe. Ya estamos por encima de nuestras posibilidades», cuenta Alfonso Periáñez, fundador, expresidente, y ahora de nuevo al mando del club, como cabeza visible de la junta gestora.

El club, acostumbrado a lidiar con la austeridad desde siempre, afronta ahora un nuevo reto: tomar parte en el play off de ascenso a Superliga, la máxima categoría del voleibol estatal, a la que ya el equipo tuvo que renunciar en 2011 debido a los recortes en la subvención municipal. «No fallaremos, ni renunciaremos. Estaremos ahí, aunque seguimos trabajando para conseguir los apoyos», cuenta Periáñez.

La entidad rojilla lleva tiempo habituada a vivir en la búsqueda constante de mecenazgo. Ahora no es menos. El SPiSP necesita alrededor de 15.000 euros para terminar la temporada. «Tenemos mucha ilusión, pero hay que trabajar mucho. Tenemos que hablar con el ayuntamiento para que nos apoye. Haremos todo lo necesario para poder subir de categoría».

Si el equipo asciende, luego llegará otra batalla, aún más cruda: conseguir financiación para poder militar en la Superliga, una máxima división que dispara los gastos, sobre todo en desplazamientos. Esas salidas suponen el principal desembolso de lo que queda de temporada. Si ya la Copa Príncipe supuso un dispendio importante, ya que se celebró en Galicia, el play off también va en la línea, pues incluye dos viajes más a esa comunidad, en concreto para medirse al San Sadurniño y al Boiro. Así, en esta liguilla se miden esos dos primeros clasificados del grupo A con los del grupo B, que son el L’Illa Grau, primero, y el SPiSP, que es segundo. Todos los equipos se enfrentarán entre ellos. De los cuatro, ascenderán dos a la elite. «Los chavales están muy ilusionados», concede Periáñez.

En lo deportivo, el SPiSP parte con muchas opciones de subir. Sólo L’Illa Grau parece, a priori, un conjunto más fuerte. Los de Castellón se han impuesto al Sant Pere en los dos partidos de la liga regular. Los hombres de Vlado Stevovski ya ganaron al San Sadurniño en la final de la Copa Príncipe, que el cuadro gallego acogió en su pabellón. En el Boiro la principal amenaza será la de un tarraconense, el opuesto David Doménech, exjugador rojillo. Antes de afrontar la fase decisiva, el Sant Pere acabará este sábado la Liga regular, asumiendo otro desplazamiento largo. El equipo visitará Tenerife para medirse al Cisneros Alter, colista, en un duelo ya intranscendente.

A la semana siguiente comenzará el play off. El sábado 4 de marzo el SPiSP iniciará la liguilla visitando seguramente la pista del Boiro. El equipo coruñés es líder de su grupo, aunque ese cruce no será definitivo hasta que no acabe este fin de semana la Liga regular, ya que el San Sadurniño podría arrebatarle esa primera plaza. El Sant Pere i Sant Pau concluirá la competición a domicilio el próximo 8 de abril.

A la hora de buscar apoyos, el CVSant Pere i Sant Pau esgrime algunas bazas. La principal es que, si el equipo sube a Superliga este mes de abril, será el único club de la ciudad que tendrá a una formación en una máxima categoría deportiva coincidiendo con los Juegos del Mediterráneo de 2018. «Hay que tener en cuenta que podría haber un club en la elite y eso es importante para la ciudad», sostiene Alfonso Periáñez, el máximo responsable de la junta gestora que gobierna el club rojillo. 
Un ascenso supondría que el equipo del barrio cooperativista recuperara la categoría que perdió en 2011 en los despachos y a la que tuvo que renunciar por problemas económicos. El el equipo tuvo que descender a Primera Catalana y, desde ahí, emprender su particular travesía por el desierto.  

A la hora de buscar apoyos, el CV Sant Pere i Sant Pau esgrime algunas bazas. La principal es que, si el equipo sube a Superliga este mes de abril, será el único club de la ciudad que tendrá a una formación en una máxima categoría deportiva coincidiendo con los Juegos del Mediterráneo de 2018. «Hay que tener en cuenta que podría haber un club en la elite y eso es importante para la ciudad», sostiene Alfonso Periáñez.

Un ascenso supondría que el equipo del barrio cooperativista recuperara la categoría que perdió en 2011 en los despachos y a la que tuvo que renunciar por problemas económicos. El equipo tuvo que descender a Primera Catalana y, desde ahí, emprender su particular travesía por el desierto.

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